LA BÚSQUEDA DE UN LUGAR

ÓSCAR ROMERO

La gran tragedia de muchos seres humanos ha sido y sigue siendo el verse obligados a huir de sus países de origen a causa de horribles hambrunas ocasionadas por fenómenos naturales o por las rapiñas a que han sido sometidos por invasores del exterior; pero las más frecuentes han sido a causa de guerras facciosas generadas por propios conciudadanos, para ocupar el poder (guerras civiles) y, a veces, solo por vengar un agravio y, de paso, rapiñar las riquezas del vencido. Esa fue la causa de la huida de Eneas, príncipe troyano que, tras la destrucción de Ilión, huyó en una barcaza de aquellos tiempos y a merced de los dioses, decían entonces, buscando una nueva y generosa tierra que les acogiera. Así lo contó el poeta latino Ovidio en la epopeya que tituló 'La Eneida', entre cuyos episodios se cuenta la historia frustrada de amor y pasión entre el héroe troyano y Dido, la entonces reina de Cartago. Ambos se gozaron con frenesí, pero el destino tenía reservado otro destino a Eneas y es empujado por los dioses a la península italiana. Dido, desesperada por el abandono de Eneas, se dio muerte. Esa triste historia de amor fue la inspiradora de la ópera 'Dido y Eneas' con música de Henry Purcell y letra de Nahum Tate, en 1687 y ha sido transcrita al lenguaje de la danza con versión de Pablo Bujalance y coreografía y dirección de Nieves Rosales que, junto a Antonio López dan vida a los personajes de esta historia, junto a los músicos José Luis Montón, César Jiménez y Javier Requena y la excelente voz de Vicky Cruz. Tanto Rosales como López son dos grandes bailarines de depurada técnica y fuerza expresiva, aunque la mixtura con una danza contemporánea, plena de duras expresiones, resta matices emocionales al drama de los protagonistas y la historia queda huérfana de datos expresivos que ilustren el entorno humano y divino de la propuesta.

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