Brigitte Leal: «Soy optimista sobre la continuidad del Centre Pompidou en Málaga»

Leal presentará dentro de dos semanas la nueva colección del Pompidou Málaga. /Ñito Salas
Leal presentará dentro de dos semanas la nueva colección del Pompidou Málaga. / Ñito Salas

Directora adjunta del Museo de Arte Moderno Centro Georges Pompidou vuelve a diseñar la colección semipermanente de la filial malagueña, que se presentará en de dos semanas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

El Centre Pompidou Málaga enfila el tramo final para la presentación de su nueva colección semipermanente, adelantada ayer en exclusiva por SUR y que verá la luz al público dentro de dos semanas. Como sucedió en el montaje que acaba de despedirse de la filial, la nueva muestra de larga estancia lleva la firma de Brigitte Leal, que ha seleccionado entre las colecciones del Pompidou parisino un conjunto de sesenta piezas que permanecerán en Málaga hasta 2020.

¿Qué criterios ha seguido para confeccionar la nueva colección del Pompidou de Málaga?

–Los criterios son iguales a los de la primera colección. Hemos escogido unas obras maestras del Centre Pompidou de París con una presentación temática que ofrece las distintas colecciones que abarca el museo: de pintura, escultura, fotografías, películas, arquitectura y diseño... Quisimos hacer un pequeño recorrido dentro de esa pluridisciplinaridad de la colección. Asimismo, hemos escogido un tema muy significativo. Un siglo después de la revolución de 1917 que cambió la Historia de Europa y frente a ese siglo de guerras, mostrar cómo los artistas modernos han resistido a eso con su propia libertad.

La nueva colección

La colección saliente giraba en torno a la idea de la metamorfosis y la nueva plantea su propuesta sobre las utopías. Parece un viraje hacia un mayor optimismo.

–Creo que el actual también es un conjunto optimista. Claro que enseña la idea del final de las ilusiones y la guerra, con la última obra de Kandinsky y con las películas soviéticas vemos que la promesas de igualdad y fraternidad que habían impulsado las vanguardias se desvanecieron, pero los artistas nunca se presentan como héroes, tampoco con víctimas de la Historia, aunque también han conservado siempre esa esperanza utópica de transformación social, no como lo piensan los políticos o los economistas, sino con sus obras y en ese sentido son optimistas, porque representan esa ilusión de libertad que también se encarna en su experimentación formal.

Al hilo de esta nueva presentación, ¿qué obras cree que asumirán mayor protagonismo?

–Hay muchas obras importantes. Por ejemplo, el ‘Desarrollo en marrón’ de Kandinsky, que es la primera obra de este autor comprada por el Estado francés. También la obra de Delaunay (‘Ritmo, alegría de vivir’, 1930), típica de esa ilusión del auge del progreso de los años 30. La gran tela de Joan Miró (‘Personajes y pájaros en la noche’, 1974), que es una de las obras más importantes de nuestras colecciones.

¿Confía en que esta nueva colección sirva para cambiar la tendencia del centro, que el año pasado recibió un tercio menos de los visitantes previstos?

–Sí, quizás porque la gente puede interpretar esas obras como el reflejo de sus propios ideales, de sus propias esperanzas, problemas e ilusiones. También hemos buscado un recorrido con artistas de todo el mundo para plasmar esa universalidad de las aspiraciones de los hombres.

¿Tienen en cuenta el hecho de que la colección se muestre en Málaga a la hora de elaborar su discurso?

–No hacemos en Málaga cosas que podríamos hacer en cualquier otra parte del mundo. En la nueva presentación hay artistas españoles como Saura o Equipo Crónica y además en las salas dedicadas a las experiencias de la arquitectura hemos trabajado con los arquitectos españoles de los que tenemos muchas obras en la colección. Era importante en este centro de Málaga que la creación española de hoy sea visible, porque hemos pensado en hacer debates con los propios artistas, con los arquitectos. Sabemos que la visión de la arquitectura hoy es muy diferente a la del siglo XX. Hubo una crítica de la ciudad y ahora todo el mundo piensa en una ciudad más ecológica y más cercana a los hombres y para mí esos arquitectos españoles simbolizan esa aspiración a ese tipo de felicidad, esa reunión entre el hombre y la naturaleza.

Sigamos entonces en el Centre Pompidou Málaga. Cuando se cumple el ecuador del convenio a cinco años para su creación, ¿qué balance realiza de la experiencia?

–Para mí es una gran satisfacción, porque veo que los que están trabajando en el Centre Pompidou Málaga ya tienen un compromiso con la colección, con lo que estamos haciendo, porque el centro no es sólo la presentación de una colección. También proponemos danza, conciertos, cine, talleres, actividades de mediación para diferentes públicos... La cosa va funcionando mejor cada mes. Crear un museo así no es una cuestión de días, sino de años. La idea de un museo es un concepto de largo recorrido desarrollado a través del tiempo y la gente también tiene que acostumbrarse a algo nuevo. La idea es que la gente vuelva y que cada vez encuentre algo nuevo. El museo de hoy no puede ser una colección y nada más, tiene que ser un centro de actividad permanente, algo abierto y esperemos que a la gente de Málaga le guste no sólo el recorrido, sino también todo lo que vamos a hacer alrededor de esta presentación.

Sus apestas: Robert Delaunay, Joan Miró y Vassily Kandinsky / SUR

Habla de que un museo no es una cuestión de días, sino de años; sin embargo, el Centre Pompidou Málaga tiene, en principio fecha de caducidad. La primera será dentro de dos años y medio, a falta de una posible prórroga por otros cinco años. ¿Confía en elaborar una tercera muestra semipermanente?

–Sí, nos gustaría (Ríe).

¿Es optimista respecto a la continuidad del Centre Pompidou en Málaga?

–Sí, sí. Soy optimista.

¿Qué lecciones está ofreciendo la experiencia en Málaga al Centre Pompidou de París?

–Para nosotros es muy importante, porque hacemos una presentación muy diferente a la que planteamos en nuestra propia casa, mezclando las colecciones. En casa tenemos una presentación más académica. Para nosotros es interesante ver que podríamos hacer otra cosa, por eso es importante para nosotros ver cómo funcionan las presentaciones cuando las distintas disciplinas están unidas.

¿Mantienen entonces la noción de la filial de Málaga como un ‘banco de pruebas’ para el centro parisino?

–Sí, por supuesto. Es otro tamaño y otro público, pero sí, lo valoramos de esa manera.

El modelo franquiciado se extiende por los principales museos del mundo. ¿Cree que la supervivencia, sobre todo económica, de estas instituciones, pasa por ahí?

–No lo sé. Es también un modelo económico, así que depende mucho de los movimientos de la Historia. ¿Por qué no? El mundo ha cambiado mucho y es hora de cambiar nuestra visión sobre los museos y sobre las colecciones, que los intercambios no sean sólo para las exposiciones sino para un plazo mayor. ¿Por qué no?

¿No desconfía entonces de las estrategias para abrirse al gran público?

–¡Ay, qué vamos a hacer! (Ríe) No, no... Ahora no podemos hacer museos sólo para la élite. Debemos hacer museos para todos los públicos y debemos estar atentos a todos esos públicos, mezclados, más jóvenes a veces... Además, tenemos una responsabilidad social y económica, no podemos hacer museos para unos pocos.

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