Le Breton, filósofo de los desertores

David Le Breton es autor de 'Desaparecer de sí. Una tentación contemporánea' (Siruela). :: sur
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David Le Breton es autor de 'Desaparecer de sí. Una tentación contemporánea' (Siruela). :: sur

El influyente antropólogo francés abrirá el martes en La Térmica el ciclo 'Hablar del silencio'

A. J. LÓPEZ MÁLAGA

'Preferiría no hacerlo'. Eso responde Bartleby, el escribiente, cada vez que su jefe le hace algún encargo en la oficina. El personaje de Herman Melville se eleva hasta convertirse en arquetipo de quienes dimiten de la tarea de vivir, de aquellos a los que les pesa demasiado la existencia como para ni siquiera oponer una mínima resistencia. Bartleby asoma en 'Desaparecer de sí. Una tentación contemporánea' (Siruela), el ensayo donde el antropólogo francés David Le Breton le toma el pulso comatoso a quienes deciden borrarse del mapa.

Pocos pensadores tan pertinentes como Le Breton para abrir un ciclo titulado 'Hablar del silencio', la nueva iniciativa que La Térmica estrenará este martes (20.00 horas, entrada libre hasta completar el aforo) y que brindará una de las contadas citas con el escritor galo en España. Autor de ensayos como 'Elogio del caminar' (también publicado en español por Siruela), 'El silencio. Aproximaciones' (Sequitur, 2009) y 'La sociología del cuerpo' (Nueva Visión, 2002), Le Breton se ha elevado varios peldaños en la escalera de la popularidad, justo, con un libro que habla sobre la deserción íntima en medio de la hípercompetitiva sociedad neocapitalista.

Fernando Pessoa, Georges Perec y T. E. Lawrence comparten páginas en 'Desaparecer de sí' con los 'karoshi' japoneses que trabajan hasta morir, los adolescentes que se automutilan en busca de un aliciente extremo y las profundas depresiones abiertas en la espiral de la lógica perversa del capitalismo salvaje. Frente a esa abrasión continua, Le Breton presenta el caso de quienes deciden tomarse unas vacaciones de sí mismos. «Existe una indiferencia necesaria para llevar a cabo la vida cotidiana, pero esta se trata sobre todo de una forma de discreción para no molestar a los demás o para no ser objeto de sus observaciones. Es una especie de 'educado descuido'. El desinterés es en ocasiones una forma deliberada de independencia, una actitud estoica para el individuo lúcido que siente impotencia para cambiar las cosas o que no desea cambiarlas», escribe Le Breton en 'Desaparecer de sí'.

Le Breton dedica buena parte de su último libro a los 'quemados' en las relaciones laborales del capitalismo contemporáneo. El nihilismo de la demanda constante de beneficios empresariales, la exigencia de disponibilidad plena (sublimada en el protagonismo radical del teléfono móvil y el ordenador portátil en la vida cotidiana) y la trampa de la flexibilidad perversa lleva al pensador francés a comparar el trabajo industrial con el actual para concluir: «La presión ya no se ejerce sobre los cuerpos, sino sobre las mentes, más que vigilancia lo que existe es un autocontrol permanente, una disponibilidad sin reposo». Y de ahí muchos sólo encuentran una salida a través del colapso.

Con casos recientes como el siniestro juego 'Ballena Azul' en el que los jóvenes se automutilan, en ocasiones hasta la muerte, cobra mayor calado el capítulo dedicado a las 'Formas de desaparecer de sí en la adolescencia'. Allí abre Le Breton: «La mayoría de las conductas de riesgo, sobre todo las que dependen de la ordalía y/o del sacrificio, son formar de resistencia a la imposibilidad de ser uno mismo mediante un intento brutal de redefinición». Adultos en ciernes y en tierra de nadie, con la identidad y la autoestima en ocasiones por construir que tensan la cuerda en busca de alicientes, como ese motorista, del que escribe Le Breton, sorteando obstáculos sobre el asfalto de manera temeraria: «Esta fijación por el instante presente lo descarga de toda proyección en el porvenir».

Y quizá, en el fondo, preferiría no hacerlo.

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