El día de la bossa nova

Eliane Elias, durante su concierto de ayer en Málaga./Daniel Pérez | Teatro Cerventes
Eliane Elias, durante su concierto de ayer en Málaga. / Daniel Pérez | Teatro Cerventes

La pianista brasileña Eliane Elias recorre su país a través de un repertorio que hace brillante acompañado de dos músicos excepcionales

IVÁN GELIBTER

El Festival de Jazz de Málaga es uno de esas lujos que tenemos en esta ciudad y que solo se puede valorar después de ver un espectáculo como el de esta noche. Tras varios días de jazz en estado puro, la pianista brasileña Eliane Elias vino a poner la nota de fusión de la semana; aunque más que una combinación de sonidos, la artista presentó una propuesta de bossa nova basada en un repertorio patrio ejecutado con brillantez.

El público malagueño, como el del resto de España, conoció en gran medida de Elias gracias al documental ‘Calle 54’ de Fernando Trueba, pero la pianista era ya entonces una de las figuras más reconocidas del jazz latino. Según su propia definición, su obra tiende «un puente» entre la bossa nova de Antonio Carlos Jobim y el jazz clásico más exquisito de músicos como Bill Evans. Precisamente, Jobin fue otro de los protagonistas indirectos del show, ya que la artista empezó y terminó con temas suyos. Esta relación ha dado además varios frutos en forma de galardones, como el premio Grammy que obtuvo en 2015 en la categoría de Mejor Disco de Jazz Latino por su disco ‘Made in Brazil’.

Empezó simplemente con el piano, aunque acompañada de unos brillantes Marc Johnson al contrabajo y Rafael Barata a la batería. Luego, poco a poco, fue incluyendo su voz, que aunque se tornaba en un acompañamiento correcto, no llegaba ni por asomo al nivel que presentó frente a las teclas del piano de cola. No en vano, los temas más aplaudidos fueron los instrumentales, cuando los tres músicos alcanzaban el virtuosismo.

En un perfecto español, Eliane Elias se tomaba su tiempo para explicar el origen de sus canciones y el porqué de su elección. Descalza para presionar los pedales del piano, relataba cuánto le gustaba venir al sur de España. «No os lo vais a creer, pero en la urbanización que vivo en Brasil hay varios edificios que llevan los nombres de la ciudades de Andalucía, y el mío se llama Málaga», dijo entre risas, como si le hiciera falta ganarse (aún más) a un público del Teatro Cervantes que se había quedado prácticamente sin localidades. Eso sí, pese a avisar antes de comenzar el concierto de que los móviles y los flashes le distraían, la gente pareció no enterarse y todo vale por hacer una foto, lo que provocó que tuviera que repetirlo. «Os pido que no saquéis los ‘celulares’, guárdenlos y disfruten conmigo de la música», decía, aunque sin apartar la sonrisa de su cara.

‘Desafinado’

En esta gira de Eliane Elias que llegaba al Cervantes, la artista estaba presentando su nuevo disco, ‘Dance of Time’, que hace el número veinticinco de su amplia y exitosa carrera. Sin embargo, el cénit del recital llegó con uno de los temas más reconocidos de Antonio Carlos Jobin, ‘Desafinado’;una canción con un importante contenido reivindicativo para el movimiento de la bossa nova, ya que se reía precisamente de las críticas a este estilo, que lo tachaban de música para cantantes desafinados.

La reivindicación, a la práctica, fue un despliegue de 25 minutos sin pausa en el que Elias acariciaba el piano, Johnson traía la nostalgia en sus solos, y Barata parecía sacado de una escena de la ópera prima de Damien Chazelle, ‘Whiplash’, aunque sin el exceso de la sangre en las manos del batería.

La bossa nova tuvo ayer su día en el Festival de Jazz de Málaga. Pero desde luego la semana la están teniendo los aficionados, que observan con regocijo la suerte que tenemos en Málaga.

Fotos

Vídeos