Bola Barrionuevo y el placer de la pintura

Bola Barrionuevo reúne un cojunto de 32 piezas en la Galería Benedito./Álvaro Cabrera
Bola Barrionuevo reúne un cojunto de 32 piezas en la Galería Benedito. / Álvaro Cabrera

El artista malagueño presenta sus vistas aéreas de sus ciudades y escenas hedonistas en la Galería Benedito

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«La pintura refleja mejor el placer que el drama». José Luis Bola Barrionuevo deja caer la frase casi con desgana, paladea esa idea como si se le acaba de ocurrir y, al mismo tiempo, llevara con él toda la vida, aguanta en silencio todavía un instante y sigue: «Mira Caravaggio. Casi todo lo que pinta es terrible, pero contemplar sus cuadros sólo produce placer. Toda esta exposición trata sobre el placer». Y Bola Barrionuevo pasea la palma de la mano abierta por el aire de la Galería Benedito como si oficiara una presentación formal: espectador, aquí los cuadros; cuadros, aquí el espectador.

Casi seis años después de su última exposición individual, celebrada en la Galería Alfredo Viñas, uno de los exponentes de aquella nueva figuración malagueña de los años 80 del siglo pasado regresa a la agenda artística de la ciudad con una muestra de obra reciente. Marcan la pauta las vistas aéreas y nocturnas de ciudades más o menos cercanas, desde la capital malagueña hasta La Habana, pasando por Torremolinos y una deliciosa serie de pinturas dedicadas a localidades pequeñas como el formato escogido por el artista.

La exposición

Artista
José Luis Bola Barrionuevo (Málaga, 1949).
Lugar
Galería Benedito. C/ Niño de Guevara, 2.
Fecha
Hasta el 8 de febrero.
Horario
De lunes a viernes, de 11.00 a 13.30 y de 18.00 a 21.00 horas; sábados, de 11.30 a 13.30 h.
Entrada
Gratuita

Porque para Bola Barrionuevo (Málaga, 1949) lo importante es «que la obra esté bien contada». Y para eso es necesario que la luz, el color, incluso la forma del lienzo, vayan en consonancia con ese relato estético perseguido por el artista. Pone como ejemplo los cuadros protagonizados por una de las torres de la playa de La Misericordia, representada en escenas nocturnas con la tela en forma ovalada. «Escogí esa silueta porque se trata de una erotización, aunque sutil, del tema», aporta el artista sobre las vistas aéreas de esa zona del litoral malagueño.

En apenas diez minutos entra una docena de visitantes a la exposición recién inaugurada. Bola Barrionuevo se detiene en los detalles de algunos de sus lienzos, en la manera en la que las vistas aéreas y nocturnas, en apariencia impersonales, reflejan la vida de la urbe.

Las imágenes nocturnas a vista de pájaro protagonizan la muestra que recupera a uno de los exponentes de la nueva figuración malagueña

«En el centro se concentran las luces como representación de la parte rica de la ciudad y, conforme te vas alejando, las luces se van diluyendo, hasta quedar en apenas unas ráfagas en la periferia», brinda el artista, que hasta el 8 de febrero reúne un conjunto de 32 lienzos en la veterana galería de la capital.

Azul, malva, naranja y amarillo marcan la pauta cromática de los nocturnos, sugerentes como el propio discurso de Bola Barrionuevo. Placer noctámbulo. Del otro lado, escenas radiantes de luz, casi siempre en paseos marítimos con palmeras serenas o agitadas por el viento, patinadores, chiringuitos y gente paseando al perro. Puro esparcimiento. Placer diurno.

Escudos revisados

Y de nuevo nocturnos en el «aire de favela rica» de las casas blancas bajo el puente de la autovía a su paso por El Palo. Y en la peculiar recreación de dos escudos. El primero, el de Torremolinos, sólo que aquí la torre que da nombre al municipio encuentra el acompañamiento de otras torres, las de apartamentos, cuyas ventanas iluminadas se reflejan en el mar oscuro y en calma. Y el otro escudo es el del Málaga CF, que Bola Barrionuevo lleva a su terreno para convertir las franjas blanquiazules en las proyecciones de las torres de pisos sobre la bahía de la capital.

Y del litoral a tierra adentro. La ‘Serie de los pueblos más pequeños de la provincia’ reúne vistas áreas y nocturnas de Pujerra, Faraján, Genalguacil... En mitad de la noche, un rectángulo verde iluminado con el perímetro blanco. El campo de fútbol. Y aquí y allá, otros rectángulos, azules de diversa intensidad. Las piscinas públicas y privadas. A diferencia de las ciudades, aquí se sabe dónde empieza y termina el pueblo: donde las luces se apagan.

Temas

Málaga

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos