Bloomsday con hígados en La Malagueta

Juan Francisco Ferré y Luis Sanz Irles, junto a algunos de los participantes en el encuentro. /Ñito Salas
Juan Francisco Ferré y Luis Sanz Irles, junto a algunos de los participantes en el encuentro. / Ñito Salas
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La convocatoria me llegó por correo electrónico: Molly y Poldy Bloom os esperan este viernes 16 de junio a las 20:30 horas en el Bar Restaurante Casa Carlos para celebrar el primer BLOOMSDAY malagueño

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La convocatoria me llegó por correo electrónico: Molly y Poldy Bloom os esperan este viernes 16 de junio a las 20:30 horas en el Bar Restaurante Casa Carlos para celebrar el primer BLOOMSDAY malagueño (y/o en español). Habrá cerveza y whisky de Irlanda y un surtido de tapas locales para deleitar a los participantes además de una eucaristía especial de riñones de cordero, como mandan los cánones joycianos. Los organizadores amenizaremos parte de la velada, en lo posible, con divertidas lecturas de trozos ‘escocidos’ de la obra que podréis seguir en una pantalla instalada al efecto. No se os olvide traer vuestro ‘gastado’ ejemplar del Ulises, en versión original o en traducción acreditada, para leer a la parroquia asistente algún fragmento extraído del mismo que resulte particularmente mórbido, erógeno, instructivo o simplemente fetichista. No faltéis a esta cita con la ‘historia’.

Y, como si la propia invitación fuera en sí misma un ejercicio premonitorio, así transcurrieron los acontecimientos que hicieron de La Malagueta un barrio un poquito más sofisticado al celebrar anoche el ‘Bloomsday’ tal y como se hace en las ciudades cultas, donde cada 16 de junio los aguerridos lectores de James Joyce se reúnen para rendir alcohólica pleitesía al día que transcurre en una novela libérrima de mil páginas y de la que dicen que es la más abandonada de la historia de la literatura, pero cuyo término produce un éxtasis insoslayable a la altura de los mejores. Está claro que para celebrar este libro no hace falta una institución sino un garito amable para comer, beber o lo que se tercie. El histórico Casa Carlos, un establecimiento popular que ofrece comida casera a precios de currante, fue el escenario de este ‘happening’ planteado por los escritores Juan Francisco Ferré y Luis Sanz Irles. Ambos leyeron fragmentos de la novela que encierra a su vez 18 novelas, una por capítulo y cada una con un estilo propio.

La reunión, a la que asistieron más de treinta joycianos, comenzó con el reconocimiento del oficio de la traducción literaria ante un texto difícil que supone un reto a la hora de trasladar a otras lenguas. Se leyeron fragmentos de diferentes traductores como Valverde,​ ​Zabaloy​ ​o García​ ​Tortosa​, cuya versión fue la más beneficiada de la noche. Se aludió incluso a la interpretación francesa de Auguste Morel, que fue revisada por el propio Joyce, y todo eso inundó el ambiente de una pulsión netamente políglota e internacionalista. Entre los asistentes estaban María Luisa Balaguer, magistrada del Tribunal Constitucional, escritores como José Antonio Montano o Rafael García Maldonado, el editor Paco Torres y una mesa de señoras que no puede faltar en ningún acto literario que se precie porque al final esas señoras son las que más leen.

Sanz Irles desgranaba la diferencia entre las distintas traducciones, valorando los trabajos pero señalando también las dolorosas pérdidas que se pierden en el proceso. Ferré defendió con insistencia la excitante consideración de Ulises como una trama puramente sexual. “Como diría Freud, la historia de la humanidad es una historia de orificios”, dijo antes de leer algunos de los fragmentos más apasionados del libro mientras que los asistentes disfrutábamos de cerveza negra y whisky irlandés, y la guinda de la barra libre de hígados de los últimos momentos. Hay pocas novelas que aglutinen tanta información como esta que cambió la novela para siempre y que para nuestros anfitriones no ha sido todavía superada. No fue, por cierto, el único ‘bloomsday’ de la provincia de Málaga ya que hubo otro, quizá más británico, que se celebró en la playa de Fuengirola este mismo 16 de junio a las 8 de la mañana, que es una hora estupenda para leer a Joyce y beber whisky. Juan Francisco Ferré me comentó que hay publicado un libro en Francia que explica cómo se puede hablar de una novela sin haberla leído, y ahora es cuando este redactor confiesa que tras tres intentos fallidos de terminar Ulises optó por una lectura arbitraria a la manera de Rayuela, pero que después de esta noche sí se compromete a terminarla para llegar sí con propiedad al último capítulo y explotar de éxtasis. Sí.

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