BIENVENIDA, MRS. JUNTA

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

No ha sido a lo Pepe Isbert. Subido al balcón y pronunciando eso de «como alcalde vuestro que soy os debo una explicación». Pero por fortuna ha habido una explicación a la pregunta sobre el diferente trato a las orquestas andaluzas en los presupuestos de la Consejería de Cultura. Los números cantan y resulta que la Orquesta Filarmónica de Málaga recibirá un aumento 'salarial' este año de 225.000 euros, mientras que la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla recibirá 800.000 euros de más. A una le suben un 10% y a la otra, un 33,5%. Tras tocar a rebato desde Málaga para que se toque la misma partitura presupuestaria en todas las formaciones musicales, llegaron las explicaciones de la Administración autónoma. Que no es otra que la Sinfónica de Sevilla pasa por una difícil situación económica y que la consejería está aportando ahora el dinero que dejó de ingresar durante los años de crisis.

Visto así, se entiende. Como también que el departamento que dirige Miguel Ángel Vázquez haya llegado al rescate de la Orquesta Ciudad de Granada, a la que no le bastaba con el 10% que le subían este año como a la de Málaga. Allí, la Junta aportará otros 250.000 euros extra para saldar deudas por los recortes del pasado. Buena noticia para la viabilidad de la orquesta granadina. Frente a esta última y la sevillana, la malagueña tiene una mejor situación. Es cierto, pero sufrió los mismos recortes por parte de la Junta que le dejó de ingresar 1,2 millones en los últimos años. Su fórmula de supervivencia fue un plan de ajuste que eliminó puestos de trabajo, ciclos y programación, como bien saben sus intérpretes. Un tijeretazo que no se adoptó en las otras orquestas, que siguieron tocando como los músicos del Titanic y gastaron lo que no tenían sin querer ver que se hundían sin remedio.

Lo que resulta berlangiano es que la consejería acuda ahora en plan 'Bienvenido, Mr. Marshall'. Repartiendo un dinero que ellos mismos habían regateado años anteriores y que, en parte, es responsable de la desafinada situación de las orquestas. Un prorrateo sin orden ni concierto en el que a Málaga le ha tocado el papel del pueblo de Pepe Isbert que, con dos palmos de narices, ve pasar de largo la caravana con los billetes de Mrs. Junta.

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