Bernardo de Gálvez se cuela en los colegios americanos

: / ALEJANDRO VILLÉN

'Conoce a Bernardo de Gálvez', con ilustraciones del malagueño Alejandro Villén, reivindica la huella de España en el origen de la nación americana Guillermo Fesser publica en EE UU un libro en inglés y en español que descubre a los niños las hazañas del militar de Macharaviaya

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Resulta que, en la época de las colonias, se hablaba español en la mayor parte del territorio que hoy ocupa Estados Unidos. Los cowboys fueron primero vaqueros (de ahí viene buckaroos) y por eso utilizan todavía palabras como ranch, lasso, corral y rodeo». Es probable que muchos españoles no sepan esto, pero más probable aún es que sea totalmente ignorado en el propio Estados Unidos. Para divulgar esas y otras historias desconocidas, Guillermo Fesser publica 'Conoce a Bernardo de Gálvez' o 'Get to know Bernardo de Gálvez' (Santillana USA), un libro en inglés y castellano ilustrado por el malagueño Alejandro Villén que aspira a entrar en las aulas norteamericanas en el nuevo curso escolar.

La historia del militar de Macharaviaya, figura clave en la independencia americana y uno de los ocho únicos Ciudadanos Honorarios de Estados Unidos, sirve de pretexto para reivindicar el peso de lo español en el origen de la nación americana. «Que los latinos sepan que ellos pertenecen a este país más que a cualquier otro y que la gente que no sabe nada de los hispanos nos mire con respeto», asegura el periodista y escritor español desde Nueva York, donde reside desde hace nueve años.

De Gálvez llegó a él a través del empeño de Teresa Valcarce por hacer cumplir al Gobierno americano su asignatura pendiente con el militar. En 1783, el Congreso aprobó colgar de las paredes del Capitolio un retrato del de Macharaviaya en reconocimiento a su papel crucial en la guerra contra los ingleses. El compromiso cayó en saco roto durante dos siglos hasta que Valcarce, de origen malagueño y residente en Washington, asumió la histórica reclamación de la Asociación Bernardo de Gálvez de Málaga y abanderó al otro lado del charco una intensa campaña para que EE UU cumpliera su palabra. Desde diciembre de 2014 un cuadro del militar pintado por el malagueño Carlos Monserrate decora la sala del Comité de Relaciones Exteriores del Senado americano.

Teresa Valcarce es Mari Pancartas en el libro que Fesser escribe para niños de entre 8 y once años. Su personaje conduce la historia, relatando la gesta del malagueño a un senador para conseguir que se sume a su causa.

Le cuenta entonces que Gálvez era gobernador de Luisiana con capital en Nueva Orleans y desde allí enviaba, Mississippi arriba, barcos cargados de rifles, uniformes, comida y medicinas para socorrer a George Washington. Con sus tropas, formadas por indígenas norteamericanos, afroamericanos libres, criollos franceses, españoles y soldados de distintos puntos, derrotó a los británicos en Baton Rouge, Natchez y Mobile. Quedaba Florida, un lugar que solo caería si se conquistaba la plaza estratégica de Pensacola. Ante el peligro que suponía adentrarse en ese estrecho canal, el malagueño se aventuró solo con su bergantín sorteando los cañonazos. Viendo su valentía, el resto de la flota le siguió y Pensacola se rindió.

Los textos de Fesser se superponen a los dibujos de Alejandro Villén, que ha trabajado en proyectos tan dispares como 'Conan el bárbaro', portadas de Ecos del Rocío, libros escolares de Edelvives y el álbum ilustrado '¡Oh! Málaga'. Tres meses le llevó al malagueño completar las 28 páginas de 'Conoce a Bernardo de Gálvez'. Aunque dirigido a niños, el malagueño optó por un trazo más adulto que, además, cambia ligeramente según el momento. Por ejemplo, se vuelve más geométrico y en tonos fríos cuando toca hacer 'flashback' para hablar de las batallas de Gálvez. Eso sí, nunca le verán peleando cuerpo a cuerpo: las normas americanas prohíben que en libros escolares aparezca cualquier tipo de violencia. «El azul le da un toque más sobrio. Ahí no puedes hacer chistes, son hechos importantes en los que murieron mucha gente y un libro que reivindica esa parte de la Historia tiene que tener cierta gravedad», apunta el dibujante, que llegó a Fesser a través del malagueño Antonio Pino, que conoció al periodista durante la gira americana que hizo con su marioneta Peneque el Valiente.

Clases de español e Historia

El libro se ha publicado en EE UU en español para los colegios bilingües y en inglés para apoyar la asignatura de Historia. En septiembre, se presentará a los profesores para que lo incluyan en su calendario escolar y la editorial aprovechará octubre, el mes de la Hispanidad, para hacer promoción. También se prevé hacer campaña en colegios y librerías de Málaga.

Pero el libro es solo la punta del iceberg. Fesser ultima una página web con material didáctico y más información para quien quiera profundizar en la huella española en EE UU. Porque, ¿sabían que en Luisiana toman el 6 de enero un pastel de Navidad con un niño Jesús dentro que hay que encontrar?, ¿y que la sinagoga más antigua de Manhattan la fundó un tipo llamado Gómez, heredero de los judíos expulsados de España que se refugiaron en Holanda?, ¿y que las manadas de caballos salvajes de las playas de Virginia son los descendientes de los caballos de los conquistadores españoles que llegaron a la costa tras hundirse un galeón? «Este libro no es un destino. Gálvez nos sirve para abrir una ventana al mundo desconocido de lo hispano en EE UU», concluye Fesser. A los niños, y por qué no, también a los adultos.

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