A BASE DE TROPIEZOS

SORA SANS

Un posavasos del bar Cock trabaja ahora como marcapáginas para el Tratado de las Pasiones del Alma de Lobo Antunes. En el posavasos hay un gallo y, sobre el animal, alguien pegó una ilustración con la cabeza de una mujer en blanco y negro. Un collage improvisado, una pequeña obra de arte que se culmina con unas palabras, también añadidas, bajo el femenino gallo: «·Vivimos - a base de - tropiezos».

Al ordenar la mesita de noche ha caído al suelo el posavasos con toda su fuerza silenciosa. Me he quedado en blanco, como si un cúmulo de sentimientos e ideas apareciesen ante mí como un rayo de sol al abrirse una ventana en la habitación oscura. La mujer gallo, que no gallina, mirando hacia su cola animal, a contracorriente. Esa frase troceada y rotunda. De pronto, todo y nada tenía sentido a la vez. Todo y nada. Esta huelga es para mí todo y nada a la vez, he pensado. Leo, escucho, pienso. Coincido y discrepo. Nunca he sido una persona propensa a hacer huelga porque me resulta antinatural, para mí conseguir algo consiste en avanzar hacia algo, no en parar. Entiendo el sentido que tiene una huelga, y más, si es masiva; cómo puede ser un altavoz, una especie de silencio (esa pausa) en medio del ruido (esa rutina). Pero aún así, no es mi forma de hacer las cosas.

Entiendo y conozco los datos que hablan de tantas y tantas injusticias de género, he escrito sobre ellas, he leído mucho sobre ellas. Y sigo sin entender el objetivo de esta huelga. Creo que tiene tantos objetivos diferentes, tantos mensajes distintos, tantos matices... todos metidos en el mismo saco, que me resulta difícil entender ¿qué queremos? Queremos igualdad, pero es una huelga feminista, queremos igualdad, pero los hombres no deben asistir a protestar. Y vuelvo a mirar el posavasos y a la mujer gallo, que no gallina, y su frente altiva desafiando las leyes de la naturaleza al mirar hacia otra parte. Y me siento igual, buscando mi dirección, sabiendo que si participo, me sentiría falsa, sería mero postureo por mi parte. Así que seguiré participando en otras formas de cambiar el mundo (puede que mejores, puede que peores), pero otras que van más con mi manera de defender la igualdad. Es posible que me equivoque, pero, al fin y al cabo, «vivimos a base de tropiezos».

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