El Ayuntamiento propone ahora retirar los mosaicos de Invader y crear una ruta fuera del casco antiguo

El director del CAC Málaga, Fernando Francés, ayer, en la Ciudad de la Justicia. :: fernando gonzález/
El director del CAC Málaga, Fernando Francés, ayer, en la Ciudad de la Justicia. :: fernando gonzález

De las 29 piezas realizadas por el artista francés, cinco de ellas han sido sustraídas por desconocidos o retiradas por los dueños de los edificios en las que fueron instaladas

F. GRIÑÁN / J. SOTO MÁLAGA.

Lo que en principio fue una discusión sobre competencias en materia de patrimonio cultural y hasta sobre gustos artísticos entre el Ayuntamiento de Málaga y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a cuenta de los mosaicos de Invader en edificios BIC del casco antiguo, cambió radicalmente cuando el caso llegó a los juzgados. La admisión a trámite de la querella contra el artista francés -por ahora en paradero desconocido ya que nunca ha revelado su verdadera identidad- y contra el director del CAC Málaga, Fernando Francés, por las obras del creador en inmuebles protegidos, desató un cambio de estrategia en el propio consistorio malagueño que comenzó en febrero pasado por ordenar la retirada de las piezas colocadas en el centro histórico, pese a que el propio alcalde, Francisco de la Torre, había defendido su valor artístico en estos emplazamientos. Y cuando los propietarios comenzaron a eliminar las piezas -los mosaicos están diseñados para que se 'autodestruyan' con su retirada-, el regidor malagueño volvió ayer a cambiar de opinión para proponer ahora que el Consistorio se encargue de retirar las teselas para garantizar su conservación y recolocarlas en fachadas de edificios que no estén protegidos para crear una ruta alternativa a la que ya existe.

«Si son obras artísticas de calidad, trataremos de que se conserven», aseguró ayer De la Torre, que propuso llevar los mosaicos de Invader a «otras zonas de la ciudad creando itinerarios fuera de los entornos BIC». En este sentido, el alcalde de la capital aseguró que ya había «dado instrucciones a Urbanismo» para comunicar a los propietarios de los edificios del centro histórico que será el propio Ayuntamiento el que retire las obras de las fachadas y que asumirá el coste de la intervención a cambio de quedarse con la obra.

Esta nueva iniciativa es, en la práctica, una contraorden de la que ya había dictaminado la propia Gerencia de Urbanismo que requirió a los propios dueños de los edificios afectados del centro de Málaga para que retiraran los mosaicos de Invader y restituyeran las fachadas a su estado original. Esto provocó que los propietarios de los inmuebles del casco antiguo comenzaran hace tres semanas a eliminar las obras del artista francés, ya que -como adelantó SUR- la orden del Ayuntamiento planteaba que, en caso de que la pieza fuera retirada de oficio por el propio municipio, el coste para el dueño del edificio sería de 2.700 euros por mosaico.

Quedan 24 mosaicos

Los dos primeros edificios que han prescindido de su pieza de Invader han sido el Palacio de Salinas -uno de los dos reconocidos como BIC, junto al Episcopal-, donde Invader instaló un pulpo azul, y el inmueble que hace esquina entre la plaza de la Merced y calle Álamos, donde el artista colocó unos marcianitos. A esta retirada preventiva, se unen los tres mosaicos que han sido presuntamente sustraídos por personas desconocidas y que se encontraban en Pedregalejo, en el espigón que divide las playas de la Malagueta y la Caleta, y en la entrada peatonal al Palmeral de las Sorpresas desde el Paseo de los Curas. De esta forma, de los 29 mosaicos originales del artista internacional ya solo se exhiben en las calles 24 de ellos.

Paradójicamente, la famosa gitanilla pixelada adherida a la pared del Palacio Episcopal y que originó la polémica sobre las obras de Invader en el centro Málaga tras la denuncia del Obispado hace un año, no ha sido retirado todavía.

Para evitar que los mosaicos se sigan perdiendo, el alcalde ayer propuso «solucionar el problema» con la retirada por parte del Ayuntamiento de las trece piezas que quedan en el centro para reubicarlas y crear una ruta alternativa a la actual. «Para que la ciudad no pierda esa ventaja que le ha sido venida del cielo», dijo el alcalde que, de camino, desvinculaba cualquier influencia del municipio en la decisión de Invader de instalar sus obras en Málaga.

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