«Tenemos que prestigiar otra vez el ‘trabajo sucio’»

El escritor noruego Lars Mytting, durante una visita a Madrid. /José Ramón Ladra
El escritor noruego Lars Mytting, durante una visita a Madrid. / José Ramón Ladra

Lars Mytting, autor de ‘El libro de la madera’, indaga sobre los secretos de familia en ‘Los dieciséis árboles del Somme’

ÁLVARO SOTO

Hace tres años, Lars Mytting (Favang, Noruega, 1968) se preguntaba si de verdad lo suyo era la escritura. «Ya me estaba planteando trabajar en otra cosa para sobrevivir», explica el escritor. Había publicado un par de novelas, ‘Caballo de fuerza’ y ‘La consagración de la primavera’, que habían tenido cierto éxito en los países escandinavos, pero no acababa de consolidarse como un autor de primera línea. Y entonces llegó ‘El libro de la madera’, una reivindicación de la artesanía y de la pausa frente a la velocidad del mundo postindustrial y cibernético.

Su obra se convirtió en un best-seller global, con más de medio millón de ejemplares vendidos en todo el mundo. Pero además, ‘El libro de la madera’ permitió a Mytting centrarse en la escritura. Así, pudo dedicar los años siguientes a preparar ‘Los dieciséis árboles del Somme’, que ahora publica Alfaguara en España, una novela de misterio que recorre las dos guerras mundiales a través de un joven que quiere investigar el sombrío pasado de su familia.

«La familia es un tema interminable. En todas las familias hay tabús, silencios, asuntos de los que no se habla. Las familias son como puzles en los que a veces todo acaba encajando», explica Mytting. En su libro, Edvard, el personaje principal, se remontará tres generaciones para saber por qué se enfrentaron su abuelo y su tío. Una historia noruega, pero perfectamente extrapolable a cualquier país en el que una guerra haya separado a dos hermanos.

En ‘Los dieciséis árboles del Somme’, igual que en ‘El libro de la madera’, la naturaleza se convierte en un personaje más de la historia. El paisaje y los bosques se mantienen en pie pese a las batallas que los hombres han vivido en ellos. «Los árboles son testigos de nuestro pasado y saben qué ha ocurrido a sus pies en los últimos 300 o 400 años. Yo no creo que piensen o que nos puedan juzgar, a pesar de todo lo que estamos haciendo contra ellos, pero sí nos enseñan el camino de lo que hemos sido y probablemente de lo que debemos ser», asevera.

La naturaleza encuadra una historia que se escapa de la temática que ha exportado la literatura escandinava en los últimos años. Por eso, Mytting avisa: «La mía no es una novela negra nórdica». «Yo creo que triunfaron durante tanto tiempo y sobre todo en el sur de Europa porque mostraban el lado oscuro de países como los nuestros, que desde fuera parecían tan homogéneos y tan bien gestionados. Descubrir que también tenían fallos ha generado una gran fascinación en los lectores», explica el autor.

A juicio de Mytting, el gran reto al que se enfrentan sociedades evolucionadas como la noruega es saber conjugar «los aspectos académicos, la modernización, con el arte tradicional de la manufactura y el conocimiento real del trabajo práctico». «Por ejemplo, en mi país, durante muchos años hemos dependido del petróleo y hemos acabado con la industria y con la artesanía, y eso es aterrador. Hemos distinguido entre ‘trabajo limpio’, que era el que había en las oficinas, y el ‘trabajo sucio’. Por eso nos hemos encontrado con que ahora nadie quiere ser albañil, fontanero o granjero. Y creo que eso es algo que debemos revertir otorgando a ese tipo de empleos el prestigio que se merecen», concluye el escritor.

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