Cuando el arte salta a la vista

Variedad. La muestra ofrece pinturas fotografías, esculturas e instalaciones. :: s. salas/
Variedad. La muestra ofrece pinturas fotografías, esculturas e instalaciones. :: s. salas

Premios Nacionales como Cristina García Rodero y Rafael Sanz Lobato conviven con autores anónimos en una muestra sobre la discapacidad

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Una mano a tientas palpa una rodilla, un muslo, una teta. Doce fotografías en blanco y negro con esa mano en algunas, en otras no, y en todas el cuerpo desnudo de una mujer. Lleva un antifaz. Alguien que prefiere no ver como parte de un juego que se adivina lúdico y sensual. Y sobre esas escenas, mensajes en braille, por si al otro lado alguien no sólo no quiere, sino que tampoco puede ver.

Claro que aquí el arte, la sensibilidad plástica, salta a la vista, incluso a la invidencia, en piezas como estos 'Desnudos' de Gerardo Nigenda que abre el paseo por 'El mundo fluye. Dos miradas sobre una misma realidad', la exposición que La Térmica inauguraba ayer de la mano de la Fundación ONCE.

Título
'El mundo fluye. Dos miradas sobre una misma realidad'.
Lugar
La Térmica. Avenida de Los Guindos, 48.
Fecha
hasta el 2 de marzo
Horario
de martes a domingo, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00 horas.
Entrada
gratuita.

El proyecto gira en torno a la idea de la discapacidad a través de una selección de obras de artistas que o bien padecen una de ellas o bien han empleado ese asunto como eje de su trabajo. El resultado es un conjunto bien armado donde las propuestas de autores anónimos conviven con las obras de firmas como los Premios Nacionales de Fotografía Cristina García Rodero y Rafael Sanz Lobato y artistas visuales como Miguel Ángel Campano, Paloma Navares y Gonzalo Torné, presentes en diversas colecciones de museos e instituciones privadas nacionales e internacionales.

«Obras hechas por personas distintas, pero no diferentes», en palabras de la jefa del Departamento de Cultura y Ocio de la Fundación ONCE, Mercé Luz, que en la mañana de ayer repasaba la intensa huella que la discapacidad ha dejado en la Historia del Arte, ya sea como tema tratado por artistas como Velázquez, Picasso, Rembrandt o Brueghel, o a través de las dolencias físicas o mentales que arrastraron, entre otros muchos, Matisse, Monet, Renoir o De Kooning.

Con esas premisas, el centro dependiente de la Diputación Provincial acoge hasta el próximo 2 de marzo una treintena de obras firmadas por 27 autores en un montaje que combina la fotografía, la pintura, la escultura y la instalación. Eso sí, buena parte del protagonismo se lo lleva el soporte fotográfico en blanco y negro. La infancia -también con el halo, aquí feliz por un instante, de la enfermedad- en Shangai retratada por García Rodero surge junto a las escenas rurales de Sanz Lobato en localidades de Zamora y Salamanca de mujeres ataviadas de negro, alguna con las manos en la cara para no ver lo que tiene delante. En la misma pared, el díptico 'Alzhéimer provisional' (2005) de Luis Pérez Mínguez, otro clásico de la fotografía española contemporánea, destaca en el corazón de la sala con esos retratos brumosos con mensajes de texto que se pierden en el claroscuro de la imagen.

Ciega la niña africana en el objeto de Belén Serrano, como ciego el vendedor de lotería que, también en blanco y negro, ofrece Ángel Rojo al otro lado de la puerta, casi en frente a los desnudos de Nigenda. La fotografía vira al color en la composición 'El beso de Judas' de Germán Gómez y en la pieza 'Electroman' (2008) del artista invidente Pete Eckert.

Sutileza formal

Puentes hacia otras propuestas plásticas reunidas en el montaje acogido por La Térmica. La delicadeza de Paloma Navares y sus 'Lágrimas de verano' (2000) plantea un sugerente juego de asociaciones con 'Pacífico' (2006) de Miguel Ángel Campano, que desde el protagonismo de la materia y el color de esta pieza viaja hasta el geometrismo de su otra pintura, 'Pequeña plegaria' (1995).

La sutileza formal de Navares encuentra más parentescos, en este caso con la pieza de Sagra Ibáñez titulada 'Transparencia' (2006) y realizada a partir de cuadrículas de algodón trenzado. Y unos pasos más allá, 'Juegos de la razón' (2005) de Gonzalo Torné preside el tramo final del montaje de la Fundación ONCE, cuya bienal de arte contemporáneo enfila este año su octava edición. Una cita donde, de costumbre, hay mucho que ver.

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