El arte «radical» de Ángela de la Cruz merece el Nacional de Artes Plásticas

Vista de 'Mudanza', montaje de Ángela de la Cruz, en la galería CarrerasMugica en 2015. :: carrerasmugica/
Vista de 'Mudanza', montaje de Ángela de la Cruz, en la galería CarrerasMugica en 2015. :: carrerasmugica

Exploradora de los límites de la pintura, la creadora gallega trabaja en Londres entre la escultura y la instalación

MIGUEL LORENCI MADRID.

Radical, intenso, atractivo y tan apegado a Velázquez, Zurbarán, Picasso o Goya, como a Tàpies, Buñuel o Valle Inclán. Así se refirió al arte de Ángela de la Cruz (La Coruña, 1965) el jurado que le concedió ayer por unanimidad el Premio Nacional de Artes Plásticas. Exploradora de los límites de la pintura, en una batalla sin tregua contra los devastadores efectos de un derrame cerebral que la postró en coma hace once años y la dejó en una silla de ruedas, De la Cruz lo recibe «como un inyección de fuerzas para seguir trabajando». Se embolsa la internacional artista afincada en Londres los 30.000 euros de dotación del premio que concede el Ministerio de Cultura.

Más conocida fuera que en casa, expondrá el año próximo en el Guggenheim de Bilbao. A caballo entre la pintura, la escultura y la instalación, De la Cruz rompe, rasga y dobla sus cuadros sobre ellos mismos y los expone apretujados en esquinas, armarios o en el suelo. «Un día saqué la barra horizontal del bastidor y la pintura se dobló. Desde ese momento miré la pintura como un objeto», dijo la artista en 2010, al convertirse en la primera y única española finalista del premio Turner, el más relevante del Reino Unido. Destrozando lienzos, marcos y bastidores encontró «un camino propio» al incorporar a su lenguaje plástico la «autodestrucción» de la pintura en una obra que la crítica juzga como «emocionalmente cruda, astuta y bruscamente irónica». Sus pinturas parecen haber sido «flagrantemente abusadas», según el jurado. Los bastidores quebrados o deformes y los lienzos retorcidos se cuelgan en la pared o se apoyan en el suelo como si fueran trofeos. Es un acto «deliberado y sistemático» de modificación de las formas que determina el resultado de cada pieza.

La creadora gallega recibía como «un honor y un privilegio» el premio que se le otorga «por la intensidad de una obra que explora la compleja relación entre el espacio ilusionista de la pintura y la presencia física de la escultura». El jurado también aludió a la «radicalidad» de su trabajo y su manera de «conceptualizar la pintura sin perder el indudable atractivo formal». Una práctica «que le ha servido para ganarse el respeto y un lugar destacado en el contexto nacional e internacional».

Para el jurado, su obra «siempre ha mirado hacia España» y ve en ella «referencias a la realidad cromática de Velázquez y Zurbarán». El fallo aludía también al «apego a la realidad en la pintura de autores como Millares o Tàpies y la ironía de Buñuel, Valle Inclán, Picasso o Goya».

A través de sus colaboradores expresó De la Cruz su inquietud por la situación política tanto en España como en el Reino Unido. «Está muy preocupada por todo lo que está pasando en Cataluña y por el 'brexit'», traslada su colaboradora Luz Massot. Una inquietud que tendrá su reflejo en sus próximas piezas, «aunque no de forma explícita, porque su obra no es política». Un trabajo que se verá el año que viene en una exposición que prepara para el Guggenheinm de Bilbao. Instalada desde 1989 en la capital británica, «en la que piensa seguir», De la Cruz es una artista muy reconocida y quizá más conocida fuera que en casa, aunque mantiene «una intensa relación con España». Trabaja con importantes galerías nacionales e internacionales y figura en todos los catálogos de referencia sobre pintura contemporánea.

Tras licenciarse en Filosofía en Santiago de Compostela, De la Cruz se trasladó a Londres. Se buscó la vida en mil trabajos para poder estudiar Bellas Artes en el Chelsea College of Art, en el Goldsmiths College y en la Slade School of Art, dependiente del University College. Con su obra 'Clutter with Wardrobes' (Conglomerado de armarios, 2004) comenzó a incorporar a sus piezas objetos y muebles, casi siempre encontrados o recuperados de la calle. Jugaba con sillas que prolongan sus patas como si fueran prótesis en un equilibrio imposible. De 2004 data su primera exposición individual en España, 'Larger than Life' (Tan largo como la vida), con la que inauguró el Espazo Anexo del MARCO de Vigo. En 2015 expuso en La Panera en Lérida o en la Fundación Luis Seoane de La Coruña.

En coma

En 2006 sufrió una hemorragia cerebral que la dejó en coma y la obligó a pasar dos años en la cama de un hospital cuando estaba embarazada de su única hija. La primera obra que realiza tras recibir el alta fue 'Deflated', un lienzo sin bastidor colgado de un tornillo como si fuera un abrigo. Una pieza que marcó un punto de inflexión en su andadura.

Con movilidad reducida y dificultades de expresión aún hoy, el afán de superación personal tras su crisis vascular se trasladó a su obra de un modo «intenso y dramático», pero «no exento de ironía y sentido del humor», según destacan desde Cultura. En 2010, con 45 años y por su exposición 'After' en el Camden Arts Center, De la Cruz fue la primera y única finalista española del controvertido y prestigioso premio Turner.

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