El arte del malagueño José Luis Puche echa raíces en Sídney

‘Prolegomenom’, de José Luis Puche/
‘Prolegomenom’, de José Luis Puche

Expone dos piezas a carbón de gran formato con un toque de fantasía y un marcado carácter orgánico en la Ópera

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Mientras un cuarteto de cuerdas interpreta la música de Debussy o mientras el público ríe con una comedia en la Ópera de Sídney, algo estará sucediendo a varios metros bajo tierra. El emblemático edificio australiano abre por primera vez su subterráneo al arte contemporáneo para servir de refugio a artistas internacionales. Una especie de cueva o búnker creativo donde solo habrá un europeo: José Luis Puche. El malagueño aporta dos piezas de gran formato a la exposición colectiva ‘9 Hours Underground’ (‘Nueve horas bajo tierra’), que ayer inauguraron galeristas, directores de museos y comisarios de Australia y Nueva York. Hoy será el turno del público general.

En ese espacio ganado a la tierra, muy desconocido para los propios habitantes de la ciudad australiana, la gestora y coleccionista Kate Smith reúne a trece «de los artistas contemporáneos de mayor talento en el mundo» –según reza el dossier– y de distintas disciplinas. Hace más de un año que Smith contactó con Puche para proponerle participar en el proyecto, un reto que él aceptó sin más información que el título de la exposición.

«Comencé entonces a leer sobre estar bajo tierra y llegué a la conclusión de que es allí donde surge lo más maraviloso que existe. Las plantas, los árboles y los frutos que comemos nacen bajo tierra», argumenta. A esto se une el nueve, un número simbólico que relaciona con los meses de gestación de un bebé. «Era todo muy germinador», añade.

‘The collector’.
‘The collector’.

De esta reflexión nació ‘Prolegomenom’, una pieza de más de un metro de ancho y otro tanto de largo que alude a ese «nacimiento casi mágico» que sucede bajo la superficie. En una atmósfera onírica, aparece así un personaje en medio de una nube destelleante y una explosión de colores.

Más adelante descubrió el porqué del epígrafe ‘9 Hours Underground’: el singular emplazamiento de la muestra. Y la consecuencia fue ‘The collector’. También en grandes dimensiones, Puche retrata aquí un misterioso museo que podría estar en un sótano o quizás en un búnker. En la pared no hay obras, sino los nombres enmarcados de las personas que las harán germinar, tanto compañeros cercanos de profesión como las figuras referentes del arte contemporáneo para el malagueño.

Y, siempre, tanto una como otra pieza, envueltas del aura de fantasía que rodea toda su producción y de una técnica artística «muy ardua» que ha convertido en su sello personal. José Luis Puche pinta primero el dibujo con carbón graso al que luego da un baño de agua. Los trazos fluyen entonces hacia abajo, dejando un nuevo registro sobre el que seguir trabajando con carbón, lápiz de color y pastel. Y vuelve a repetir el proceso. El resultado es una obra con un marcado carácter orgánico, donde el «dibujo se hace a sí mismo» y no todo está controlado desde el principio.

Próximas exposiciones

El artista no verá ‘in situ’ cómo encajan sus piezas bajo uno de los edificios más reconocibles del mundo hasta noviembre. Estos días trabaja en su estudio en un cuadro inmenso de seis metros para una exposición en enero en la Galería Xavier Fiol de Madrid.

Será una de las pocas ocasiones en que sus obras se dejarán ver por España en los próximos meses, en el que ha sido el año más internacional de su carrera. Salvo la sorprendente intervención que realizó en la escalera del Pompidou de Málaga el pasado mes de febrero y su próxima participación en la muestra ‘Capital animal’ de Valencia, en lo que va de 2017 sus cuadros han visitado Nueva York, Bélgica, Suiza y Austria. Hoy mismo habrá dos piezas con su firma en una feria de arte contemporáneo de Estambul. Para el universo creativo de Puche no hay fronteras, ni físicas ni de ingenio.

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