Antonio López, entre cuerpos y flores

Antonio López posa con un ejemplar de 'Cuerpos y flores'. :: efe

El primer y único gran libro de artista del maestro del realismo reproduce 60 obras de todas sus épocas e incluye una litografía

MIGUEL LORENCI MADRID.

El alma de Antonio López (Tomelloso, 1936), está en 'Cuerpos y flores'. Es el primer y único gran libro de artista del maestro del realismo en sus más de seis décadas de carrera. El pintor manchego lo dedica en exclusiva a la figura humana y a las flores, dos temas primordiales en su pintura junto al paisaje urbano que optó por excluir. No hay imágenes de ciudades en las 200 páginas de este suntuoso y gigantesco libro-joya que edita Artika. Todo un regalo para los coleccionistas apasionados por el arte del genial pintor. Con una tirada limitada, 2.998 ejemplares firmados y numerados que se venden por 4.500 euros, incluye una litografía original.

No es un ganga, pero casi. El aparatoso libro de 47 por 66 centímetros, con textos en español e inglés y estuchado en vidrio y madera noble, reproduce muchas de las 60 obras que recrea a tamaño natural. Incluye un lámina 'glicée' -litografía moderna- en edición numerada de 'Rosas de Ávila', uno de los lienzos más exquisitos de un Antonio López que se confesó «encantado» con la publicación.

«Los cuerpos y las flores son seres vivos, seductores y bellos creados por la naturaleza», señala el más que tímido artista, que presentó ayer el libro en el Museo Thyssen que alberga algunas de sus pinturas. Incluye trabajos muy tempranos junto a obras recientes, entre pinturas, bocetos, piezas en proceso y esculturas. Se reproducen en fotografías exclusivas realizadas en el taller del artista, en museos, galerías y colecciones particulares.

«Había hecho otros libros, pero ninguno con este carácter tan monumental», explica el pintor que convivió con las galeradas durante meses en su taller. «Lo puse en una silla y cada día pasaba una página para comprobar que era casi un ser vivo, como los cuerpos y la flores que acoge, que nacen, se reproducen y mueren», dice. Fue el propio López quien decidió «aunar esos dos mundos fascinantes, frágiles y perecederos que tanto nos emocionan» y excluir el paisaje urbano. «Están todas las flores y las figuras humanas de mi vida y está bien que sea así. En otros libros se picoteaba en otras temáticas, pero cuerpos y flores forman un conjunto que amamos y que tiene plena significación», dijo el pintor, que ha firmado cada uno de los casi 3.000 ejemplares.

Ha trabajado con los editores durante tres años. «Al principio no lo vi nada claro», confesó un artista de pequeña estatua y enorme genio. El proyecto le pareció «desproporcionado por su monumentalidad». Terminado, lo juzga «deslumbrante». «Si puedes pagarlo, tienes en casa más obras que muchos de los dueños de mis cuadros», dijo risueño un creador que no teme repetirse. «A cada momento incorporo cosas nuevas que de joven no podía ni soñar», explica. «Los años te quitan la plenitud física pero te compensan con otras cosas. Me adapto a la edad y al momento pero no cambio», dice López con sus 81 saludables años. «Como a mi pintura, al libro no le he escatimado nada», asegura. Cree que ha sido posible culminar una obra tan ambiciosa «porque estamos en periodo de vacas gordas». «Es único porque no hará falta otro. Es extraordinario», se ufanó López ante un libro «que mejora los defectos de mi obra, porque la desacraliza». «Amo a los libros y les debo mucho. Viajé poco y me formé con libros muy modestos, de escasa calidad y reproducciones en blanco y negro», explicó. Ahora relee «el libro de Velázquez de Ortega y Gasset, quien sin ser pintor explica las cosas de maravilla».

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