Antonio Arco, entregado al noble arte de la entrevista

'En qué estábamos pensado' reúne sus encuentros con sesenta destacados intelectuales, creadores y artistas

M. LORENCI

Madrid. Antonio Arco (Cieza, 1963) practica con mucho tino el noble arte de la entrevista. El pudor le acucia al cambiar los papeles y el entrevistador entrevistado debe explicar las claves de su oficio. 'En qué estábamos pensado' (Cendeac Documentos) reúne sesenta memorables entrevistas con mucho arte. Filósofos, poetas, creadores y artistas desfilan en riguroso orden alfabético por sus paginas. Azúa, Brines, Caballero Bonald, Genovés, Hierro, Hendricks, Lledó, Pérez-Reverte, Savater, Siza o Valcárcel Medina, charlan sin prisas ni cortapisas con el periodista cultural y crítico teatral de 'La Verdad'. Arco, profesor de Estética y Ficción en la UCAM, cree que la entrevista es unos de los género «más nobles y exigentes». Datadas entre 2000 y 2016, son voces cualificadas que «hablan de un mundo que parece empeñado en prenderse fuego». No hacer perder el tiempo al lector es «una premisa sagrada» para Arco, que escucha a sus interlocutores «como si la vida y el mundo dependiera de ello». «No actúo como un fiscal, ni me creo en posesión de la verdad o el más listo de la clase», dice. «Preguntar antes de que sea tarde y saber callar a tiempo», es otra de sus máximas. «La lucidez, la inteligencia y humanidad con la que se enfrentan a la vida» son el denominador común de sus interlocutores.

El libro es «una radiografía ética de nuestro tiempo» que muestra «cómo se han desmoronado las grandes certezas, que andamos perdidos en un bosque tecnológico que condiciona nuestras forma de vivir, comunicarnos y querernos». Que, como propone Barbara Hendricks, «no es nada fácil acabar con los políticos mediocres». Que «el gran problema del mundo es la miseria, no el terrorismo, como argumenta el siempre inteligente Emilio Lledó» o que tiene razón Antonio López al decir que «estamos encanallando la vida».

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