Alfonso de la Pola: «El malabarismo del circo es mantenerse»

Así celebraba el fundador de Rolabola su premio / Ñito Salas

La compañía malagueña Rolabola, Premio Nacional de Circo del Ministerio de Cultura tras el obtenido el pasado año por el también malagueño Bolo

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Siendo todavía un niño, se escapó para ver el circo sin que lo supieran sus padres. Había llegado una de esas caravanas ambulantes y montaron la carpa en las arrabales de Málaga. Y allí se plantó un joven Alfonso de la Pola fascinado por aquel mundo que, como decía la película de los cincuenta, le parecía ‘el mayor espectáculo del mundo’. Su última obra, ‘Circo Mediterráneo’, tiene como protagonista precisamente esa mágica carpa de colores rojo y blanco que es capaz de crear algo más que un espacio físico. «La reivindicamos porque apela a ese circo tradicional del que procedemos», confesaba ayer a SUR el fundador y director de la compañíaRolabola, poco después de saber que el Ministerio de Cultura había recompensado sus más de dos décadas haciendo el payaso sin peder el equilibrio con el Premio Nacional de Circo.

Un galardón oficial que mira hacia el sur después de que el pasado año fuera recompensado con este mismo reconocimiento otro malagueño, Miguel Ángel Moreno ‘Bolo’, que comenzó precisamente a pie de pista y escenario al mismo tiempo que el propio De la Pola. «Cuando se lo dieron el año pasado, los amigos fantaseamos con un reconocimiento así, pero pensaba que, si llegaba, sería dentro de veinte años... hasta que ha sonado el teléfono a las dos de la tarde», confesó el director de Rolabola que, pese a su habilidad para los malabares, ayer le faltaban manos para poder atender los cientos de mensajes y llamadas que colapsaron su móvil.

«En Andalucía tenemos una generación que ha intentado poner más alto el listón que nos dejaban»

Superada la sorpresa y sin dejar de responder con una sonrisa en su cara, Alfonso de la Pola interpretó ayer este galardón como un reconocimiento a la trayectoria de 21 años de su compañía –por la que han pasado decenas de artistas–, pero también como una llamada de atención al influyente circo andaluz, como lo demuestra que se trata del segundo Premio Nacional de Circo consecutivo para un artista malagueño. «Cuando empecé las grandes compañías estaban en Cataluña, pero en Andalucía llevamos ya mucho tiempo trabajando y tenemos una generación que ha intentado poner todavía más alto ese listón que nos dejaban», admitió Alfonso de la Pola, que ya ha pensado el destino de los 30.000 euros de dotación del galardón del Ministerio de Cultura.

«Para ser fiel al espíritu del premio, lo apropiado es invertirlo para que repercuta en los artistas y los espectadores», confiesa el creador de espectáculos como ‘Circolari’, ‘Casa Paco’ o la popular ‘Plázidos Domingos’, que añade que el Nacional de Circo les llega en un «momento de necesidad, ya que necesitamos renovar la pista de la carpa o cambiar la furgoneta». Todavía no sabe si el cheque dará para todo, pero piensa usar el dinero de la mejor manera: haciendo malabarismos para que llegue lo más lejos –y alto– posible.

El humor, las acrobacias y el equilibrio son las señas de identidad de Rolabola, que ha hecho de la calle, el escenario y la pista sus espacios naturales. Con más de mil funciones a sus espaldas, los espectáculos de la compañía malagueña han visitado localidades de toda España, además de protagonizar giras por Marruecos, Francia, Italia o Eslovenia, entre otros. Una incansable labor que Alfonso de la Pola ha combinado con su participación en proyectos colectivos, como la recordada Carpa de Pizarra; la organización de cursos de circo en la Sala Piruetta y la colaboración con Payasos Sin Fronteras.

«Con ‘Circo Mediterráneo’ reivindicamos la carpa porque apela a esa circo tradicional del que procedemos»

El jurado del galardón, que estuvo presidido por la directora general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Montserrat Iglesias, reconoció a Rolabola «por su búsqueda incansable, dentro del lenguaje del circo, de formas integradoras y la creación de espacios dinamizadores que han permitido el crecimiento del circo actual». A lo que se une también, según reconoce la concesión, la vocación de formación de artistas de la compañía malagueña y la influencia de su última ‘pirueta’, ‘Circo Mediterráneo’.

Un espectáculo con el que Rolabola reivindica la carpa para mirar al pasado y proyectarlo hacia al presente de este arte escénico. «Me gusta hablar de circo a secas, porque ahí tiene cabida lo tradicional, pero también lo contemporáneo», sostiene Alfonso de la Pola que se acuerda de los compañeros de su actual montaje –Iñaki Erdocia, Rubén Barroso ‘Mini’ y El Gran Dimitri– y asegura que buena parte del éxito se sustenta en que forman un «equipazo». Ese es tal vez uno de los secretos de la longevidad de Rolabola. «Lo duro del circo es mantenerse... eso sí que son malabares», afirma el flamante ganador del Premio Nacional de Circo.

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