De la heredera anorgásmica al vidente críptico

Marie Bonaparte. /The lost G.
Marie Bonaparte. / The lost G.
Albas y Ocasos

Tal día como hoy nacía Marie Bonaparte, adscrita al psicoanálisis como consecuencia de una frigidez declarada y comentada, y moría Nostradamus, cuyas profecías lo mismo pueden decir una cosa que su antónimo porque no las entiende ni Dios

MARÍA TERESA LEZCANO

Tal día como hoy nacía Marie Bonaparte, adscrita al psicoanálisis como consecuencia de una frigidez declarada y comentada, y moría Nostradamus, cuyas profecías lo mismo pueden decir una cosa que su antónimo porque no las entiende ni Dios.

Marie Bonaparte. Del 2-7-1882 al 21-9-1962

Dos de julio de 1882. Nace Marie Bonaparte, nieta del sobrino de Napoleón I, la cual andando el tiempo se convertiría en pionera del psicoanálisis galo y fundadora de la Société Psychanalytique de Paris. Marie, que se había interesado por el genuino psicoanálisis freudiano como consecuencia de una frigidez declarada y comentada tanto de viva voz como a través de algunos artículos publicados bajo seudónimo, defendió inicialmente que la frigidez femenina obedecía a una fijación clitoriana inducida por una inadecuada distancia entre el clítoris y la vagina, tras lo cual se sometió esperanzada a varias operaciones destinadas a desplazar su lejano clítoris hasta situarlo en una posición adecuada y eventualmente orgásmica.

Como quiera que, pese a las sucesivas intervenciones quirúrgicas, el orgasmo de Marie seguía sin decir esta boca gozadora e inferior es mía, la Bonaparte, deprimida hasta el vestíbulo vulvar por falta de una alegre pulsión del sistema nervioso involuntario o autónomo, le suplicó literalmente a Freud que la aceptara como paciente. Éste se hizo analíticamente de rogar aunque acabó secundando sus deseos con la condición de que ella introdujera a cambio el psicoanálisis en Francia, de manera que, mientras Sigmund intentaba descubrir en el subconsciente bonapartista las claves de la pertinaz anorgasmia de Marie, Marie abanderaba a Sigmund en la sociedad parisina de vanguardia, en un quid pro quo de desigual resultado ya que, si bien Freud entró a lo grande en el universo institucional francés, Marie, intervención quirúrgica va, terapia freudiana viene, siguió tenazmente en busca del orgasmo perdido hasta que una leucemia canicular que pasaba por Saint-Tropez, donde la Bonaparte se hallaba costazulmente veraneando, la atrapó en un abrazo de leucocitos danzantes y la repatrió a la anorgasmia definitiva de la necrópolis familiar. C´est fini.

Michel de Paredes Nôtre-Dame. Del 14-12-1503 al 2-7-1566

Trescientos veintiséis años antes del nacimiento de Marie Bonaparte, moría Michel de Nôtre-Dame, nominalmente latinizado como Nostradamus y cardiopulmonarmente encharcado en un edema cuyo ataque cardíaco consecutivo no sabemos si alcanzó a predecir o si lo sorprendió en los siempre imprevisibles territorios de Babia. Después de estudiar el trivium medieval que consistía en gramática, retórica y lógica, Michel se convirtió en médico mientras el futuro se le iba apareciendo en visiones apocalípticas de sesiones discontinuas y, como cada vez curaba menos y profetizaba más, decidió compartir con los lectores sus vaticinios en mil redondillas conocidas como centurias, cuya ininteligibilidad es atribuida por sus defensores a un ardid del futurólogo para eludir la censura de la Inquisición, y cuyas profecías de frases enigmáticas, apócopes, metátesis y anagramas lo mismo pueden decir una cosa que su antónimo porque no las entiende ni Dios.

Para vislumbrar el futuro, Nostradamus al parecer usaba varias técnicas, entre las cuales se incluía la de un profeta délfico y que consistía en sentarse sobre un trípode y contemplar en estado de alelamiento profundo un cuenco lleno de agua especiada y aceitada, siendo esencial que tanto el asiento como el recipiente fuesen de bronce, ya que si se variaba la aleación, cambiando por ejemplo el bronce por hierro, al consultante, en el mejor de los casos se le enmarañaban los augurios y en el peor se quedaba con los ojos en negro, la mente en blanco, y el augurio a tomar viento medieval. Aseguran los intérpretes de Nostradamus que éste predijo acontecimientos como la llegada al poder de Hitler, el asesinato de JFK o la destrucción de las neoyorquinas Torres Gemelas, y si para gustos los colores, para interpretaciones los intérpretes, y todos a identificar a posteriori catástrofes cuyos elementos eran a piori eran más crípticos que la fórmula de la piedra filosofal.

Para 2017, los seguidores nostradamusianos auguran extáticamente el asesinato del Papa, un gran terremoto en Estados Unidos y hasta un holocausto nuclear. Sálvese quién pueda.

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