Agustín Fernández Mayo gana el Biblioteca Breve

MIGUEL LORENCI MADRID.

La combinación de poesía, ciencia, historia y política en 'Trilogía de la guerra' ha convertido a su autor, Agustín Fernández Mayo (La Coruña, 1967) en ganador por unanimidad del Premio Biblioteca Breve de novela. Dotado con 30.000 euros y concedido por el sello Seix Barral, el galardón falló este lunes en Barcelona su 60 edición. Narra Fernández Mayo de forma «caleidoscópica» la cara b de la historia del siglo XX a través de algunas de sus guerras y argumenta que «la red social más grande que existe y existirá es la que une los vivos con los muertos».

Presentada bajo el seudónimo de Rodolfo, 'Trilogía de la guerra' es una ucronía que enlaza tres historias unidas por sutiles conexiones. Con una multitud de personajes y escenarios -Galicia, Nueva York, Montevideo, Normandía...- , aborda temas como el 'brexit', las crisis de los refugiados, el asalto de Trump a la Casa Blanca y la crisis medioambiental. Y lo hace «en el marco de una profunda indagación en el sentido de la historia, el mal, la guerra y las luchas de la humanidad», según sus editores.

El jurado destacó cómo la experimental propuesta narrativa de Fernández Mayo -en la que «el texto manda en lo relatado»- «transforma la realidad del último siglo en una ficción repleta de imágenes insólitas». «Por su voluntad de juego, la novela traza un mapa tragicómico de nuestro mundo contemporáneo», destacó el acta de un jurado compuesto por los escritores Pere Gimferrer, Manuel Longares, Edurne Portela y Ricardo Menéndez Salmón junto a la editora Elena Ramírez.

Ha trabajado Fernández Mayo durante cinco años en una novela «que es un organismo vivo» que conecta con David Lynch y Sebald, y en la que «el mapa es el territorio», según Gimferrer. «Tiene un sólido arraigo en lo real pero enunciado desde un punto de vista a veces poético, a veces mágico, a veces científico y a veces antropológico», explica su autor. Su pretensión es «desenfocar levemente las cosas que creíamos bien establecidas para poder verlas y presentarlas de otro modo».

«Somos máquina de generar sentimientos», dice Fernández Mayo, que plantea un viaje narrativo como «una impostura» y «un misterio absoluto», convencido de que «viajar hoy es un modo de generar ficciones personales».

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