Adiós a los primeros iconos del Pompidou

Marc Chagall firma ‘Domingo’ (1952-54), uno de los emblemas de la colección saliente. /Ñito Salas
Marc Chagall firma ‘Domingo’ (1952-54), uno de los emblemas de la colección saliente. / Ñito Salas

La colección inaugural de la filial malagueña se despide el próximo fin de semana después de haber recibido a más de 378.000 visitantes en dos años y medio

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

El primer mes perdió ocho kilos. Trabajo nuevo, ciudad nueva, familia monoparental, dos hijos pequeños. Pero una sonrisa de satisfacción le brota al recordar aquellos días: «En cuanto me enteré de que abría el Pompidou en Málaga me ‘tiré de cabeza’. Sabía que era justo lo que quería. Además, participar en la puesta en marcha de un museo, abrirlo desde cero, es un privilegio extraordinario, una experiencia única de verdad».

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Habla Sonia Pérez desde una de las mesas de la cafetería del Centre Pompidou Málaga. Pérez trabaja en el departamento de Mediación, encargado de las actividades didácticas y de las visitas guiadas por las salas de la filial malagueña. Estancias que dentro de una semana se despedirán de la primera colección de larga estancia del Pompidou de Málaga: un centenar de obras que han permanecido durante dos años y medio en el Cubo del Puerto y que darán paso al nuevo montaje que se estrenará a principios de diciembre y que se quedará en la ciudad el mismo periodo.

Se despide el Pompidou de Málaga de un montaje organizado en torno a la idea de la metamorfosis. Un paseo que encuentra algunas de sus piezas más señeras en la instalación ‘Ghost’ de Kader Atti, el autorretrato de Francis Bacon datado en 1971, ‘El sombrero de flores’ (1940) de Picasso, la ‘Mujer desnuda de pie’ (1954) de Giacometti y los vídeos de Ana Mendieta y Sigalit Landau, por citar algunos ejemplos.

‘El marco’ (1939) de Frida Khalo. Marc Chagall firma ‘Domingo’ (1952-54), uno de los emblemas de la colección saliente. Detalle de la instalación de Kader Attia. / Ñito Salas

«Hay obras que son emblemáticas. La instalación de Kader Attia con figuras realizadas en papel de aluminio tiene una fuerza brutal. Es una pieza con una presencia imponente, que preside la sala y que además puede verse desde la planta superior, de modo que crea una enorme expectación incluso antes de llegar a la sala. El cuadro de Chagall (‘Domingo’, 1952-1954) funciona con cualquier público, niños, adolescentes, mayores…», reflexiona Pérez sobre algunos de los iconos del Pompidou que harán las maletas el próximo fin de semana.

Pérez habla de obras, pero en la recepción del centro se habla, sobre todo, de nombres. «Picasso, Bacon, Magritte, Giacometti...», enumera casi a modo de alineación David González, uno de los encargados de dar la bienvenida a los visitantes. Él también forma parte del equipo que puso en marcha la filial malagueña del Pompidou y explica la introducción general que suelen ofrecer a los usuarios. «Muchos ya conocen el Pompidou de París y esperan encontrar algo parecido. Cuando nos preguntan por los contenidos de la colección, avanzamos algunos de sus autores más representativos», comparte González.

Y antes de todos los anteriores, por encima de todas esas grandes firmas del arte europeo del siglo XX se erige como emblema del Pompidou malagueño el pequeño autorretrato de Frida Kahlo expuesto en un recodo del sótano. «Es el auténtico emblema de la colección, la obra por la que más pregunta la gente. Además, de forma muy mayoritaria preguntan mujeres por ese cuadro», ofrece González antes de recordar (lo hacen todos los empleados del Pompidou consultados para este reportaje) que ‘El marco’ (1939) es el único cuadro de la pintora mexicana incluido en la colección de un museo europeo, una rareza que en Málaga ha calado en el imaginario colectivo, local y foráneo, hasta convertirse en referencia esencial de la colección que el próximo domingo se marchará de la filial.

Un paseo por la actualidad

Justo frente al cuadrito de Kahlo están Louise y Antoine, cada uno con su audioguía en una oreja, escuchando las explicaciones en francés sobre esa obra. «El plan para esta mañana era ir a Marbella, pero como ha amanecido un día un poco triste, nos hemos venido para acá», ofrece Antoine sobre la lluviosa jornada en la capital que les ha hecho cambiar de planes. Louise y Antoine pasan unos días de vacaciones en Málaga por su aniversario de bodas («¡35 años ya!», bromea ella) y hoy han cambiado las toallas por los cuadros. «Conocemos el Pompidou de París. Vamos con cierta frecuencia y queríamos ver la sede de Málaga. Nos está gustando mucho y además estamos viendo obras que no conocíamos», sigue Antoine antes de añadir: «No sabíamos que cambiaban la colección dentro de unos días, así que al final la lluvia nos ha traído suerte».

Los turistas como Louise y Antonie son mayoría en las salas del Pompidou a primera hora de la mañana. En estos dos años y medio, 378.085 personas (dato al cierre del pasado domingo) han visitado la colección del Centre Pompidou Málaga. Ahora se incorporan las primeras visitas escolares de la jornada. «En los recorridos por la colección pasamos de la obra, al artista, de ahí a la problemática que plantea el artista y por último, al contexto actual al que se refieren las obras», detalla Sonia Pérez. «Son ellos, los visitantes, los que van marcando el recorrido. Al principio muchos te dicen que esto no es para ellos. Sucede sobre todo con las personas mayores, que dicen que no lo van a entender. Por eso, cuando al final del paseo te cuentan que les ha gustado mucho la experiencia y que piensan volver, te da un subidón tremendo», confiesa la mediadora.

Claro que ahora esa alegría se mezcla con cierta melancolía. «La verdad es que da un poco de pelusilla que se vayan… Pero bueno, vienen otros», ilustra Roberto González. Y Sonia Pérez deja caer: «Ha sido muy intenso y claro que vamos a echar de menos estas obras increíbles. Pero... ¡Ay! No puedo decir nada, pero la nueva colección… ¡Uf!».

Ya queda menos para verla.

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