De la actriz bipolar al poeta misántropo: de Vivien Leigh a Luis Cernuda

Vivien Leigh como Scarlett O’Hara. /
Vivien Leigh como Scarlett O’Hara.
Albas y ocasos

Tal día como hoy nacía la intérprete de la inolvidable Scarlett O'Hara y moría en Ciudad de México Luis Cernuda, Perfil del Aire de la Generación del 27

MARÍA TERESA LEZCANO

Tal día como hoy nacía Vivien Leigh, cuyos repentinos cambios de humor serían la comidilla de la profesión farandulera en una época en que el trastorno bipolar no había sido diagnosticado excepto como síndrome de la cabra loca, y moría Luis Cernuda, quien se aproximó tanto al desfiladero de la misantropía que más temprano que tarde cayó en su abismo.

Vivien Leigh 5-11-1913/8-7-1967

El 5 de noviembre de 1913 nacía, en la ciudad india de Darjeeling, Vivian Mary Hartley, que alcanzaría la estrella real y metafórica de la fama hollywoodense con el nombre modificado de Vivien y el apellido de su primer cónyuge, que siguió manteniendo a modo de seudónimo incluso después de descasarse de Leigh y recasarse con Laurence Olivier.

La actriz, cuyos repentinos cambios de humor eran la comidilla de la profesión farandulera en una época en que el trastorno bipolar no había sido diagnosticado excepto como síndrome de la cabra loca o la vaca sin cencerro o algún otro símil zoológico, no parecía apriorísticamente destinada a camuflarse bajo la piel de Scarlett O’Hara ya que el productor David O. Selznick la consideraba demasiado british para una dama norteamericana del sur secesivo y sucesivo, pero entonces llegó el hermano de David, Myron Selznick, y se presentó en el incendio de Atlanta – no en una georgiana y genuina ocurrencia de fuego descontrolado sino en la grabación de la correspondiente escena de ‘Lo que el viento se llevó’ – acompañado por el matrimonio Olivier y le dijo textualmente al hermano reticente: «Hola, genio, te presento a tu Scarlett O’Hara». Y Miss O’Hara a su vez le presentó a Vivien Leigh su primer Óscar.

El segundo se lo presentaría Blanche Du Bois, personaje femenino principal de ‘Un Tranvía Llamado Deseo’ que también le reportaría un premio Bafta y otro del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York, aunque ni el indudable prestigio de los galardones impedirían que la bipolaridad empezara a gobernar su carrera y su vida como un timón desquiciado, correspondiendo su última aparición en pantalla a la película ‘El barco de los locos’ y su inacabado ensayo teatral a ‘Un delicado equilibrio’, aunque no fue la locura ni el desequilibrio lo que la finó a los cincuenta y tres años sino un recrudecimiento de su tuberculosis latente, que anegó y colapsó sus pulmones hasta asfixiarla en menos que se tarda en decir «¡cómo estaba Marlon Brando en camiseta!». Como un tranvía. Llamado deseo, claro está.

Luis Cernuda 21-9-1902 / 5-11-1963

Medio siglo exacto después del nacimiento hindú de Vivien Leigh, moría en Ciudad de México Luis Cernuda, Perfil del Aire de la Generación del 27 que se definió a sí mismo como «naipe cuya baraja se ha perdido», y que la Desolación de la Quimera metamorfoseó en un poeta huraño que se aproximó tanto al desfiladero de la misantropía que más pronto que tarde cayó en su abismo aunque ubicó sus límites en la habitación que los Altolaguirre le habían reservado a modo de santuario en la casa familiar de Coyoacán. Cernuda describió su España nativa como «un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto», y muerto murió el poeta por el filo lento del largo exilio y por la fulminante cuchillada de un infarto que lo sorprendió, cerilla en mano, mientras se disponía a encender su pipa. En su mesita de noche dejó la lectura de Novelas y Cuentos, de Emilia Pardo Bazán, interrumpida por el David de Miguel Ángel delineado en marcador de páginas, y el día anterior había visto en el cine de Coyoacán ‘Divorcio a la italiana’, tragicomedia de Pietro Germi en la que Marcello Mastroianni, ante las aún inexistentes leyes divorciativas patrias, elucubra mil maneras para deshacerse de su esposa, siendo una de ellas arrojarla a un caldero hirviendo para convertirla en jabón...

La jabonosa película le gustó tanto a Cernuda que se propuso verla de nuevo con Paloma Altolaguirre, aunque el corazón que, como bien dijo Carson McCullers, es un cazador solitario, solitariamente se fue a cazar por los siempre inciertos territorios de la posteridad. Luis Cernuda fue enterrado, Como Quien Espera El Alba y en su nueva dirección postal de Fosa 48, Fila 4 y Sector C, en el Panteón Jardín del cementerio de México en cuyas entrañas sedimentan también sus memorias ilustres o anónimas otros españoles póstumamente mexicanizados por el exilio republicano. Donde Habite El Olvido.

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