La Academia de San Telmo y el Museo Picasso cierran viejas heridas

Acto de entrega de la medalla al Museo Picasso Málaga. /Álvaro Cabrera
Acto de entrega de la medalla al Museo Picasso Málaga. / Álvaro Cabrera

La institución entrega a la pinacoteca su Medalla de Honor en un acto celebrado en el Palacio de Buenavista, antigua sede de la entidad

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Pocos curanderos más eficaces que el tiempo. En este caso, dos décadas han sido necesarias para que la Academia de Bellas Artes de San Telmo y el Museo Picasso Málaga (MPM) cierren una vieja herida, suturada ya en los últimos tiempos y cicatrizada del todo ayer con el acto institucional de entrega de la Medalla de Honor de la institución a la pinacoteca malagueña.

El presidente de la academia, José Manuel Cabra de Luna, deslizaba en las primeras palabras de su discurso el largo trasfondo que precedía al acto. «Es verdaderamente importante para nosotros, por razones históricas, culturales y de ciudadanía» la concesión de la medalla al Picasso. Los motivos hay que buscarlos, como casi siempre, en el pasado. También dio alguna pista Cabra de Luna: «En este bellísimo palacio renacentista estuvo un día nuestra casa y volvemos a ella».

Aludía el presidente de la Academia a los años en los que la institución tuvo su sede en el Palacio de Buenavista cuando este acogía el Museo de Bellas Artes de Málaga. Hace ahora dos décadas, el Bellas Artes era desalojado para dar paso, justo, al Museo Picasso Málaga. Y aquello no sentó demasiado bien en el seno de muchos académicos, que con mayor o menor discreción mostraron su renuencia al desahucio.

Las carambolas del destino han querido además que la academia encuentre su sede estable en el palacio de la Aduana dentro del Museo de Málaga. «Pronto estaremos allí», recordaba Cabra de Luna sobre uno de los asuntos pendientes del nuevo equipamiento cultural. Y lo curioso es que no pocos académicos se opusieron en su día a que la Aduana albergase de manera unificada las colecciones de Arqueología y Bellas Artes. Esta última sección encuentra su origen justo en las donaciones que hizo la propia academia, lo que justifica a la postre la instalación de su sede en las dependencias del museo provincial.

Ahora la academia concede al Museo Picasso su máxima distinción y lo hace, justo, a propuesta de tres académicos que a la sazón dirigen otros museos: María Morente (Museo de Málaga), José María Luna (Casa Natal de Picasso y las filiales del Pompidou y del Museo Ruso) y Elías de Mateo (Museo del Patrimonio Municipal y Revello de Toro). «Málaga ciudad de los museos’ es algo más que un eslogan es una realidad que crece y nos da alas (…) Los museos se están transformando en mucho más que meros contenedores (…) para convertirse en verdaderos motores culturales», sostuvo Cabra de Luna en su intervención.

El encargado de recibir la distinción fue el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, quien ofrecía: «La medalla que se entrega al Museo Picasso Málaga apoya (…) toda esa labor pedagógica y social que desarrolla el museo». Una iniciativa que, como reiteraron tanto Vázquez como Cabra de Luna, vio la luz por la «generosidad de la familia Picasso».

Y justo el nieto del artista, mecenas y presidente del Consejo Ejecutivo del MPM, Bernard Ruiz-Picasso, tomó la palabra para agradecer la distinción. Un reconocimiento que el museo, «si me lo permite, lo merece» el museo, como bromeó el descendiente del artista.

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