UN ABURRIMIENTO

Juan Francisco Gutiérrez
JUAN FRANCISCO GUTIÉRREZMálaga

Quienes ya califican a la gala de los premios Goya de este año como la peor de la historia quizá exageren, pero no les culpo. Sin contarme entre la cuadrilla de ingratos con el cine español, sé que en tres décadas ha habido años igual de malos. Y también otras grandes expectaciones ante presentadores como Antonia San Juan, un poner, que se fueron al garete. Pero quizá lo inesperado del sábado fue que preveíamos más a Joaquín Reyes disfrazado y menos a Ernesto Sevilla perdido en gracias oscuras. Tras tres años de soltura con Dani Rovira, lo de esta 'Muchachada Nui' ha sido para cambiarles el apellido por el de 'Nanay'. Porque ni chanante, ni tronchante: la gala de los Goya ha sido simplemente decepcionante.

Y es que la noche resultó inconexa, rara desde el inicio: todos con ojos de lémures ante aquel artefacto, en plan Maribel Verdú. Por resumirles, fue una gala bien iluminada pero sin dos dedos de luces en su concepción. Hubo pocos fallos técnicos pero clamorosos: como ese Goya que no llegaba; o ese plano de los directores de 'Handía' agazapados tras los fotógrafos. Tampoco entendimos por qué al ministro de Cultura le acompañaba la de Sanidad (quizá por si moríamos de aburrimiento). Ni por qué el líder de Podemos no se sentó junto a Pedro Sánchez o Albert Rivera y aparecía como en el gallinero, en plan jurado de patinaje artístico.

Y patinazos hubo muchos, sobre todo en el guión. Los aciertos, ah, casi siempre en las palabras de los y las galardonadas (grande Adelfa Calvo). Siempre temíamos que sonara la música por si volvían los Chanantes. Y creo que todo vino porque al relato previsto (con aciertos como las musas, el homenaje a Marisa Paredes o las coplas hilvanadas de Marlango) le metieron después con calzador los pasajes para subrayar la necesaria igualdad de las mujeres. Pero caray, si te pones a ello, hazlo desde el principio y no arrincones a La Terremoto, ni opaques a Cristina Castaño entre gags de Albacete. Cómo sería de mala la cosa que hasta Paquita Salas, ay, quedó algo insulsa repartiendo tarjetas de PS Management.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos