La abstracción se pone flamenca en el CAC Málaga

La abstracción se pone flamenca en el CAC Málaga
Fernando González

El sevillano Ignacio Tovar presenta sus pinturas, bautizadas a partir de figuras y cantes del arte jondo

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Dio Ana Blanco Soto, Tía Anita 'La Piriñaca', una frase para el recuerdo: «Cuando canto a gusto me sabe la boca a sangre». Cuentan que nadie ha clavado las seguiriyas como La Piriñaca, cuyo eco rojizo asoma en el cuadro que Ignacio Tovar ha bautizado con el nombre de otro grande del arte jondo: Tomás Pavón. El artista sevillano tiene un singular método para ponerle título a sus obras: las de gran formato llevan el nombre de grandes artistas; las medianas, algún verso de una estrofa y las más pequeñas se llaman 'Fandango' por aquello de que algunos los consideran un cante chico.

Así que desde esta mañana conviven en el espacio central del CAC Málaga Matilde Corral y Antonio Mairena, Milagros Mengíbar y Gordito de Triana. Y con ellos, 'Yo me vi publicado' y 'Como quieres que te quiera', por citar los nombres de algunas de las catorce piezas que el espacio municipal reúne hasta el próximo 21 de enero. El propio Tovar explicaba esta mañana el azaroso camino que le llevó a buscarle esos nombres a sus obras. Primero les colocaba como título la fecha de su terminación. Hace años remató uno el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, y lo bautizó así, como su sobrina. Siguió la pauta un par de veces, hasta que concluyó uno el día de San Lorenzo. Nadie en su entorno se llamaba así, pero el santo había sido martirizado en la parrilla, así que se acordó de Parrilla de Jerez, guitarrista de la Paquera. Y desde entonces hasta ahora.

El director del CAC Málaga y comisario de la muestra, Fernando Francés, incidía esta mañana en el carácter aleatorio de los títulos en la obra de un autor al que presentó como “el más importante de la abstracción andaluza de los últimos 50 años”. Pese a esto, Francés lamentó que el trabajo de Tovar «no ha sido reconocido como debiera». El director del CAC Málaga glosó una cuyo «resultado final es sumamente explosivo y al mismo tiempo sumamente sutil». Una pintura que hunde sus raíces en los “juegos de luces y colores” planteados en cuadros de marcada adscripción abstracta y en los que Tovar se esmera con especial dedicación en la línea y el tratamiento del color.

«Los cuadros van muy lentamente pasando de uno a otro y parecen repetidos, pero cuando pasa el tiempo se ve la evolución», ofrecía esta mañana Tovar (Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1947) sobre una obra que invita a mirar de cerca, de ahí el título de la muestra, 'Cantándote bajito'. No en vano, el artista sevillano defendía esta mañana esa proximidad física con el lienzo para apreciar las sutilezas de sus pinturas.

«En la pintura hay que estar muy pendiente de los accidentes, de las sugerencias que dan las obras para desarrollar después otras obras», acotaba Tovar, cuyos vínculos con la escena cultural malagueña se remontan a una serie de grabados que realizó en el recordado Taller 7/10 hace ya tres décadas. Ahora brinda una pieza titulada 'Repompa de Málaga' (2008) y anuncia otra sobre El Piyayo. Quizá también sobre Juan Breva.

Y puestos a identificar su obra con el arte jondo. ¿A qué palo corresponderían sus pinturas? «Creo que a una soleá. Es un cante que tiene capacidad de ser irónico y sentimental, que habla de los humores, tanto tristes como alegres. (…) La seguiriya, por ejemplo, siempre es un drama». Como las que clavaba La Piriñaca.

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