El color explota en el Museum Jorge Rando

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El artista, en la presentación de la muestra. / Ñito Salas

  • El centro de El Molinillo estrena una exposición con más de cien obras del artista malagueño

En su tratado ‘De lo espiritual en el arte’, Vassily Kandinsky recordaba a un doctor de Dresde que comentaba como a uno de sus pacientes una determinada salsa le sabía azul. Y seguía el artista ruso: “Algunos colores parecen ásperos y erizados, y otros son como pulidos y aterciopelados e invitan a la caricia (como el azul ultramarino oscuro, el verde óxido de cromo). Hay colores que parecen blandos (el barniz de granza) y otros que parecen tan duros (el verde cobalto, el óxido verde-azul) que al salir del tubo ya parecen secos”. Vinculaba, por tanto, Kandinsky, ciertas cualidades físicas a los colores, más allá de su impresión en el ojo humano. Pues bien, para que quede claro desde el principio, el artista malagueño Jorge Rando sostenía esta mañana: “Estoy totalmente en contra de Kandinsky”.

Porque lo que quiere Rando es “liberar” el color, que este “explote” a partir de hoy en museo que lleva su nombre y expone desde esta mañana más de un centenar de nuevas creaciones suyas realizadas en los últimos meses a partir de esa premisa básica: separar la sensación cromática de cualquier nexo con una idea preconcebida.

“Todo lo que nos rodea está lleno de color, pero siempre acompaña a algo. ‘El mar es azul’, estamos hablando del mar, no de color (…) Y yo en este tiempo he ido pensando mucho sobre el tema. ‘¿Por qué el color no puede nacer libre?’ Es un concepto que se puede confundir con la abstracción, con una abstracción del color. No. La abstracción es un camino de ida y vuelta. Siempre parte de una realidad y yo precisamente lo que pretendo es separar el color de esa realidad y que sea el color en sí mismo”, ha explicado esta mañana el artista en la presentación de ‘El nacimiento del color’, la muestra que hasta el 30 de septiembre convivirá con otro montaje bien distinto, también con obras de Rando, centradas en esta ocasión en el continente africano.

Justo el asunto africano es uno de los “ciclos” que Rando mantiene de manera simultánea en su producción, a los que ahora se suma su aproximación al cromatismo. “Soy un pintor de grandes ciclos temáticos. Cuando cojo un ciclo, por ejemplo África, en los años 60 y hace apenas dos meses terminé un cuadro sobre ese tema. El ciclo se frena, en ese intermedio haces otra cosa, pero luego regresa (…). Este es un ciclo que ha comenzado en 2016 y que tengo que desarrollar”, sostenía el artista malagueño antes de sostener: “Al color lo he independizado de todo. No dice nada”.

Un proceso de ‘liberación’ al que también se ha referido la directora del Museum Jorge Rando, Vanesa Díez: “La obra de Jorge Rando muestra la obsesión de un investigador insaciable del color como lenguaje. El pintor siempre se ha mostrado contrario a la semántica del color, a darle una simbología que nos permita entender los colores. Por eso el negro se convierte en amarillo en ‘Afrika’, el tormento es turquesa en ‘La Pasión de Kathe Köllwitz’, los ‘Paisajes’ tienen horizontes de color magenta o las obras sobre la prostitución se debaten entre azules y rojos”.

También se debate, pero en los despachos oficiales, una salida al proyecto fallido de las ‘tecnocasas’, cuya resolución por parte de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Málaga mantiene paralizados los planes de ampliación del Museum Jorge Rando, que hace casi un año anunciaba un plan para triplicar sus instalaciones. Un asunto sobre el que también se ha detenido Rando esta mañana en el museo de El Molinillo: “Nosotros hablamos de realidades. Este es un museo que ha presentado realidades desde que nació. Son cuatro parcelas. Compramos una, de la cual ya existe un anteproyecto que se le ha presentado a la Junta, al Ayuntamiento y después de muchas reuniones está todo aprobado de palabra, pero tiene que llevar su curso (…).

Pero en ese bloque también están las otras tres parcelas que son los 2.000 metros cuadrados que vamos a conseguir. Va muy avanzado. Me han prometido que este año podemos empezar y en el momento que se empiece, en dos meses terminamos la obra, al menos la primera parte que es la ampliación de nuestro taller. Pero la segunda parte también es muy importante, porque queremos tener el taller de pintura más grande de Europa y que sea multiusos para hacer teatro y un montón de cosas. Eso lo tenemos pendiente. Está todo. Está la financiación, estamos nosotros, parece ser que está la voluntad, pero son los problemas que hay con la administración”.

Y ya que en el Museum Jorge Rando liberan ahora el color, y aunque el artista malagueño se confiese contrario a los postulados del autor ruso, hace más de un siglo Kandinsky ya hablaba de la cromoterapia como posible solución de algunos males: “Se ha intentado aprovechar esta fuerza del color en el tratamiento de diversas enfermedades nerviosas, y se ha constatado que la luz roja estimula el corazón mientras que el azul puede producir una parálisis momentánea”. Habrá que comprobar de qué color están pintadas las paredes de algunos despachos.

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