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La cámara que cambió la historia de la fotografía

La cámara que cambió la historia de la fotografía
  • De la guerra a las pasarelas, Leica forjó el nuevo lenguaje de la imagen. Una exposición en Madrid recorre su historia

De la Guerra Civil española a la de Vietnam. Del desembarco de Normandía a Mayo del 68. De los Beatles al Che. Todos los hitos, mitos y ritos del siglo XX fueron retratados con una Leica. Esta pequeña cámara compacta, robusta, fiable, ligera y silenciosa, inventada en 1914 y comercializada en 1925, supuso una revolución en la manera de mirar y retratar la realidad. Un fenómeno que revisa en Madrid ‘Con los ojos bien abiertos. Cien años de fotografía Leica’, muestra anticipo de la XX edición de PHotoEspaña.

Con la legendaria y elegante cámara que diseñó Oskar Barnack hace 103 años se tomaron las 400 fotografías de la exposición, firmadas por un centenar de autores, muchos tan legendarios y geniales como la cámara -Henri Cartier-Bresson, Robert Capa y René Burri, entre otros- y otros casi desconocidos. Organizada por el fabricante alemán y la Fundación Telefónica, exhibe junto a las fotos documentos, vídeos y objetos de colecciones particulares, museos e instituciones. Un material muy diverso conservado por el Archivo Leica, inédito en España y que ha seleccionado Hans-Michael Koetzle, comisario y responsable de una muestra consagrada a «la elegancia, eficacia y precisión de la minimalista Leica, que supuso una revolución técnica y tecnológica».

La contracción de la marca Leitz, empresa líder en la fabricación de microscopios, y Camera dio nombre a la versátil Leica, un portento mecánico de 400 gramos al alcance de aficionados y profesionales que pudieran pagar la pequeña fortuna que costaba: 400 marcos. Fue la primera cámara pequeña, compacta, silenciosa y plenamente portátil, capaz de disparar 36 imágenes sin recargar. Su aparición democratizó la fotografía. Provocó un cambio radical en la forma de percibir el mundo. «Hizo que cualquiera pudiera ser fotógrafo un siglo antes que los teléfonos inteligentes, Facebook e Instagram», resume el actual presidente de la firma, Andreas Kaufmann.

La era Leica

Leica fue la cámara de los instantes decisivos de Henri Cartier-Bresson. Del Robert Capa que captó al miliciano abatido en Cerro Muriano, el desembarco aliado de Normandía y la guerra de Indochina. Elliot Erwitt y William Klein escudriñaron Nueva York a través de su visor. Con una Leica captó Nick Ut a la niña vietnamita que huía despavorida y abrasada por el Napalm. Korda retrató al Che y Alfred Eisenstaedt, capturó el beso del marinero y la enfermera que celebraban en Nueva York el fin de la Segunda Guerra Mundial. También sucumbieron al poder de Leica los españoles Ramón Masats y Leopoldo Pomés, que retrataron la grisura de los año 50 y los 60.

El hombre detrás de la revolución Leica fue Oskar Barnack, ingeniero de la fábrica Leitz en Wetzlar, que en junio de 1914 construyó el prototipo. Una cámara compacta para película de 35 milímetros, estándar en el cine, y que amplió el tamaño de la imagen hasta los 24 x 36 milímetros. Frente a las engorrosas placas de vidrio que exigían unas cámaras enormes, ofreció una alternativa pequeña y ligera que permitía tomar imágenes en serie de forma sencilla y rápida. Leica fue la primera que cabía en un bolsillo o en un bolso femenino y que permitía a su portador pasar desapercibido.

Bajo el lema ‘Negativos pequeños, imágenes grandes’ se comercializa en 1925 con un objetivo Elmar de altas prestaciones ideado por Max Berek, un 50 milímetros y una luminosidad de f/3.5. El obturador de cortinilla, también revolucionario, tenía un rango de 1/20 a 1/500 de segundo, y se dispuso en posición de una Z por la palabra ‘Zeit’, tiempo en alemán. El cambio de paradigma en el mundo de la fotografía estaba servido en una época de vertiginosas mutaciones. La era Leica llega con el orden social resquebrajado tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución soviética, en plena eclosión del automóvil, el avión y los rascacielos, con el constructivismo, el dadaísmo y el futurismo en el arte.

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