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Recreación de la vida de los neandertales en el interior de la Cueva del Humo. : / INFOGRAFÍAS: TOROGRAFIC

Los neandertales no eran tan brutos

  • Los investigaciones en el Yacimiento de La Araña constatan sus costumbres culinarias avanzadas y la organización social de las cuevas en el paleolítico

Si la máquina del tiempo de H. G. Wells nos dejara en las cuevas de La Araña en la época del paleolítico, nos toparíamos con nuestros antepasados: los neandertales. Y nuestra primera reacción sería probablemente salir corriendo. La leyenda negra de esta especie lo dibuja como unos seres brutales y salvajes, cuya incapacidad evolutiva los llevó a su propia extinción. No obstante, los científicos están cada vez más convencidos de lo contrario. Yel Yacimiento de La Araña esta aportando datos relevantes sobre sus «refinadas» costumbres culinarias y sobre la organización de sus cuevas «que no se diferencian de nuestras actuales casas», explica el arqueólogo y director de este complejo, Julián Ramos, que asegura que cada vez existen más evidencias de que los neandertales tenían una «inteligencia más avanzada de lo que hasta ahora se creía».

Así, ese estigma de seres sin capacidades humanas se desmiente con los estudios sobre la estructuración de los espacios en el interior de las cuevas del Complejo del Humo. «Lo tenían muy bien separado y estructurado», explica el responsable del Yacimiento de La Araña que añade que, por los restos encontrados de herramientas, utensilios, comidas o juegos, se ha podido demostrar que usaban una zona para taller, otra para cocina y comedor, e incluso espacios para reunión y ocio.

«Todo nos indica que tenían nuestra capacidad y el mismo nivel de comportamiento social», sostiene el arqueólogo que añade que la presencia durante miles de años en las cuevas malagueñas ha permitido realizar un «estudio significativo» e incluso recrear con infografías esa organización. Además, en el aspecto alimenticio no solo aprovechaban todo el menú que les ofrecía el mar y la tierra, sino que además tenían gustos ‘gourmets’. Es el caso de la concha de mejillón encontrada en los niveles bajos de la Cueva del Humo y que fue asada por los neandertales cuando los cromañones no habían llegado todavía a Europa. Una muestra no solo del dominio del fuego, sino de su uso para la elaboración gastronómica.

Julián Ramos, que desde hace 40 años está ligado a las excavaciones y dirige la Asociación Yacimientos de La Araña que administra este legado, asegura que apenas se ha «arañado» un 1% de los seis complejos de cuevas que forman esta zona arqueológica. Por ello, define este patrimonio como «el mayor archivo de Málaga, ya que tenemos restos y pruebas de medio millón de años de la humanidad», explica el experto que añade que los sedimentos recorren desde la época preneandertal a la Edad del Cobre e incluso la romana. Hoy mismo tienen previsto abrir con nocturnidad para recibir en el centro de interpretación a todos los visitantes de la Noche en Blanco que se acerquen para conocer a los primeros habitantes de Málaga.

La gran extensión arqueológica de La Araña ofrece un gran campo de investigación que arroja continuas novedades y revisiones de conclusiones. El problema es la falta de recursos económicos de la asociación que protege el yacimiento, ya que carece de ayudas públicas y solo cuenta con las aportaciones de sus socios y las donaciones de las visitas. Por ello, aprovechan el interés de numerosas universidades de todo el mundo para financiar proyectos de investigación. «Nos conocen más en el exterior que la propia Málaga», se lamenta el director del complejo arqueológico, que pone como ejemplo el reciente estudio de la Universidad de Oxford que ha permitido «envejecer» la presencia de los neandertales en La Araña.

«Hasta ahora pensábamos que habían vivido aquí hasta hace 30.000 años, pero las últimas dataciones por ultrafiltraciones sobre fragmentos orgánicos de conchas y huesos indican que los neandertales se extinguieron hace unos 43.000 años», señala Julián Ramos, que avanza que uno de los «retos de futuro» es situar la coexistencia de esta especie con la que vino a sustituirle, los cromañones. Una respuesta que no se encuentra muy lejos. Concretamente, enterrada en las cuevas de La Araña y esperando a ser descubierta.

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