Diario Sur

Los veranos juveniles de Picasso en los Montes de Málaga

Picasso, en primer término, en la fotografía que ilustra el libro.
Picasso, en primer término, en la fotografía que ilustra el libro. / SUR
  • La Casa Natal edita un estudio a partir de las estancias del artista y su familia en el Lagar de Llanes entre 1895 y 1897

Pintaba sobre las tapas de madera de las cajas de puros de los mayores. Un paisaje con matorrales, la cocina de la casa principal, la cocina también del capataz, Salvador Fernández. Ahora, 122 años después, dos de los bisnietos de aquel guardés publican un libro que arroja luz y datos sobre aquellos veranos que Pablo Ruiz Picasso pasaba en un caserón de los Montes de Málaga, propiedad de sus padrinos, Juan Nepomuceno Blasco Barroso y María de los Remedios Alarcón Herrera.

Enrique Martín y F. Javier Triano han investigado su pasado familiar durante cuatro años y el resultado es ‘Picasso y el Lagar de Llanes’, el libro editado por la Fundación Picasso-Museo Casa Natal y patrocinado por el despacho de abogados Iuris Cátedra, cuyos socios, Daniel Pastor y Javier González de Lara, acudieron ayer a la presentación del volumen.

La familia Ruiz Picasso acudió al lagar malagueño entre los veranos de 1895 y 1897, primero desde La Coruña y después desde Barcelona. Y aquellos veraneos vieron despuntar al genio que luego sería el pequeño Pablo, tal y como argumentaba ayer Martín: «Pablo Picasso produce en Llanes. Pinta la cocina del Lagar de Llanes, pinta la cocina del capataz, que por entonces era nuestro bisabuelo, Salvador Fernández; pinta paisajes alrededor de la finca y en ellos sin duda se ven el color y la luz de los Montes de Málaga».

«Esos paisajes –seguía ayer Martín– los pinta sobre todo en pequeñas tablillas de tapas de cajas de puros, pero también pinta sobre tela ‘Paisaje montañoso’, ambientado en los alrededores de la Cueva de la Negra (...). También podemos ver otros paisajes de Llanes, como los del último verano, en 1897, donde apreciamos un Picasso distinto, con otra sensibilidad ya fruto de su paso por Barcelona, como ‘Montes de Málaga’, un cuadro de dedicaría regalaría a Hermenegildo Montes, amigo de su padre, que lo representó en la Exposición General de Bellas Artes de 1897, donde Picasso obtuvo una mención honorífica por su obra ‘Ciencia y caridad’».

Muchas de aquellas obras de primera juventud forman parte de la colección del Museo Picasso de Barcelona y ahora se ponen en el contexto de aquellos veranos en los Montes de Málaga en el estudio incluido en la colección de ensayos de la Casa Natal.

Una labor editora que quiso reivindicar ayer el director de la agencia municipal que gestiona la Casa Natal, así como las filiales del Pompidou y del Museo de Arte Ruso de San Petersburgo, José María Luna, quien destacó que la entidad municipal ha dado a la imprenta en sus casi 30 años de vida más de 195 publicaciones.

La última indaga en la historia de Lagar de Llanes, «paradigma» de la evolución histórica de los Montes de Málaga, como apostillaba Triano. Tanto es así, que la residencia familiar pasó de la pujanza económica de la burguesía del XIX a la que perteneció a la debacle posterior por la plaga de la filoxera. La familia de Martín y Triano vendió el lagar. La crisis zanjó un proyecto turístico. El inmueble pasó a manos del banco. Y ahora espera recuperar el esplendor perdido.

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