Diario Sur

«Ningún museo ha influido tanto como el CAC en la evolución cultural de los malagueños»

Fernando Francés, junto al CAC, centro que aspira a seguir gestionando después del nuevo concurso
Fernando Francés, junto al CAC, centro que aspira a seguir gestionando después del nuevo concurso / Salvador Salas
  • Fernando Francés, director del CAC Málaga

  • El gestor cultural recibe hoy la Orden del Imperio Británico y anuncia su intención de presentarse al concurso para seguir al frente del centro de arte

Volvía de la playa cuando recibió la llamada que le anunciaba la decisión de hacerle Miembro de la Orden del Imperio Británico. Era agosto. Estaba de vacaciones en su Cantabria natal; pero Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo (CAC Málaga) desde el nacimiento de la institución hace 14 años, ha optado por recibir la distinción en la capital malagueña. La cita es esta tarde.

–¿Por qué ha decidido que el acto sea en Málaga?

–Ha sido una decisión personal. Mi primer impulso no fue este, esta ha sido una reflexión posterior a conocer la noticia. He decidido recibirlo en Málaga porque me lo dan por mi trabajo en Málaga. De alguna manera, era devolverle a la ciudad de Málaga lo que ha hecho por mí. Me parecía que era de justicia. También sirve para evidenciar que el reconocimiento en Málaga ha llamado la atención fuera de Málaga. A veces digerimos con mucha naturalidad lo que está pasando sin darnos cuenta de la trascendencia que eso puede llegar a tener. El CAC Málaga tiene una trascendencia internacional increíble.

–¿Cree que en la ciudad no se ha tenido conciencia de esa relevancia de la que habla?

–No se tuvo durante muchos años. En el mundo del arte internacional, el CAC es uno de los museos de referencia. A ese nivel, aún no se tiene conciencia en Málaga, aunque pasen más de 100.000 personas por una exposición de arte contemporáneo, que ya tendría que ser noticia. Cada vez es más recurrente el visitante, sobre todo el malagueño. Que el 61% de los malagueños figure como porcentaje de visitantes a un museo ¡de arte contemporáneo! No para ver a Kandinsky, aunque luego no ves a tantos ‘kandinskys’, pero bueno. El arte contemporáneo es el que de partida resulta más difícil para acercarse, la gente tiene prejuicios ante el arte contemporáneo; sin embargo, aquí hemos conseguido que los malagueños entren con la naturalidad en el museo.

–¿El CAC ha ayudado a eliminar ese prejuicio en el público local?

–Sin duda. En gran medida, sí. No es baladí la cifra de visitantes que tenemos y aún me parece más importante el porcentaje de malagueños. Ese porcentaje es altísimo para cualquier museo, pero mucho más para uno de arte contemporáneo.

–El CAC fue el primero en llegar al nuevo escenario museístico que luego se ha ido formando en la ciudad. Acaba de aludir a Kandinsky, protagonista de la actual exposición temporal en el Museo Ruso. ¿Debe cambiar la estrategia del CAC con tanta oferta artística?

–Mientras yo sea director, el CAC no va a cambiar su discurso, porque yo soy fiel a los planteamientos de un museo de arte contemporáneo. Quizá lo que otros museos tienen que hacer es no despistarse de sus objetivos. Lo he dicho en varias ocasiones: es muy útil una suma de museos que sean complementarios, lo que no tiene tanto sentido es que haya ocho museos y cuatro estén haciendo el mismo tipo de exposición, cuando tres han perdido el origen por el que fueron creados.

–¿Podría afinar un poco más el tiro?

–No tiene sentido, a mi criterio, que el Pompidou, que se anunció como un laboratorio de ideas, esté haciendo el programa que está realizando. Para eso ya está el CAC Málaga, que está haciendo mucho más y a mucho más nivel. No necesitamos un Pompidou para que haga un nivel inferior al nuestro, para eso ya estaba este museo. Y encima, siendo mucho más caro.

–Ya que habla de dinero. El CAC tiene un presupuesto anual de 3,3 millones de euros y es el único de los grandes museos de la ciudad con la entrada siempre gratuita.

–Somos el museo más rentable y no sólo por razones económicas, también por razones sociales y educativas. Ningún otro museo ha influido tanto en la evolución cultural y crítica de los malagueños en estos años como nosotros. Ninguno. De hecho hay museos ajenos a la vida de los malagueños. Eso es lo opuesto a lo que ocurre en el CAC. Es el más útil para la ciudadanía como estructura de cambio social y desde luego, por las ratios económicas, es el más rentable.

–¿No es más sencillo ese acercamiento con la entrada gratuita?

–Con esa idea se está desacreditando el esfuerzo que estamos haciendo por no cobrar entrada, que es un esfuerzo de todas y cada una de las personas que trabajan en este museo. Creo que hay que cambiar el parámetro de analizar las cosas. Todos los museos tendrían que ser gratuitos, o con la entrada más barata posible, para facilitar a la ciudadanía el acceso a la cultura. Y si no hay recursos suficientes, que los equipos de cada museo los busquen como aquí lo hacemos nosotros.

Con más ilusión

–La actual concesión expira a mediados del año próximo. ¿Volverá a presentarse al concurso?

–Por supuesto que sí. Con más ilusión, porque ahora estoy recogiendo los frutos de 14 años. Me siento muy gratificado por los resultados conseguidos y con ideas muy renovadoras que pueden ser en ese nuevo concurso líneas diferenciadoras, no con lo que se hace en Málaga, sino con lo que se hace en España.

–¿Como cuáles?

–No las pienso decir, porque me las copiarían. Ya me han copiado muchas cosas, también en Málaga.

–¿Cuáles?

–Muchas.

–Diga una.

–Por ejemplo, el concepto de artista de proximidad. Ese es un asunto exclusivamente de Fernando Francés. No me importa, pero al menos que digan que parte de nosotros.

–Y ya que habla de proximidad y de ‘nosotros’. ¿De quién se va a acordar cuando le impongan la Orden del Imperio Británico?

–Uf... Esa sí que es difícil de responder. Me voy a acordar de muchísimas personas, porque son muchísimas personas las que me han depositado su confianza. Me acordaré de muchas personas que confiaron en mí sólo con mi palabra. Me acordaré de todos los directores que en aquel momento inicial me apoyaron. ¿Cómo no me voy a acordar de cada una de las personas que trabajan aquí conmigo y que no tienen un reloj para marcar los horarios en el CAC? No fichan así, fichan cada vez que cumplen con su trabajo en un proyecto. Esto genera tensión y me acordaré de mi familia y de mis amigos, que son los que empujan y me sostienen.

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