Aixa de la Cruz convierte la «culpa» por el silencio ante ETA en clave de su nueva novela

Aixa de la Cruz, ayer, antes de su participación en el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’.
Aixa de la Cruz, ayer, antes de su participación en el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’. / Paula Hérvele
  • La escritora aborda un drama carcelario en ‘La línea del frente’, cuyos detalles adelantó ayer en el ciclo de la Aula de SUR y el Centro del 27

En los últimos días se ha convertido en el tema protagonista. Sobre todo si se menciona la palabra libros. La repercusión de la obra de Fernando Aramburu ‘Patria’ ha devuelto al debate el terrorismo de ETA, los asesinos, las víctimas y el silencio cómplice de una sociedad. Nada de esto era previsible cuando Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) se puso a escribir la que será su nueva novela, ‘La línea del frente’, en la que aborda la violencia en el País Vasco de forma «crítica». Una obra que surge de la «culpa» y que la autora sitúa dentro de «un proceso colectivo para reflexionar sobre la complicidad de muchos que no militamos pero callamos o no estuvieron ligados a ETA, pero sí a movimientos periféricos». La escritora vasca adelantó algunos detalles de su próximo libro en la nueva sesión del ciclo ‘Un café cargado de lecturas’, que se celebró en Café de Bolsa y que organizaron el Centro de la Generación del 27 y el Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de la Obra Social La Caixa.

‘La línea del frente’ será un drama carcelario, según avanzó De la Cruz, que se suma a una amplia literatura sobre el terrorismo etarra. Por ello, la autora negó que ‘Patria’ sea la primera novela sobre la violencia en Euskadi y aseguró que la tesis del libro es «más coherente con las opiniones mayoritarias en el Estado español y con el fin de ETA». «Y lo que es de agradecer es que Aramburu haya sacado esta novela para que todos entréis en nuestro debate», señaló Aixa de la Cruz, que también recordó otros títulos sobre el terrorismo, como ‘El comensal’, de Gabriela Ybarra, o el ensayo ‘El eco de los disparos’, de Edurne Portela. «Lo importante es que la propuesta de Aramburu se sume a otras muchas», aseguró.

La autora bilbaína también abordó su precocidad a la hora de irrumpir en el panorama literario. Así, publicó con apenas 19 años ‘Cuando fuimos los mejores’ (2007), lo que calificó de «extraño» por la precocidad. Una obra que fue fruto de su paso por la incubadora de talentos de la Fundación Antonio Gala de Córdoba, aunque confesó que no se atrevería a releer aquella obra primeriza. No le pasa lo mismo con la siguiente, ‘De música ligera’ (2009), que tendrá ahora continuidad, tras un parón novelesco de ocho años, con la edición de ‘La línea del frente’. Un paréntesis en el que, según contó, vivió un tiempo en México, tiró cinco novelas a la basura, coqueteó con el mundo académico y se peleó con los editores hasta encontrar al adecuado. «Soy como esos curas que habían perdido la fe y que por fin la recuperan», resumió de forma gráfica Aixa de la Cruz.

Y eso que el panorama literario no es alentador. Así, se refirió a la pérdida de influencia de los escritores y las escasos números de ventas de libros frente a volúmenes firmados por youtubers, tuiteros y presentadores de televisión. Pese a ello, «la gente de las generaciones más jóvenes seguimos escribiendo, aunque yo también me pregunto por qué lo hacemos», admitió la escritora, que aseguró que no puede vivir sin la ficción, ya que «ayuda a entender lo que está a nuestro alrededor».

La también autora del libro de relatos ‘Modelos animales’ (2015) se confesó deudora de la literatura norteamericana y también se refirió a la moda de la autoficción, que como pudimos comprobar ayer en el debate del público con la propia Aixa de la Cruz cuenta con tantos entusiastas como detractores. La escritora se llegó a cuestionar si era malo este estilo literario y confesó que la clave de un texto es la «honestidad» y si hay «gente que lo logra basándose en su propia vida, me parece fantástico». De hecho, admitió que la autoficción le «empieza a convencer», aunque por ahora no ha llegado más allá. Eso sí, ayer contó algunos detalles de su vida. Como que quería ser pianista, no escritora. Lo que no es mal punto de partida para una autoficción.

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