Diario Sur

SINÉCDOQUE

Por tu cuenta

El propio nombre lo dice: trabajar por cuenta ajena o trabajar por cuenta propia. Si la expresión hecha nos suena tan familiar, cambiemos un poco los términos para entender el matiz del lenguaje: «Trabajar para algo propio» o «trabajar para algo ajeno». En el campo de la lingüística se ha debatido mucho sobre si es el lenguaje el que moldea a la sociedad o la sociedad la que moldea el lenguaje, lo que a día de hoy, sería un poco como preguntar si fue antes el huevo o la gallina. Creo que el lenguaje y la sociedad se retroalimentan. Por ejemplo, «trabajar por cuenta ajena» es una expresión que, al contener lo «ajeno», nos resulta algo externo a nosotros mismos, algo que no es nuestro, que quizás, no debería importarnos. Mientras que «trabajar por cuenta propia» contiene un significado opuesto, una manifestación de lo que nos pertenece e incluso forma parte de nosotros mismos. Cuando en la vida has tenido la oportunidad de trabajar de las dos maneras, entiendes que son sistemas diferentes, con sus pros y sus contras, eso está claro. Sin embargo, hay algo curioso que va más allá de las insufribles cuotas de autónomos o los entramados costes de empresa. Se trata de la actitud con la que te enfrentas al trabajo. Por ejemplo: por cuenta propia no tienes jefes, sino clientes, no tienes nóminas, sino facturas, no tienes vacaciones, sino&hellip bueno, no tienes vacaciones. La actitud ante el trabajo es la de estar construyendo algo tuyo, donde cada hora que trabajas depende de ti, el horario es el que impones tú, la oficina, la que te puedas permitir, pero siempre decorada a tu gusto: lo que parece libertad en realidad es una mayor responsabilidad. Si nadie te «manda» lo que tienes que hacer, eres tú quien tiene que tomar todas las decisiones. En las empresas con trabajadores por cuenta ajena se nota cuando alguien ha sido autónomo o tiene espíritu de autónomo, porque la actitud hacia su trabajo no es algo «ajeno», es algo que le importa y la responsabilidad está siempre por encima de la mera «tarea» o el horario. Quizás habría que crear una nueva semántica que de verdad exprese actitudes tan extraordinarias como esta.

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