PATIO DE BUTACAS

PIEDRAS

Lo que para unos son solo unas molestas piedras para otros son las llaves a un fascinante viaje en el tiempo. La arqueología en Málaga ha vivido en las últimas dos décadas un auténtico &lsquoboom&rsquo. Con descubrimientos formidables. Desde las huellas de la Malaka fenicia bajo el Museo Picasso a la recuperación (casi) completa del Teatro Romano, pasando por esa tumba única en todo el Mediterráneo de un guerrero griego en calle Jinetes que se ha convertido en uno de los grandes hitos del nuevo Museo de Málaga. El termómetro más palpable es el nuevo centro expositivo de la Aduana, cuya sección de Arqueología se ha revelado como la gran sorpresa de su colección. Nuevas piedras antiguas para un gran puzzle que nos ha permitido poner nombres y apellidos a nuestros antepasados que eran como unos primos lejanos. Sabíamos que existían pero no les poníamos cara.

En este &lsquorevival&rsquo ha tenido mucho que ver una mayor sensibilidad social por el pasado escrito bajo tierra y la protección oficial para su preservación. No faltan los que argumentan que hemos pasado de un extremo a otro. De tapar lo que se descubría para evitar problemas a tener las obras paradas durante meses por un muro árabe, una pileta romana o una cerámica púnica. Y es cierto que el futuro de una ciudad no puede estar hipotecado por su pasado. Ni todo lo que se encuentra tiene un valor extraordinario. La clave es el equilibrio. Aunque es más fácil decirlo que practicarlo a la vista de la burocracia administrativa que acaba convirtiéndose en la auténtica parálisis de muchos proyectos. Además de la falta de financiación. No solo en el ámbito privado, sino en el público. Ahí está la recuperación pendiente de una villa romana en el Museo Thyssen o del enterramiento fenicio-púnico del parking municipal de la Alcazaba que desde hace lustros solo recibe la visita del humo de los coches.

Hay más casos. El Cerro del Villar sigue a medio excavar desde 2003. A medio descubrir. Ahora el Ayuntamiento le ha pedido a la Junta que retome los trabajos. La reivindicación es oportuna ya que es uno de los yacimientos más importantes de Europa. Aunque no estaría mal que, además de señalar, cada uno mirase en el sótano de su propia casa e hiciera algo más por esas piedras preciosas que han heredado.

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