Diario Sur

La apropiación indebida de Antonio R. Montesinos

El artista malagueño Antonio R. Montesinos
El artista malagueño Antonio R. Montesinos / Álvaro Cabrera
  • El joven artista malagueño presenta en Londres un proyecto sobre mecanismos para burlar la censura en Internet

  • La plataforma SCAN inaugura hoy en la capital inglesa una exposición al hilo del 50 aniversario del ensayo ‘La sociedad del espectáculo’

Cada cierto tiempo surge una información relacionada con alguna red social que ha censurado una fotografía en la que aparece una teta o un pezón, sin importar demasiado la naturaleza y vocación de dicha instantánea, ya sea la niña vietnamita con la piel abrasada por el napalm o la modelo de turno con un posado más o menos feliz.

«Cuando navegas por Internet, puedes visitar YouTube o Facebook que son empresas privadas y que aplican esta censura, pero aún así se cuelan pequeños trucos, que a veces son inofensivos y otras veces no tanto», comparte Antonio R. Montesinos a modo de introducción de ‘#NYAP’, la exposición que hoy inaugura en Londres, de la mano de Spanish Contemporary Art Network (SCAN), la pujante plataforma dedicada a la promoción de artistas españoles más allá de las fronteras patrias, sobre todo, en Inglaterra.

Antonio R. Montesinos aclara que ‘#NYAP’ surge al hilo del 50 aniversario de ‘La sociedad del espectáculo’, el influyente ensayo de Guy Debord que reflexionaba sobre la suplantación de la realidad por el simulacro, con el desvío de las relaciones humanas hacia las relaciones mercantiles, entre otros asuntos. Medio siglo después de su publicación, ‘La sociedad del espectáculo’ se mantiene como uno de los libros más populares del situacionismo, la corriente que a mediados del siglo pasado revisó parte del legado marxista para intentar adaptarlo a la contemporaneidad.

Detalle del proyecto ‘#NYAP’.

Detalle del proyecto ‘#NYAP’.

En el ámbito artístico, los situacionistas hablaban del «desvío de sentido» (‘détournement’ en francés) para referirse a las prácticas que eran capaces de abrir grietas en la lógica capitalista, asignando a un objeto una función distinta a la que se le presupone.

Y ahí es donde mete la baza artística Montesinos (Ronda, 1979) con el proyecto que presenta en SCAN hasta el próximo 20 de mayo: «En ese desvío de sentido, los situacionistas veían un tipo de empoderamiento del ciudadano y del artista, categorías en las que no hacían distinciones. Ese planteamiento lo vinculo en la exposición con los tutoriales en vídeo que circulan por Internet y que utilizan instrumentos de una manera distinta a la habitual, desde asuntos en apariencia inocentes como calzar una mesa con un libro, hasta cómo hacer la boquilla de un porro con un billete del metro».

Montesinos cristaliza ese giro de tuerca en una serie de bodegones donde ese desvío de sentido ofrece guiños inocentes. O no tanto. «En esas imágenes se establecen relaciones entre los objetos que no son las convencionales y ahí emerge un uso que puede ser más neutro para solucionar por ejemplo un pequeño problema cotidiano o no».

Y el artista malagueño pone un ejemplo de esto último: «Hay una imagen que muestra a una persona subida a unos ladrillos que está sacada de una ‘drag queen’ de las favelas que se hacía las plataformas con ladrillos, un elemento en este caso elegido para construir un tipo de identidad que está fuera de la norma. Son objetos que utilizados de otra manera pueden darte cierto poder, algo que tiene mucho que ver con los gestos situacionistas».

Con su proyecto en SCAN, Antonio R. Montesinos suma una nueva escala en la proyección internacional de su trabajo, que ya ha mostrado en espacios como La Centrale Électrique (Bruselas), Centro EX-TERESA (México), Külturehauses Villa Concordia (Bamberg) y la Städtische Galerie (Bremen), entre otros. En el ámbito más cercano, La Casa Encendida (Madrid), Hangar (Barcelona), el CAC Málaga y La Térmica han acogido sus propuestas.

Justo La Térmica sirvió de cuartel de operaciones para ‘La ciudad demudada’, el ciclo organizado entre otros por Montesinos que hace un año reflexionó sobre la capital malagueña a partir de otra idea heredera de los situacionistas: la deriva. El paseo como manera de asomarse al entorno cotidiano para, así, recuperarlo. Apropiártelo.

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