Vicente Vallés: «La firmeza internacional de Trump también tiene postureo»

Vicente Vallés, ayer, en la presentación en Málaga.
Vicente Vallés, ayer, en la presentación en Málaga. / Álvaro Cabrera
  • El autor de ‘Trump y la caída del imperio Clinton’ alerta del carácter «imprevisible» del presidente de Estados Unidos y de su política

El periodista Vicente Vallés conocía al personaje de su etapa «turística». De cuando la Torre Trump era una visita obligada si se pasaba por Nueva York. El viaje a la política de este empresario es el argumento central de ‘Trump y la caída del imperio Clinton’, en el que el director de Noticias 2 de Antena 3 retrata a un «imprevisible» presidente de EE UU, cuya obsesión es salirse de la norma. Y siempre pendiente de su imagen.

–El triunfo de Trump explica el libro, ¿pero qué explica que Vicente Vallés quisiera escribir este retrato?

–Hace año y medio, la editorial me pidió escribir sobre Japón, pero yo no me veía. Entonces les propuse abordar las elecciones norteamericanas porque iba a ser histórico. Si ganaban los Clinton era su vuelta a la Casa Blanca, pero si no, también lo sería. Y más si triunfaba Donald Trump.

–Por empezar por lo último, las actuaciones contra Al-Asad y Corea del Norte han dado un vuelco a la imagen de Trump...

–Al presidente le gusta romper las ideas que se tienen sobre él y una de las que había generado es que iba a ser un aislacionista y alejado de los conflictos internacionales. De repente ha cambiado la estrategia con una iniciativa militar agresiva. No digo que sea el único, pero uno de los motivos es que necesitaba un enfrentamiento con Rusia por sus relaciones con este país durante la campaña electoral. Yel ataque a Siria le venía bien para marcar distancia con Putin.

–En lenguaje de Twitter que le gusta a Trump: ¿Esta nueva etapa también es un postureo?

–No sólo es postureo, pero también tiene postureo. Ha querido marcar su territorio y dar imagen de firmeza internacional tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

–¿Los que tenían miedo a Trump por el aislamiento lo deben tener ahora por su afición a las bombas?

–Hay que estar prevenidos. Cuando Trump ganó las elecciones comenté que iba a hacer lo que había prometido salvo que no le interesara. Y en este momento no le interesaba. Es bastante imprevisible y esa va a ser una de las características de su presidencia.

–En el libro explica que Trump pasó de financiar a los Clinton a ganarles las elecciones. ¿Cómo se puede pasar de un extremo a otro?

–Ese dato de la financiación es interesante porque él contribuyó a la campaña de Hillary Clinton al Senado. Como otros muchos empresarios financió a candidatos de los dos partidos grandes y no lo hizo por altruismo, sino para conseguir favores. Durante los debates en las primarias, Trump sacó a relucir que había financiado a varios de los que competían con él. Lo que era muy duro de oír para los otros candidatos.

–¿Por ‘La caída del imperio Clinton’ debemos entender a la política como la hemos entendido hasta ahora?

–Sí. La política tradicional ha quedado muy tocada y no sólo en EEUU. También en Reino Unido con el Brexit y en Francia con el Frente Nacional. En España con el surgimiento de partidos como Podemos o Ciudadanos, que de la nada se han plantado en el Congreso con un número de diputados difícil de creer hace unos años.

–¿Es correcto incluir a Trump, el Brexit, Marine Le Pen o la subida de Podemos en el mismo saco?

–En algún aspecto sí. Lo que ocurre es que en cada país la contestación social va en una dirección distinta. En España, ha sido el surgimiento de Podemos o Ciudadanos que no tienen nada que ver entre sí, pero que son el fruto de un mismo cansancio popular hacia los grandes partidos.

–¿Quién es nuestro Trump?

–Hay gente que dice que Jesús Gil. Y aunque hay paralelismos, Gil llegó a alcalde de Marbella y la distancia con Trump es sideral. Aquí no hay una figura como la de Donald Trump.

–Más que a los Clinton, Trump está empeñado en enterrar a Obama.

–Su crecimiento lo tiene que hacer por contraste y está aprovechando la figura de Barack Obama para decir que lo anterior fue un desastre. Es una estrategia muy habitual en política.

–¿Y cuál es su juicio del legado de Obama?

–Desde mi punto de vista ha sido una buena presidencia, aunque no extraordinaria. Seguramente cuando se escriba la historia dentro de 15 o 20 años será visto como mejor presidente de lo que se le considera ahora.

–¿Trump será un presidente de un solo mandato?

–Ese va a ser el gran objetivo de la oposición, porque no hay mayor fracaso en política que un presidente que no consigue renovar el cargo una vez. Y hay que recordar que Trump ganó las elecciones por poca distancia en los estados clave y con tres millones de votos menos que Hillary Clinton. Por eso, Trump está intentando convencer a algunos votantes más. Lo tiene complicado, pero no imposible.

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