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Carmen Thyssen: «Mi intención nunca ha sido que mi colección salga de España»

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Carmen Thyssen posa en las salas del museo que lleva su nombre en Málaga. / FOTO: SALVADOR SALAS | VÍDEO: PEDRO J. QUERO

  • «Creo que habrá acuerdo con el Gobierno», avanza la baronesa sobre las negociaciones para la ampliación del préstamo de sus cuadros

El personal de seguridad ha decidido poner un par de catenarias a ambos lados del banco donde se sienta la baronesa. Una señora vestida de blanco de pies a cabeza se acerca con sigilo y hace fotos a Carmen Thyssen mientras ella posa para Salvador Salas y se deja colocar el micrófono de solapa por parte de Pedro J. Quero. El cuadro ‘Patio de la Casa Sorolla’ (1917) del pintor valenciano sirve de telón de fondo. Ha estado un año fuera y ahora toca volver a presumir de él. La coleccionista se dispone a realizar la entrevista en una de las salas del museo que lleva su nombre. El plan inicial era quedar el día anterior, con el palacio cerrado al público, pero la cita se desarrolla a media mañana de un martes, con el museo abierto. El foco de una cámara, los ‘clics’ de otra, la decena de acompañantes que siguen a la baronesa y los curiosos que van y vienen. Casi parece una performance.

–El museo acaba de cumplir seis años. ¿Qué balance realiza de este periodo?

–Un balance maravilloso. El museo ha sido un éxito desde que se inauguró. Siempre es una alegría. Ahora mismo, que estoy rodeada de los cuadros, me encanta verlos. Son cuadros que todos tienen su historia tanto para el pintor, como para el público, como para mí. Y desde luego todo lo que hemos hecho ha sido impecable. Las exposiciones temporales, todo. Todo el equipo del museo nos hemos ocupado de que esto funcione.

–¿Cuáles cree que han sido los principales logros del museo?

–Que ya está asentado. Los museos tienen que tener fuerza y este museo ya está asentado, ya tiene su vida propia.

–¿Y qué objetivo se marca para el medio y largo plazo?

–El objetivo es que la colección que está en este museo no existe en el mundo entero. Siglo XIX y XX español, parte romántica, parte moderna... es muy importante. No lo tenemos en ninguna parte del mundo. Solamente en este museo es tan completa como aquí. Y la ilusión que siempre me ha hecho es que los pintores maravillosos que están expuestos aquí, que están en libros de arte y de cultura, históricos, se les ha expuesto.

Nuevos patrocinios

–El museo ha logrado un nuevo patrocinio a través de Unicaja.

–Necesitamos patrocinios. Es importante. En el arte siempre necesitamos que se nos ayude para poder hacer cosas importantes para que el público sienta que tiene ganas de ver exposiciones temporales. En el museo, la colección es maravillosa, pero también es muy bueno hacer exposiciones temporales.

–¿Cree que ahora es un poco más fácil lograr patrocinios que hace un par de años?

–¡Sí, sí, que hace un par de años sí! (Ríe) Hace más años sí que había patrocinios importantes y es importante que se den cuenta de que el arte une al mundo entero. El arte es un lenguaje universal, de la paz, de la alegría, del sentirse bien, del saber que han existido cosas y que existirán cosas importantes. Los museos demuestran la historia de lo que ocurrió, es el mejor documento que existe, porque está plasmado por los pintores de esos momentos. Siempre me ha gustado pensar qué hay detrás de los cuadros. Me gustan los cuadros en los que uno se detiene un rato, vuelves a verlo varias veces y siempre descubres cosas en alguien que ha tenido la suerte de contar con ese don.

–¿Qué historias cuentan estos cuadros?

–Muchas, naturalmente. Llevo muchos años acompañada por estos cuadros y siempre les tienes mucho cariño, les entiendes, has procurado comprender al pintor y a la obra que ha hecho el pintor.

–Al hilo de su colección, la permanencia de sus obras depositadas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid está pendiente de las negociaciones con el Gobierno. El ministro Íñigo Méndez de Vigo anunció a finales de enero una prórroga que expirará a finales de este mes, aunque el Boletín Oficial del Estado acaba de ampliar la garantía estatal sobre estos fondos hasta el 31 de mayo. ¿Qué novedades hay en la negociación?

–Mi intención nunca ha sido irme, ni mucho menos, del país, al que adoro. Siempre quiero que en España tengan lo mejor.

–¿Habrá acuerdo?

–Sí, creo que sí. Estamos llegando a ello.

–¿Qué falta para cerrar ese acuerdo?

–No... Simplemente tener orden. Orden. Orden en todo, que no hayan equivocaciones o malas interpretaciones o cosas que no son. Lo que no hay, no hay.

–Entonces, su intención es que su colección permanezca en España.

–Sí, claro.

–¿Tiene (antes de que termine la pregunta)?

–Málaga no tiene ningún peligro, cuidado. Nunca se ha hablado de que vaya a retirar obras de Málaga, ni mucho menos.

–Ya que lo menciona, el PSOE de Málaga pidió que se incluyera en el contrato de préstamo una indemnización en caso de que produjera esa retirada de fondos, pero la moción fue rechazada en la Comisión de Cultura del Ayuntamiento. ¿A qué achaca esa petición?

–Creo que la gente inventa, le gusta hablar de cosas que no han corroborado. Nadie ha hablado ni ha dicho nada. Yo este museo no lo toco. Está la belleza del edificio, la belleza de los cuadros, cómo están instalados, colgados. Y luego, estamos en una ciudad maravillosa como Málaga, que se ha convertido en una metrópolis cultural muy importante. Como he dicho antes, la cultura abre el mundo, abre la mente, abre espacios. Mi marido siempre lo decía, la paz mundial empieza por el arte, porque une países. He hecho más de 40 exposiciones internacionales temporales y siempre que he ido a países como China, fui una pionera en China, estuve tres meses en Shangái y tres meses en Pekín, los gobernantes venían a la inauguración, había diálogo. No hay clases sociales en el arte. El que quiera puede comprender o tratar de comprender una obra. Y no es político ni es nada. El arte es libre. Esta es la belleza del arte, la libertad que te da ver algo que no tiene barreras ni fronteras.

–¿Por eso reitera que le duele cuando se deshace de una obra de su colección, como cuando vendió ‘La esclusa’ de Constable, por 27,8 millones de euros en 2012?

–Creo que todo en esta vida es temporal para todos nosotros. Como coleccionista sabes que a veces compras obras, cambias, pero para un coleccionista lo más duro que hay es deshacerse de una obra por la que has luchado.

–¿Se plantea vender alguna otra?

–He luchado por todas mis obras. He seguido adquiriendo obras que están en los peines de este museo. Obras buenas, españolas, muy buenas. Cuando en las subastas aparece un cuadro bueno español, como coleccionista, deseas adquirirlo.

La baronesa, durante la entrevista.

La baronesa, durante la entrevista. / Salvador Salas

–Y además de adquirir, ¿piensa deshacerse de alguna?

–¿De las internacionales?

–Sí.

–Pues, puede ser, puede ser. No voy a negarlo. De estas (señalando a la sala), no.

–¿‘Mata Mua’ (1892), de Gauguin o ‘Caballo de carreras en un paisaje’ (1894) de Degas, por ejemplo?

–No lo sé, no lo sé... Tengo cierta edad y hay que dejar las cosas arregladas para los herederos. Hay que ser serio con la vida, no se puede jugar...

–Ya que habla de los herederos, sobre su hijo Borja pesa una petición fiscal de tres años de cárcel por presunto fraude fiscal. Esa acusación motivó una moción municipal para que cesara como patrono del Thyssen de Málaga, pero él presentó antes su dimisión (antes de que termine la pregunta).

–Bueno, creo que volverá a ser patrono, con mucha ilusión. Eso espero.

–¿En qué punto está el proceso de la Agencia Tributaria relacionado con su hijo?

–Tengo a mi sobrino aquí (Guillermo Cervera). Hemos abierto un museo en Andorra, muy bonito y muy especial. Mi sobrino estudió en Inglaterra varios años cuando era jovencito, luego en el Getty Museum en Los Ángeles. Está muy preparado. Se lo pidió la misma ministra de Cultura, porque habían estudiado juntos en Andorra, y yo también he vivido desde el año 92 en Andorra y tenemos todavía un terreno muy grande. Tenía un apartamento grande con mi marido y con mi hijo y un despacho abierto y sigo viviendo en Andorra. Me gusta mucho. Las niñas estudian allí. Mi hermano falleció y siempre hemos vivido allí. Andorra es encantador y también estoy muy orgullosa de ese museo. Es un pequeño espacio, caben 26 o 25 cuadros y cada año se cambiará la colección completa.

–¿Espera sinergias entre los museos de Andorra y Málaga?

–Sí, por supuesto. Son Thyssen y los Museos Thyssen tenemos que ayudarnos con intercambios culturales.

–También su residencia fiscal en Andorra y el tiempo que pasa en España están en la base de las actuaciones de la Agencia Tributaria relacionadas con usted.

–No he cometido nada que sea irregular. Eso es así. Nada. Entonces, están estudiando las cosas, pero nada.

–Y respecto a su hijo, ¿hay algún avance en el procedimiento?

–Un avance que tienen que decir ellos, los abogados de mi hijo. Pero es una cosa también que se tiene que saber. No analizar antes de saber, no decir cosas que no se saben.

–¿Puede avanzar algunos detalles sobre esas novedades?

–No quiero discutir aquí el tema de mi hijo, estamos hablando del museo. Es un tema que sus abogados lo llevan, pero lo que sí quiero decir es que lo que no se puede hacer es publicar cosas en la prensa cuando no se sabe qué está ocurriendo. Eso es lo que me molesta.

–Ha hablado del futuro del Museo Carmen Thyssen Málaga y del posible papel de su hijo en ese futuro. ¿Entiendo que confía entonces en una resolución favorable del proceso abierto?

–Él también tiene parte en las colecciones, cómo no. El también ha prestado gratuitamente cuadros todos estos años que tienen su valor y cuadros de belleza inmensa.

Dos directores en Málaga

–En el futuro del museo también se ha planteado la eliminación de uno de los cargos directivos. El pleno municipal decidió instar al museo a la supresión de una de las dos direcciones (artística y administrativa) antes del mes de noviembre, pero en los nuevos estatutos del museo recién aprobados se mantienen ambos cargos.

–¿Aquí?

–Sí.

–Creo que si un museo se ha inaugurado de una manera e igual que yo respeto el préstamo que se ha hecho durante varios años, también deben respetarse la cosas que se hicieron desde el principio. Se deben respetar. Todos los museos tienen un conservador, que es la dirección artística, y un gerente. Lo que no puedes mezclar es que el gerente vaya a dirigir las exposiciones temporales o que la dirección artística pueda dirigir la gerencia de un museo. Si se han firmado cosas así desde un principio se deben respetar.

–¿Aboga por mantener el modelo actual, entonces?

–Naturalmente. Creo que es justo. Tampoco se puede cesar a unas personas que han estado dirigiendo este museo desde que se abrió y que lo han hecho muy bien. Como digo, estoy orgullosa de todos ellos, porque hayan unas leyes que se plantan a lo mejor hace seis meses o un año. No es serio para las personas que han trabajado y que han dedicado su tiempo a que este museo esté como está.