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El Thyssen reorienta su programación con una exposición de arte realista

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Autoridades en la presentación de la nueva exposición, este miércoles. / Salvador Salas

  • El museo malagueño pone a dialogar a tres generaciones de artistas españoles con maestros de siglos pasados

«El realismo siempre se mira con desconfianza». Lo decía en estas mismas páginas, hace casi una década, el pintor Antonio López, punta de lanza entre los artistas españoles que desde mediados del siglo pasado trabajan para retratar la realidad tal cual se ofrece a la mirada.

No en vano, el Museo Carmen Thyssen reconoce ese «liderazgo», ofreciendo a López como el autor más representado en ‘La apariencia de lo real. Cincuenta años de arte realista en España (1960-2010)’, la exposición inaugurada ayer en la pinacoteca malagueña a modo de reivindicación de este tipo de arte apegado a lo cotidiano.

El proyecto, patrocinado por la Fundación Unicaja, reúne a tres generaciones de artistas españoles y las pone a dialogar con maestros de los siglos XVII, XVIII y XIX a partir de cuatro asuntos comunes: el bodegón, los trampantojos, las escenas interiores y los paisajes. Además, de la mano del arte realista, la pinacoteca malagueña reorienta su programa de exposiciones temporales para salir en busca de su público ‘natural’, a la luz de sus propios datos de afluencia.

No en vano, las últimas muestras temporales de larga estancia en el Thyssen de Málaga han girado sobre asuntos como el ‘western’ americano, los carteles y el arte pop, dejando datos de visitantes muy alejados de los ofrecidos por propuestas más vinculadas a la tradición pictórica figurativa.

Así, ‘Carteles de artista’ (40.000 visitantes), ‘Reflejos del pop’ (47.000) y la más reciente ‘La ilusión del Lejano Oeste’ (31.000) han quedado a una notable distancia de exposiciones como ‘Del paisaje naturalista a las vanguardias’ (83.046 visitas), ‘La tradición moderna en la Colección Carmen Thyssen’ (72.707 visitas) y ‘Días de Verano’ (69.930), permaneciendo en todos los casos durante periodos similares en las salas del Museo Carmen Thyssen.

Al fin y al cabo, el gran reclamo del museo malagueño sigue siendo la colección de pintura andaluza de los siglos XIX y XX donada por la baronesa, hasta el punto de que el año pasado aumentó un 47% el número de entradas vendidas (82.149) para conocer estos fondos respecto al ejercicio anterior.

Con esos antecedentes, el Thyssen de Málaga ofrece ahora una exposición en la línea de la que se cayó de su programación a última hora en el otoño de 2015. Entonces, la selección de carteles sustituía al proyecto aprobado en el Patronato del Thyssen de Málaga con el título ‘Antonio López y el realismo madrileño’. ‘Realistas de Madrid’ se inauguraba cuatro meses después en el Thyssen-Bornemisza de la capital.

La pervivencia de los géneros

Año y medio más tarde, Antonio López reina en las salas del Thyssen de Málaga. Nueve obras del autor jalonan el recorrido por ‘La apariencia de lo real’. López está presente en cada una de las secciones, desde el bodegón de ‘Conejo desollado’ (1972) hasta su ‘Nevera nueva’ (1991-1994), pasando por los paisajes de ‘Ventana por la tarde’ (1974-1982) y la escultura en bronce ‘Hombre’ (2001).

«Esta es una exposición compleja, muy meditada, que al mismo tiempo permite conocer cómo es la pervivencia de ciertos géneros en nuestra tradición española», ofrecía ayer la directora artística del Museo Carmen Thyssen, Lourdes Moreno. El montaje reúne hasta el 10 de septiembre un conjunto de 54 piezas, algunas de ellas procedentes de instituciones como el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, así como de diversas colecciones privadas, entre ellas, la de la propia Carmen Cervera.

Así, es en los diálogos entre autores de distintos siglos donde ‘La apariencia de lo real’ encuentra algunos de sus momentos más felices. La ‘Naturaleza muerta con plato de membrillos’ (c. 1633) de Zurbarán que abre el paseo junto al ‘Bodegón de membrillos’ (1984) de Isabel Quintanilla; la ilusión óptica de Pere Borrell en ‘Huyendo de la crítica’ (1874) relacionada con la precisión fotográfica del dibujo ‘El boxeador’ (1998) a cargo de César Galicia o el ‘Interior con mujer sentada junto al hogar’ (c. 1654) colgado junto a ‘La nueva inquilina’ (1982) del malagueño Cristóbal Toral.

Motivos para olvidar una posible desconfianza.

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