El CAC Málaga proyecta la pintura más cinematográfica de Peter Doig

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Peter Doig reúne sus 166 carteles de películas en el CAC Málaga. :: fernando gonzález

  • El cotizado artista escocés reúne los carteles de las proyecciones que ha organizado en su taller de la isla Trinidad

Sólo el título. A veces ni siquiera se reconoce demasiado bien. No hay más información. Ni el director ni los actores protagonistas ni una frase breve como un anzuelo. Por no haber, a menudo ni siquiera surgen las imágenes que han pasado al imaginario colectivo engarzadas a esas historias en pantalla grande. El de 'Taxi driver' ofrece a Robert de Niro al volante y no frente al espejo con la cabeza rapada y su desafiante '¿Estás hablando conmigo?'. Ni una motocicleta para anunciar 'Easy rider'. Y en 'Volver' no queda rastro de los vivos colores del original y Penélope Cruz aparece grisácea, frágil.

Porque esos no son carteles. O no sólo. Son las pinturas que Peter Doig realizó durante más de una década para anunciar las proyecciones que organizaba en su inmenso estudio en la isla caribeña de Trinidad. Un pase todos los jueves. Cine americano, europeo, asiático... Una excusa para la reunión y la charla. Una veta abierta, casi una rareza, en el trabajo de uno de los autores vivos más cotizados en la escena del arte contemporáneo. A saber: su pintura 'Swamped' (1990) se vendió hace dos años por 23,2 millones de euros. Y en 2013, 'White canoe' (1990-91) alcanzó los 8,67 millones de euros.

Claro que Peter Doig (Edimburgo, Escocia, 1959) no parecía ayer muy ocupado en abrir ese frente: «Es algo que suelo tener que responder porque es algo que me suelen preguntar. Precisamente esta exposición es un trabajo que he realizado en completa libertad, sencillamente disfrutando del proceso de hacerlo, sin sentir ningún tipo de presión por el devenir de mis trabajos, porque el objetivo único era atraer al público para que disfrutaran de las películas».

Porque Peter Doig reúne en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) los 166 carteles que elaboró entre 2003 y 2015 para anunciar el pase de películas como 'La gata sobre el tejado de zinc', 'Zatoichi', 'Amores perros', 'Capote' y 'El gran Lebowski'y 'Opening night', por citar algunos ejemplos de la variada programación que el artista, junto a Che Lovelace, brindada en la antigua destilería de ron que le sirve de lugar de trabajo.

Lejos del sentido literal

«La mayoría de las veces había visto la película antes antes de realizar la obra. Entonces encuentro una escena que me transmita una sensación, una imagen, no necesariamente tomada en sentido literal de la película, pero que en algún otro momento me hiciera recordar la historia. Siempre pensaba en un elemento que atrajera al público para que quisiera ver la película. (...) En el caso de que no hubiera visto la película, lo que siempre quería era sentarme con la gente que había venido a verla porque para mí esa era la finalidad de todo aquello», recordaba ayer el artista en la presentación de 'studiofilmclub', la muestra programada por el CAC Málaga hasta el 25 de junio y bautizada con el mismo nombre de la iniciativa que aún hoy mantiene la actividad cinéfila.

Una cita semanal para la que Doig elaboraba una especie de «no cartel», tal y como defendía ayer el director del CAC Málaga, Fernando Francés: «Pintaba una suerte de atracción para la película que funcionaba como un cartel, pero que no es un cartel. Él estaba abriendo una aventura imaginaria hacia un experimento que tiene poco que ver con las claves y con las normas de un cartel».

Para el director del CAC Málaga, al centro de arte llega «un artista de leyenda». Y añadía Francés: «Es una de las referencias mundiales de la pintura por haber inventado una nueva manera de pintar a partir no de las técnicas, es difícil inventar algo nuevo sobre las maneras de pintar, eso está explorado casi todo, pero sí de las iconografías y de las imágenes que aparecen representadas en su trabajo».

En su presentación de la obra de Peter Doig, el director del CAC Málaga hizo especial hincapié en el carácter nómada de la vida y la obra del artista, nacido en Escocia, criado en Trinidad, formado entre Canadá e Inglaterra y regresado ya en la madurez a la isla caribeña de su infancia.

Una obra viajera

«Sus viajes generaban una suerte de contaminaciones culturales que sí tienen que ver con las relaciones iconográficas en su obra. Y no sólo iconográficas, en muchos casos, del aspecto táctil, de cómo él utilizaba la pintura o cómo los paisajes iban recogiendo iconografías de otros territorios para aparecer en series de trabajos posteriore», ilustraba ayer el director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

«Su pintura refleja un mundo imaginario, misterioso», reflexionaba ayer Francés sobre la obra de Doig, que también se detenía en su propia trayectoria: «Mi obra es una idea y vuelta continua. La evolución nunca ha sido lineal, en todo caso siempre es un proceso lento».

Porque no parece tener prisa Peter Doig. Dio ayer un ejemplo: anunció que quiere elaborar el cartel de todas las cintas vistas su estudio. «Tengo unas 150 pendientes», calculó, con una media sonrisa, como quien se coloca frente a un horizonte que le tranquiliza.

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