Diario Sur

El Pompidou de Málaga se echa al mar

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El ciclo Hors Pistes celebra su segunda edición en el Centre Pompidou Málaga. / Ñito Salas

  • La filial reúne en una exposición piezas audiovisuales de autores españoles y galos sobre las travesías marítimas

Durante 15 años, Isidro López-Aparicio ha sentido bajo los pies la arena de la costa granadina, se ha metido en una canoa de fibra de vidrio y ha enfilado la línea del horizonte hasta que una patrullera le ha salido al paso para preguntarle dónde demonios iba. Ha repetido el proceso, lo ha documentado y el resultado es ‘Mare Nostrum. On understanding…’ (2005), la pieza que cierra el recorrido en el Centre Pompidou Málaga por la segunda edición de Hors Pistes, el ciclo en torno al soporte audiovisual que en esta ocasión se centra en la idea de las travesías marítimas.

La de López-Aparicio es una de las propuestas más vibrantes y cuajadas del proyecto. Una instalación planteada a modo de caja en cuyas paredes se proyectan las grabaciones que el artista ha realizado de esos intentos por tomar la línea del horizonte. «Planteo la obra como un espacio de empatía para que nos pongamos en el lugar del otro. Cuando te metes dentro no sabes muy bien dónde estás», resumía ayer el autor durante la presentación de la muestra. López-Aparicio suma a la caja una serie de dispositivos donde el visitante puede apreciar «en tiempo real» la situación de algunas costas europeas donde arriban los inmigrantes.

Invierte el proceso geográfico y mental López-Aparicio como colofón a un proyecto que reúne las obras de ocho autores españoles y franceses en la nueva entrega de Hors Pistes. El ciclo lleva una década celebrándose en el Pompidou parisino. El año pasado, en su primera edición en Málaga, la muestra viajó desde la filial hasta la matriz gala. En esta ocasión el proceso es inverso, con un montaje específico para su escala malagueña, planteada hasta el próximo 23 de abril.

Así, Hors Pistes reúne las obras de autores del entorno cercano como López-Aparicio o los malagueños Rogelio López Cuenca y el tándem formado por Alba Moreno y Eva Grau con la de autores nacidos o afincados en Francia, como son Raphaël Fanon, Nicolas Clauss y el chileno Enrique Ramírez, que abre el recorrido con varias piezas. Sobre el suelo, una vela cosida durante la celebración de Hors Pistes en París el pasado mes de febrero, cuyas dimensiones, 4,82 metros, aluden a los 4.802 muertos recogidos por el Mediterráneo el año pasado, siempre según las estadísticas oficiales recabadas por el autor. Junto a la vela, el vídeo que documenta las 65 cruces lanzadas por Ramírez al mar donde cayeron otros tantos represaliados durante la Operación Cóndor. Y como inicio del paseo, el vídeo ‘Pacífico’, con el océano embravecido visto desde el cielo.

Islas en la sala

Hors Pistes presenta cada una de las piezas en una suerte de «isla» donde los vídeos se proyectan también en suelo, revestido con un vinilo que actúa a modo de espejo para envolver al espectador. Así, lo explicaba ayer la museógrafa Asun Moriel y el efecto logra una de sus cotas más sugerentes y vibrantes frente a la creación de Moreno&Grau. Porque ‘Introduction to time travel’ (2016) plantea «un viaje mental a partir de un viaje físico», el que les llevó hasta un géiser en Islandia, que aquí se combina con una locución que actúa casi a modo de arrullo para dejar al visitante en un estado entre onírico y tántrico.

«Queríamos trabajar sobre la idea de cómo cambia tu percepción, cómo un viaje físico, en este caso el nuestro, puede convertirse en un viaje mental», acotan las artistas, que en esta pieza ahondan en su aproximación al entorno natural, llevando al espectador al interior mismo de su propuesta en virtud del montaje.

En una línea bien diferente se presenta la pieza de Rogelio López Cuenca. Fiel a su discurso poco complaciente con la deriva social y política europea, el malagueño firma con su ‘Canto VI’ (2005) una revisión del concepto de hospitalidad, contraponiendo las imágenes de turistas disfrutando de una piscina de hotel con la llegada de inmigrantes a esas mismas costas. Una filiación similar a la que plantea Faon con un conjunto de fotografías fuera de foco con embarcaciones zozobrando en el Mediterráneo.

El mar como herida abierta, como un tajo de la mala conciencia en la línea del horizonte.