Diario Sur

Netflix y Marvel Studios, un matrimonio bien avenido

Charlie Cox interpreta a Matt Murdock en ‘Daredevil’
Charlie Cox interpreta a Matt Murdock en ‘Daredevil’ / Efe | Netflix
  • Con motivo del estreno de la nueva ficción superheroica ‘Iron Fist’ y las dos que están por llegar, ‘Los Defensores’ y ‘The Punisher’, hablamos de tres series de superhéroes que no te puedes perder: ‘Daredevil’, ‘Jessica Jones’ y ‘Luke Cage’

A pesar de que los cómics de superhéroes y las series de televisión son disciplinas diferentes, entre ellas hay una suerte de correspondencia e indudables puntos de conexión que han generado una relación fructífera desde el éxito de las adaptaciones cinematográficas de los últimos años. De un lado, comparten la estructura serializada, elemento esencial, además de otros rasgos que forman parte del ADN de estos medios expresivos. Aunque ha habido distintas oleadas de este fenómeno para la gran pantalla que adopta el modelo blockbuster, quizá la fractura pueda situarse en el impacto de público de la película ‘Los Vengadores’ (2012, Joss Whedon) y en todo el universo cinemático producido por Marvel Studios. Algo que ha visto su reflejo en las teleseries urbanas y pretendidamente más adultas de Netflix y Marvel Studios, y, en otro sentido, también en las adaptaciones de DC a la pequeña pantalla (‘The Flash’ o ‘Supergirl’, en las que prima un carácter más juvenil). Esta fiebre no es nueva. Ni mucho menos, porque el cine y los cómics de superhéroes comenzaron una larga relación en los años cuarenta del siglo XX, con seriales de cine producidos por majors como Columbia Pictures o por estudios especializados en Serie B, como Republic Pictures. Seriales como ‘Capitán América’ (Elmer Clifton & John English, 1944) o ‘Superman’ (Spencer Gordon Bennet & Thomas Carr, 1948).

Marvel en cine y televisión

Si bien los planteamientos de conjunto pueden ser similares, esto es, crear un universo conectado en el que todos los personajes y sus historias terminen convergiendo en una común más grande, si cabe, los tonos, estilos e intenciones son diferentes. En lo que se refiere al cine, Marvel Studios ha conseguido capturar casi siempre el espíritu de los cómics originales, que tenían un tono más lúdico y desenfadado. Y, en paralelo, ha sabido adaptarlo al gusto del espectador contemporáneo del cine espectáculo. Las películas de héroes Marvel más recientes, en general, ofrecen personajes carismáticos y escenas memorables, humor, momentos que combinan con perspicacia lo íntimo con lo asombroso, colocando a estos superhéroes en un nivel análogo al hombre común del que potencian sus debilidades, rasgo principal del modelo de superhéroes Marvel. Es decir, todo lo necesario para construir un buen blockbuster.

Por el contrario, el mundo de la televisión adscrito a Marvel se ha inclinado hacia el lado más realista, sobrio y oscuro de los cómics que buscaban lectores adultos, con personajes y tramas que planteaban problemas más allá de la convención maniquea bien versus mal. Series en las que la ambigüedad moral se filtra por norma mientras se introducen subtextos sociopolíticos que le proporcionan más profundidad y múltiples lecturas.

Este es el mundo superheroico de estas ficciones para la pequeña pantalla, mientras que en el cine se opta por algo más familiar. Lejos de detenerse o de resultar una moda, el mundo de la ficción televisiva ha encontrado en las viñetas un galaxia por explorar. No solo en el género de superhéroes –aunque hoy nos centramos en este género y en concreto en la colaboración de Netflix y Marvel– sino en otros géneros que amenizan el ya extenso catálogo de producciones vinculadas al cómic. La ventaja de estas series de superhéroes de Netflix y Marvel es que no solo tienen virtudes para atraer a los aficionados al cómic, sino también a los que no lo son. Aquí radica su fuerza ciega, femenina, racial, pulp, junto con sus innumerables ecos y relecturas de formas de cine que saben adecuarse a la búsqueda de un estilo que no sea constreñido por las convenciones.

Daredevil

La primera de las ficciones producidas por Netflix y Marvel Studios sentó las bases del camino que pretendían recorrer y la convicción de que por encima de las rigideces del género superheroico se encontraba el estilo y una voluntad estética que bebía de diversos lugares. De este modo, las dos temporadas que se pueden ver hasta la fecha han sabido reflejar el universo narrativo y estético propio de los cómics con modernidad. Evidentemente, no solo beben de ellos, ni acaso sea su influencia principal en ciertos momentos, aunque resulta incuestionable la impronta del mejor Daredevil escrito hasta el momento, el de Frank Miller. Es fácil percibir las resonancias de ‘Daredevil: El hombre sin miedo’ (1994), con guión de Miller y dibujo de John Romita Jr., y hasta de otra obra maestra del cómic titulada ‘Born Again’ (1986, Miller y David Mazzucchelli.

Jessica Jones

Esta serie se basa en un personaje creado por Brian Michael Bendis para la línea Max de Marvel en 2001. Una línea de cómics adultos, menos juveniles, que pretendían abordar problemáticas reales. La idea de que la protagonista fuera una mujer, investigadora privada con un pasado superheroico, y que aunque tuviese relación con superhéroes como Luke Cage, Daredevil o la Capitana Marvel, en realidad, estuviera en los márgenes del Universo Marvel, servía al autor para explorar nuevas dinámicas dentro del género a partir de los códigos y estructuras del noir. De hecho, tanto en el cómic como en la serie ‘Jessica Jones’, los códigos predominantes son los del género negro por encima del de superhéroes. Además de introducir temas de abusos y otros traumas, la serie es una dinámica demostración de cómo hacer una reinterpretación desde el original. Los ecos de la serie de Bendis están, pero filtrados en pos de una identidad estética propia, como en el caso de ‘Daredevil’. En esta serie los cómics escritos por Bendis y dibujados por Michael Gaydos (titulados originalmente ‘Alias’, pero reeditados en Marvel Saga como ‘Jessica Jones’ por la influencia de la televisión) se esparcen de un modo difuso.

Luke Cage

Si en ‘Daredevil’ hay influencias del cine coreano de artes marciales, del cine de acción o de las series de abogados, y en ‘Jessica Jones’ del cine negro, en ‘Luke Cage’ la serie B y el blaxploitation se adueña de esta ficción. Sin perder la identidad urbana y la obvia relación del universo donde se mueven estos personajes, la serie se conforma como un fresco de la problemática racial al tiempo que abraza el tono lúdico de las películas Marvel para el cine. Más que adaptar una saga concreta del cómic, lo que muestra la serie son rasgos y elementos generales del personaje y su entorno.