Diario Sur

Carmen Giménez: «El de Málaga es el mejor Museo Picasso que conozco»

Carmen Giménez capitaneó la creación y fue la primera directora del Museo Picasso Málaga.
Carmen Giménez capitaneó la creación y fue la primera directora del Museo Picasso Málaga. / Mario Rojas
  • Conservadora de arte y comisaria de exposiciones. La que fuera primera directora del Museo Picasso Málaga regresa a la ciudad trece años después y alaba la nueva colección de la pinacoteca

Pocos, muy pocos currículos como el suyo. Impulsora de la creación del Museo Reina Sofía, conservadora de arte del siglo XX en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, promotora del Museo Guggenheim de Bilbao, vocal del Patronato del Museo del Prado, jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes, miembro del comité del Museo Picasso de París... Una de las mayores especialistas internacionales en la obra del malagueño, comisarió las dos grandes exposiciones que supusieron el germen del Museo Picasso Málaga, un proyecto que capitaneó junto a Christine Ruiz-Picasso y Carmen Calvo y del que fue su primera directora. Carmen Giménez (Casablanca, 1943) regresa a la ciudad trece años después y saluda con entusiasmo la nueva colección de la pinacoteca abierta desde ayer al público.

¿Ve la ciudad muy cambiada?

Muchísimo. Me he quedado impresionada. Ha cambiado, pero a bien, que eso no siempre ocurre. A veces las ciudades van a peor, pero en este caso es a mucho mejor. La ciudad ha cambiado muchísimo, está mucho mejor.

¿Algo en particular que le haya llamado la atención?

Creo que el hecho de que haya más calles peatonales hace que sea más fácil poder disfrutar de la ciudad sin tener que estar pendiente de los coches (Ríe). Además, veo la ciudad muy cuidada. Realmente, he visto un salto muy grande. Se ha vuelto una ciudad maravillosa, una gran calidad. No sólo la calle Larios, que me ha parecido fantástica, sino otras zonas también. He caminado por todo el centro porque me hacía mucha ilusión y el museo lo he visto muy bien. Impecable, impecable... Me ha hecho mucha ilusión verlo al paso de los años y ver que está en perfecto estado.

¿Qué le parece la reforma que se ha acometido en las salas expositivas dedicadas a la colección?

Cuando me fui el museo estaba nuevo. Me hablaban de lo bien que había quedado tras la colocación del suelo nuevo y del sistema de iluminación y cuando he podido verlo he comprobado que ha quedado realmente impecable.

Ha regresado para la presentación de la nueva colección del MPM. ¿Cuál es su primera valoración del conjunto?

Eso es lo que más me ha impresionado. No sé si la gente en Málaga se da cuenta de la generosidad de Bernard (Ruiz-Picasso), porque la cantidad de ‘picassos’ extraordinarios que tenéis es absolutamente impresionante. Después, esa manera de presentarlos, de una forma muy didáctica y muy interesante. La nueva colección tiene cuadros de primera fila. He trabajo mucho el mundo de Picasso, he hecho muchas exposiciones en torno a Picasso desde que me fui de Málaga. Estoy siempre haciendo Picasso y puedo decir que tenéis una colección extraordinaria. Si a eso le unimos lo que ya había, tanto Picasso... eso es único. Me ha parecido el mejor Museo Picasso que conozco. Me gusta muchísimo el museo, muchísimo.

¿Se queda con alguna pieza en particular de los nuevos fondos?

Me ha llamado la atención el nivel, el interés extraordinario no sólo en los cuadros, también en las esculturas, por ejemplo. Hay una escultura de yeso de 1933 realizada en Boisgeloup que es extraordinaria. También otra pequeña escultura en yeso un poco posterior que Bernard prestó para la exposición del año pasado en el MoMA de esculturas de Picasso y verla ahí es muy emocionante. Esa sala es fantástica. Hay salas maravillosas. Todo está salpicado de cuadros y de esculturas que son únicos, que si haces exposiciones, no te las prestan nunca.

Desde su marcha no sólo ha cambiado el urbanismo, sino también el panorama cultural y museístico de la ciudad ¿Cree que el papel del Museo Picasso Málaga debe modificarse en este nuevo escenario?

No he tenido mucha oportunidad de conocer esos nuevos espacios. Es uno de los motivos por los que no he podido volver antes a Málaga, porque ando todo el día fuera, de viaje. Han sido muchos años de vivir fuera, aunque ahora estoy en Madrid. No he podido estar mucho tiempo en Málaga. He vuelto para ver el Museo Picasso, esa ha sido mi prioridad.

«La calidad se ha mantenido»

¿Cree que el museo ha madurado desde que participó en su alumbramiento?

Creo que sí. Hacerse mayor también significa haber guardado esa calidad. Acaban de restaurarlo y todo está impecable. Esa calidad que se buscó desde el principio se ha mantenido y eso para mí es único. En muchos lugares todo va a peor, pero aquí no. Lo que se hizo ha sido respetado. Además, no ha envejecido. El jardín, la plaza de la higuera... Me ha conmovido mucho ver que la higuera se ha mantenido ahí.

¿Y qué futuro le augura al Museo Picasso Málaga?

Creo que debe guardar esa calidad que ha tenido. Ojalá que siempre sea así. Ojalá que Bernard siga presente y pueda aportar su apoyo y sus colecciones, eso me parece fundamental, porque hoy en día comprar ‘picassos’ resulta casi imposible en cualquier parte del mundo, no sólo desde Andalucía. Lo maravilloso es que este sea el museo de la familia. Bernard está muy involucrado en conservar su colección, está muy presente en la vida del museo, muy activo además en el mundo picassiano y eso es muy bueno para Málaga y fantástico para nosotros. Tener a Bernard presente y en plena forma es lo mejor que le puede pasar a Málaga.

Ya que habla de Málaga, ¿echa de menos una mayor relación del museo con la Casa Natal de Picasso?

¡Uy! Sabe que me cae mi bien el alcalde de Málaga. (Ríe) Me parece que parte de cómo ahora luce la ciudad se lo debemos mucho al alcalde. Políticamente, tanto de la ciudad como de la Junta de Andalucía hay una apuesta por mantener la oferta cultural a un gran nivel y eso se nota. Y también se ve que el público de Málaga se ha incorporado y eso también me ha emocionado. Fui temprano al museo y lo vi con Bernard y con el director, José Lebrero, que también es un magnífico director. Lo vimos a solas, pero después vimos a la gente y comprobamos que la gente se siente a gusto, se sienten como si estuvieran en casa y eso es importante, que el museo se incorpore a la ciudad, que forme parte de la vida de la ciudad. Eso es lo mejor que puede pasar.

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