Diario Sur

Coixet abre su álbum familiar

La directora Isabel Coixet, ayer, en la presentación de la exposición de La Térmica.
La directora Isabel Coixet, ayer, en la presentación de la exposición de La Térmica. / Álvaro Cabrera
  • La cineasta descubre sus retratos de actores y personas que la han marcado

  • Penélope Cruz, Sergi López y Tim Robbins muestran su otro rostro en la exposición, que también incluye al escritor Henning Mankel y al artista John Berger

«Hago fotos de rostros de personas que me interesan, pero no soy fotógrafa». La confesión sincera la realizaba ayer la cineasta Isabel Coixet en un espacio en el que sus palabras adquirían, no obstante, cierta contradicción. Porque la directora de 'Nadie quiere la noche' y 'Elegy' no es una profesional de la imagen fija. Es cierto. Pero tampoco es una simple aficionada. De hecho, Coixet se une a una larga tradición de cineastas con debilidad por la fotografía -Carlos Saura o Wim Wenders, entre otros-, como muestra desde hoy el centro cultural La Térmica con la exposición 'Faces'. Una colección de medio centenar de retratos que muestran la otra cara de muchas de sus películas y de sus actores. Instantáneas muy personales. Y todas ellas con varias características comunes. En blanco y negro, y de pequeño formato. Como las fotos familiares que encontramos en los álbumes antiguos. De cuando los clics del disparador se pasaban a papel. «Nuestras fotos que guardamos en casa son pequeñas y este formato nos obliga además a entrar en comunión como espectadores», afirmó ayer la realizadora catalana en la presentación a la prensa de la exposición.

Para esta colección 'familiar', Isabel Coixet huye del posado de los retratados e incluso opta por imágenes muy contrastadas, con cierto 'ruido', rayaduras y suciedad para resaltar los rostros. «He querido marcar la crudeza y la expresión... son lo contrario a la fotografía de moda que se ha impuesto», reconocía la realizadora de 'Mapa de los sonidos de Tokio' y 'Aprendiendo a conducir'. Precisamente, la actriz Tilda Swinton, con la que coincidió en el jurado de la Berlinale, se la encontró un día en el ascensor «medio desnuda -contó ayer- y haciéndose una reportaje. Y aproveché para hacerle la antifoto de moda».

Tampoco falta una Penélope Cruz íntima, en su propia casa. Ambas, actriz y directora, coincidieron en el rodaje de 'Elegy', pero estas imágenes se realizaron en un encuentro sin trabajo mediante. «No se había puesto rimel y se la hice», recordaba ayer para añadir después que Cruz «esta más guapa sin maquillaje y, aunque se lo digo, no me hace caso». Su instantánea está en la muestra para darle la razón a la directora, que ha acompañado todas sus imágenes de una frase. La de la internacional actriz española dice una línea de diálogo de la película que filmaron juntas: «¿Alguna vez te has imaginado el futuro sin mí?» Y ahí esta la descarnada y granulosa imagen para responder sin palabras que es difícil imaginar el cine sin Penélope.

Espectadores ven las fotos de Debbie Harry, en el rodaje de ‘Mi vida sin mí’.

Espectadores ven las fotos de Debbie Harry, en el rodaje de ‘Mi vida sin mí’. / Álvaro Cabrera

«Me enseñó a mirar»

Un total de 52 fotografías componen este recorrido alternativo por la propia vida y obra de Coixet a través de las personas que han trabajado con ella o con las que he «compartido momentos», explicó la propia realizadora de 'Mi vida sin mí' y 'La vida secreta de las palabras'. Así, también incluye imágenes de su propio padre, Juan Coixet, antes de su fallecimiento; del escritor Henning Mankell con el que coincidió en una ascensor de Berlín y fue el comienzo de una gran amistad, o con el artista John Berger, «la persona que me enseñó a mirar», aseguró ayer la cineasta, que estuvo acompañada por el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, y el director de La Térmica, Salomón Castiel.

Entre los retratados, la muestra también cuenta con imágenes de Tim Robbins, Sergi López, Rinko Kikuchi, Ben Kingsley, Sarah Polley, Candela Peña, Debbie Harry, Mark Ruffalo o Juliette Binoche. Fotografías que, bajo la mirada de Coixet, conservan todo el carisma de los personajes, aunque con una iconografía que es la antítesis del glamour del cine.

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