Diario Sur

Un puñetazo en la conciencia de Europa

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Un socorrista voluntario sostiene a un bebé tras el naufragio de una embarcación procedente de Turquía, obra de Giorgos Moutafis. / Álvaro Cabrera

  • Muelle Uno acoge una muestra con 80 instantáneas sobre la tragedia humanitaria de los refugiados

Una señora chasquea la lengua y piensa en voz alta: «¡Ay! Esto no lo deberían poner aquí, con el buen día que hace». Sus dos compañeras de paseo asienten sin abrir la boca. Las tres permanecen un instante más en silencio y luego siguen su camino en dirección a la Farola. En las terrazas se sirven aperitivos mientras la brisa aligera los 27 grados de esta mañana de marzo como una canita al aire del invierno.

Las tres señoras se han detenido ante una de las fotografías de Ahmad, Jihan y sus tres hijos. Este comerciante de Yarmouk decidió dejar atrás la guerra en Siria para emprender junto a su familia un viaje de dos meses, 7.000 kilómetros, diez países y 2.000 euros, los ahorros de toda su vida. Les acompañó el fotógrafo francés Olivier Jobart.

Y ahí está Ahmad, negociando con un guía clandestino la tarifa para poder entrar en Hungría mientras sus hijos duermen en una cama sin hacer. Ahmad con su pequeño al hombro entre las vías del tren de Gevgelija (Macedonia) el 6 de julio de 2015. Ahmad dormido en un autobús que cruza Skopje, también en Macedonia y también aquel mismo día. Ahmad al otro lado del teléfono mientras su sobrina Sidra llora el 20 de julio de 2015 al saber que al fin se ha reencontrado con su hermana, después de dos años, en Bromolla, Suecia. Ahmad, Jihan y sus tres hijos al día siguiente, en un columpio de su tierra prometida. Ninguno sonríe.

Ahmad es uno de los muy pocos nombres propios que nos llegan de la tragedia humanitaria de los refugiados, puesta bajo el foco de cinco fotoperiodistas en ‘Caminos de exilio’, la exposición inaugurada ayer en Muelle Uno como un puñetazo en la conciencia de Europa.

El proyecto reúne 80 fotografías realizadas por los franceses Olivier Jobart y Pierre Marsaut, la siria Sima Diab, el griego Giorgos Moutafis y el español Manu Brabo, premio Pulitzer en 2013. El montaje recala en Málaga hasta el 23 de abril tras pasar por varias ciudades españolas de la mano del Instituto Francés, que aquí encuentra la complicidad del Ayuntamiento de la capital.

Pérdida de sentido

Y ayer, el director adjunto de la institución gala, Pascal Moulard, brindó un atinado análisis: «A veces las cifras, las palabras y las imágenes se suceden de manera vertiginosa, tan repetitiva, que su significado se desvanece y el conflicto sirio es paradigmático de esta pérdida de sentido. (Estas fotos) Son la mirada propia de cada fotógrafo, su punto de vista objetivo, lleno de responsabilidad y de ética que siempre busca la posibilidad de un diálogo con el público, un diálogo mudo pero un diálogo de emoción, de empatía y de reflexión. Las necesitamos para no olvidar lo que estos hombres, mujeres y niños están viviendo hoy y quizá para reconocer como europeos nuestra gran frustración de no haber sido capaces de abrirles el camino y los brazos».