Diario Sur

Bienvenidos al circo del malestar

Joaquín Ivars, junto a la instalación 'Show-Pendulum' que estrena en este montaje.
Joaquín Ivars, junto a la instalación 'Show-Pendulum' que estrena en este montaje. / Fernando González
  • El artista malagueño Joaquín Ivars reúne dos décadas de trabajo en la exposición 'El espectáculo de la frustración'

Letras plateadas que parecen moverse con los cambios de luz anuncian en la pared negra justo antes de entrar: «Le invitamos a entrar en un espacio en el que, a modo de circo de tres pistas, se le muestran tres espectáculos de la frustración». Así que pasen y vean el más difícil todavía de nuestro malestar común.

Joaquín Ivars regresa a la cartelera expositiva malagueña después de casi una década con 'Impasse. Espectáculos de la frustración', el proyecto que reúne tres instalaciones realizadas en los últimos 19 años: 'Ladder of mirror' (1998), 'Europe's swing' (2006) y 'Show-Pendulum' (2017). Tres pistas circenses donde el artista transita desde la sutileza intimista hasta la rotundidad escenográfica a través de los espejos como denominador material común. Espejos rotos, en concreto, en el suelo, formando tres círculos, tres pistas de circo, de reflejos y filos cortantes.

«La propuesta se plantea como una instalación total y junto a la iluminación general, cada pieza está flanqueada por haces de luz que se repiten a modo de 'flashes' y que hacen la contemplación más incómoda. Al mismo tiempo, de fondo suena un repique continuo de tambor que no termina de prosperar junto a una melodía circense», avanza la profesora de la Universidad de Málaga, Natalia Bravo, comisaria de la exposición recién inaugurada en la antigua Sala Italcable, ahora gestionada por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

Ivars (Málaga, 1960) añade que el discurso de la propuesta se abre con la vocación metafórica de 'Ladder of mirror', sigue con el mensaje sobre la colectividad -en este caso europea- de 'Europe's swing' y desemboca en la mirada hacia la globalización de 'Show-Pendulum'. De este modo, la pieza inaugural presenta bajo el lecho de espejos rotos una suerte de escalera, también de espejos, sostenida un hilo apenas perceptible. Surgen aquí el trapecista y Buda, el acróbata y el místico, como sugiere el autor.

'Europe's swing' da un nuevo giro de tuerca. Los hilos son ahora cadenas que sostienen columpios de espejo colocados en el perímetro de la pista de añicos de cristal. Y ese suelo refleja los nombres de los países europeos colocados cada uno en su idioma original en la base de cada columpio. Un continente representado como una jaula hecha de cadenas, de reflejos fragmentados, de países que chocan entre sí como esos columpios de la pieza si entrasen en movimiento.

Al final de la sala espera la pieza estrenada en el montaje. 'Show-Pendulum' ofrece el mismo círculo de espejos rotos, pero ahora los fragmentos ofrecen partes de las palabras escritas en los espejos que ocupan los doce caballetes dispuestos alrededor casi a modo de reloj. En cada espejo aparecen intercalados los nombres de especialistas del mundo del circo con profesionales de otros ámbitos. El texto cobra mayor protagonismo en una pieza que aborda, en palabras de Ivars, «cómo fragmentamos la realidad en el mundo globalizado».

Y en cada fragmento, en cada espejo roto, un reflejo de nosotros mismos. De nuestra frustración.