Diario Sur

La dolorosa huella de una ausencia de David Escalona y Chantal Maillard

Los elementos relacionados con la convalecencia marcan la pauta
Los elementos relacionados con la convalecencia marcan la pauta / Miguel Ángel Cepeda Morales
  • El artista y la escritora presentan la nueva entrega de 'Donde mueren los pájaros', sobre la convalecencia y la pérdida, en el Hospital Real de Granada

‘La herida nos precede, / no inventamos la herida. / Venimos a ella y la reconocemos’, escribía Chantal Maillard en ‘Matar a Platón’ (Tusquets, 2004). Y ese deambular sobre el perímetro de una cicatriz, ese asomarme al hueco de una ausencia, viaja de las palabras a los objetos, de los poemas a las esculturas, de los versos a las instalaciones artísticas en ‘Donde mueren los pájaros’, el subyugante proyecto que el artista David Escalona y la propia Maillard inauguraron hace casi tres años en la Galería Isabel Hurley de Málaga, que ha viajado hasta la sede del Instituto Cervantes en Nueva Delhi (India) y que desde hoy recala en el Hospital Real de Granada.

«El Hospital Real es un edificio con una historia impresionante. Sin olvidar su arquitectura imponente, se trata de un lugar que durante años se destinó a acoger a enfermos, dementes, huérfanos… por eso este proyecto que habla sobre lo silenciado tiene un significado especial en este lugar», ofrece el artista malagueño.

Ahí está, por ejemplo, la cama blanca colocada en el Patio de los Inocentes, el lugar donde sacaban a los locos a modo de recreo. «Está a la intemperie y se irá degradando con el sol, la lluvia y las condiciones atmosféricas», desliza Escalona, que transforma en instalaciones y esculturas los dibujos presentados en Isabel Hurley. Entonces y ahora surge un elemento primordial: la cama. El lugar para el placer y el descanso torna aquí en el espacio para la convalecencia y la reclusión. El miedo. «Cada cama es una historia, un enfermo. Por eso, en cada una de ellas aparece un elemento vinculado a esa historia y a los textos de Chantal. Un pájaro, una camisa, una ausencia», brinda Escalona.

La dolorosa huella de una ausencia de David Escalona y Chantal Maillard

/ Miguel Ángel Cepeda Morales

‘¿Y si enemigo no hubiese? Donde mueren los pájaros III’ se instala en el Hospital Real hasta el día 26 de la mano del Festival de Artes Contemporáneas promovido por la Facultad de Bellas Artes de la universidad granadina. Escalona y Maillard plantean un «recorrido laberíntico» por el edificio que desemboca en una instalación, una metáfora visual, como acostumbra el artista. Dos esgrimistas sentados en una silla de ruedas y, al acercarse el visitante, desde las máscaras de rejilla sale un trino de mirlo. Ambos conversan en el lenguaje de los pájaros.

«Si pudieran susurrarnos los muros de este imponente edificio... Si las piedras y los cipreses del Patio de los Inocentes pudieran hablarnos de aquellos que enmudecieron o hablaban el lenguaje de los pájaros. Fueron muchos los recluidos, los enfermos, los locos, los endemoniados, los huérfanos. En una de las naves encontraron unos juguetes antiguos, deteriorados por el paso del tiempo», anuncia Escalona en la conversación con Maillard incluida en el catálogo de la muestra.

Una pelota hecha con jirones de piel, una muñeca rota. Aparecieron en uno de los pabellones del hospital y ahora se integran en la propuesta de Escalona y Maillard. Y la escritora cierra: «Es realmente impactante encontrar juguetes en un sitio de reclusión. Pequeños objetos construidos con los materiales que tenían a mano en su encierro: un avión hecho con hojas de papel impreso, una pelota de cuero. Aquel que tiene la capacidad de jugar es por que no ha perdido aún la inocencia. En la pobreza más extrema y en lugares donde uno pierde la identidad, el niño o el inocente, juega. Y se pierde, sabe perderse en ello. Ése es su don, ésa su riqueza».

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