Diario Sur

El Palacio Episcopal regresa al arte actual con los fondos de la Fundación Coca-Cola

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/ Salvador Salas

  • El Ayuntamiento promueve una muestra con medio centenar de obras de autores como Juan Uslé, Dora García y Rogelio López Cuenca

La lluvia fina –o no tanto– de la publicidad ha conseguido calar en el imaginario colectivo algunas fórmulas comerciales que han pasado al patrimonio común a modo de frases hechas capaces de trasladar una idea genérica. Uno de esos casos podría ser aquella ‘chispa de la vida’ que anunciaba la campaña de Coca-Cola hace unos años. Y aquel eslogan viene a la mente durante el paseo por ‘Anticipándonos al futuro’, la exposición con fondos de la colección de arte contemporáneo de la Fundación Coca-Cola inaugurada ayer y que sirve al Palacio Episcopal para regresar a los terrenos de la creación plástica actual.

El proyecto se enmarca en el acuerdo, anticipado por este periódico (SUR, 9-2-2017), entre el Obispado de Málaga y el Ayuntamiento de la capital para la celebración hasta el próximo mes de septiembre de tres exposiciones a partir de otras tantas colecciones privadas de arte contemporáneo. Así, las piezas de la Fundación Coca-Cola podrán verse hoy con entrada gratuita (de 10.00 a 20.00 horas) y permanecerán en el inmueble de la plaza del Obispo hasta el 23 de abril, ya con las entradas a 4 euros (2 euros en el caso de los residentes en Málaga).

Le tomarán el relevo en el Palacio Episcopal la exposición ‘Painting After Postmodernism (Belgium-USA)’, prevista entre mayo y junio a partir de los fondos del coleccionista de origen cubano Roberto Polo y entre julio y agosto llegará al Episcopal ‘La esencia de la belleza’ con piezas de la Fundación Francisco Godia. Para exhibir los tres proyectos en la primera planta del Palacio Episcopal, el Ayuntamiento pagará al Obispado 20.400 euros. «Un alquiler modesto» para el alcalde Francisco de la Torre. «Simbólico», como quiso apostillar el obispo Jesús Catalá.

Así, el Palacio Episcopal recupera la programación contemporánea que hace una década acogió a Joaquín Peinado, Daniel Quintero o las obras seleccionadas en los certámenes de arte actual promovidos de manera respectiva por Unicaja y por la Junta de Andalucía. Una senda a la que vuelve el inmueble señorial de la plaza del Obispo de la mano de la colección de la Fundación Coca-Cola, en cuyos orígenes participó el actual director del CAC Málaga, Fernando Francés.

De hecho, las obras de la Fundación Coca-Cola regresan a Málaga con esta propuesta. La desaparecida Sala Alameda acogió hace justo 18 años una selección de sus fondos en un montaje que contaba con piezas ahora recuperadas como, por ejemplo, ‘Hemos hecho nuestro interior’ (1996), de Abraham Lacalle, que expuesta aquí junto a ‘Nocturno con dos figuras’ (1995) de Juan Navarro Baldeweg ofrece una de las paradas más felices de ‘Anticipándonos al futuro’.

Encuentros felices

Porque la nueva propuesta del Episcopal parece funcionar justo así, a partir de hallazgos, encuentros, chispas, por emplear la imagen de la célebre campaña publicitaria de la bebida. Ahí esta el sugerente puente tendido entre ‘Paitsatge en blanc II’ de Joan Hernández Pijuan y ‘La luz que se apaga’ de José María Sicilia (ambas piezas de 1997); la filiación entre Rogelio López Cuenca, Dora García y Adriana Molder; los guiños que parecen hacerse Cabello/Carceler y Pilar Almárcegui con MP & MP Rosado; el parentesco lejano entre Juan Uslé y José Pedro Croft; la vía entre la pintura ‘Calder 2’ (2007) de Miki Leal y la fotografía ‘Interior con nieve’ (2010) de Gonzalo Puch.

Porque ‘Anticipándonos al futuro’, comisariada por Lorena Martínez de Corral, ofrece un conjunto de piezas más que notable, al que cuesta encontrar un discurso, una tesis más allá de su anunciada capacidad de «anticipar el futuro». Quizá la propia heterogeneidad de la colección –expuesta en el DA2 de Salamanca– plantee serias dificultades a la hora de trazar esa ilación.

Sea como fuere, la ciudad vuelve a encontrarse con uno de los fondos privados más importantes del país en el ámbito de la creación contemporánea. Y eso siempre tiene su punto. Su chispa.

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