Diario Sur

El invierno en Antequera es Patrimonio Mundial

El cambio de estación provoca un fenómeno único en el recinto megalítico.
El cambio de estación provoca un fenómeno único en el recinto megalítico. / Antonio J. Guerrero
  • Los Dólmenes acogen el primer solsticio tras la declaración por parte de la Unesco

  • El conjunto arqueológico agota las entradas para presenciar el fenómeno vinculado al cambio de estación en el interior del tholos de El Romeral

Sharon y Quincy están de vacaciones, llevan varios días recorriendo Andalucía y esta mañana era el turno de Antequera. Llegaron anoche, por la tarde se marchan de vuelta a Málaga capital, pero no querían dejar pasar la oportunidad de conocer los Dólmenes. «Sabíamos que era un lugar especial, pero preparando el viaje leímos que le habían dado la distinción de la Unesco y pensamos que no nos lo podíamos perder», comparte Quincy, el más hablador de esta pareja de holandeses procedentes de Amsterdam que se quedan un poco descolocados cuando tienen noticia de que hoy es un día especial. «¿Sí, por qué?», pregunta Sharon.

El interlocutor explica que dentro de una hora, más o menos, el sol estará en su punto más bajo del día y que justo en ese momento, el reflejo de la luz solar entrará en la segunda cámara del tholos. El fenómeno sólo se produce en el solsticio de invierno; es decir, hoy. A Sharon y Quincy se les nubla el rostro un segundo, consultan los relojes de sus teléfonos móviles, dialogan en su lengua materna y deciden que no les da tiempo. Quincy tira de espíritu deportivo para encogerse de hombros y concluir: «En fin, una buena excusa para volver».

La pareja de holandeses se marcha del tholos de El Romeral cuando empiezan a llegar los participantes en la visita especial para presenciar el solsticio de invierno, el primero que acogen los Dólmenes de Antequera tras su declaración como Patrimonio Mundial por parte de la Unesco el pasado 15 de julio. Las plazas se han agotado en los tres días programados para presenciar desde el interior del tholos la llegada de la nueva estación.

Bartolomé Ruiz explica el momento del solsticio.

Bartolomé Ruiz explica el momento del solsticio. / Antonio J. Guerrero

Pasadas las dos y media de la tarde, un grupo de 19 elegidos vive ese instante dentro de la construcción megalítica. El historiador antequerano Ángel Fernández Sanz actúa de guía. «Cuando llegué al conjunto allá por el año 2004, Ángel ya estaba aquí», bromea el director del Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, Bartolomé Ruiz, parafraseando el célebre microrrelato de Augusto Monterroso sobre el dinosaurio que ya estaba allí cuando despertó el narrador.

Ángel Fernández explica que el tholos de El Romeral fue construido hace 3.800 años y que cuenta con el mayor túmulo (el montículo sobre la construcción de piedra) de las tres construcciones milenarias antequeranas (Menga y Viera son las otras dos). Esa acumulación de tierra sirve como aislante frente al agua y la intemperie. De hecho, bajo la bóveda hace casi calor frente a los 9 grados del exterior, mientras que en verano espera el fresquito.

Una alineación única

«Es la primera vez que venimos. Nos parece impresionante cómo hace tanto tiempo podían realizar estas construcciones teniendo en cuenta los fenómenos solares y las estaciones», ofrece Alberto, que acude a la visita junto a su mujer, Mari Carmen. Alberto confiesa que le gustan mucho «las piedras». No en vano, su viaje de novios fue a Egipto, para conocer de primera mano algunos de los secretos de las pirámides.

«Este no lo había visto. Sí conocía Viera y Menga de cuando fuimos con el instituto y tenía ganas de ver cómo se producía esta alineación, por eso hemos venido hoy», sigue Alberto, que junto a Mari Carmen llega desde Humilladero. De un poco más lejos, Almería, procede otra pareja que se ha quedado con la miel en los labios. «Nos han dicho que ya no quedaban plazas para la visita especial, tampoco habíamos reservado... Hay que entenderlo», admite Lourdes, que junto a Juan Antonio pasa unos días de vacaciones en Málaga.

«Desde la declaración por parte de la Unesco se está tomando conciencia de lo que supone esa distinción, no sólo para la ciudad y para la comarca, sino también para el resto de la provincia y de la región, tanto desde el punto de vista cultural, como turístico y económico», reivindicaba el director del conjunto dolménico.

Además, Ruiz no pudo evitar ayer celebrar el primer solsticio de los Dólmenes como Patrimonio Mundial e hizo de guía en la visita especial. Y no fueron pocas las preguntas de los asistentes... A ver si el año que viene se animan Sharon y Quincy.