Diario Sur

José María Castillo: «El centro de la fe cristiana está en Jesús, no en la patrona de mi pueblo»

José María Castilla y Pablo Aranda, ayer, ante una abarratada sesión del Aula de Cultura de SUR.
José María Castilla y Pablo Aranda, ayer, ante una abarratada sesión del Aula de Cultura de SUR. / Ñito Salas
  • El teólogo ofrece la última sesión del año del Aula de Cultura de SUR, en el que analiza de forma crítica la relación de corrupción y religión

Al final de la charla dijo que había sido toda su vida cura y que se iba a callar porque iba a acabar dando un sermón. El caso es que las misas tendrían problemas de aforo si en las homilías se hablara con la claridad y la profundidad con la que lo hace el teólogo José María Castillo (Puebla de Don Fadrique, Granada, 1929). Como ocurrió ayer con el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País, que se llenó para escuchar al pensador y escritor que protagonizó anoche la última sesión del año del Aula de Cultura de SUR, organizada con la colaboración de la Fundación La Caixa. El tema de su conferencia prometía una charla interesante, ‘La corrupción en los gobiernos laicos y religiosos’, y el ponente no defraudó al abarrotado auditorio. Su análisis histórico expuso que esa corrupción también ha sido amparada por el propio catolicismo que, se ha preocupado, sobre todo, por enseñar los rituales. «Pero dentro de la Iglesia ha ocurrido un fenómeno del que todavía no hemos tomado conciencia: el centro de la fe cristiana está en Jesús de Nazaret, no en la patrona de mi pueblo, ni en el Papa, ni en el obispo, ni en el párroco», aseguró.

Previamente, José María Castillo, que en 2007 abandonó la Compañía de Jesús, analizó la relación entre la incidencia de los casos de corrupción que llenan páginas de periódicos todos los días y el desarrollo de las religiones desde la Edad Moderna. Con la ayuda del filósofo y economista Max Weber y su ensayo ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo’ trazó una línea imaginaria –aunque real– que divide Europa en dos mitades desde Chipre a España y Portugal, pasando por Grecia e Italia y subiendo hasta Irlanda. En todos estos países que quedan al sur de esta frontera, predomina la religión católica, a la vez que son más inestables, económicamente más atrasados y con más corrupción. Por contra, los estados del Norte son menos religiosos y predomina el laicismo, mientras que sus sistemas políticos y financieros están más desarrollados y son más estables.

Tras el dibujo de esta realidad, el ponente se preguntó si la religiosidad fomenta la corrupción y la laicidad provoca la honradez y la honestidad. Una cuestión a la que dijo que hay que enfrentarse con «valentía y sin miedo». Así, lo hizo José María Castillo en Aula de Cultura de SUR al bucear en la historia y señalar que Lutero y su reforma protestante igualó la profesión de cada persona «con su vocación ante Dios», de tal forma que el trabajo no se convirtió en un dogma, sino «en una manera de vivir» y en la idea de «una misión impuesta por Dios». Un compromiso que, a su juicio, ha calado en la sociedades del norte de Europa.

«Es innegable que en los países de tradición protestante el trabajo profesional se ha socializado, mientras que en los católicos se centra en el sujeto individual y se ve como una pesada carga o un castigo divino», explicó el teólogo, que añadió que, antes que un problema económico y jurídico, la corrupción en España y en el sur del continente es una cuestión «cultural». Por eso abogó por un cambio que comience por la educación, una responsabilidad que no es tanto de los colegios y universidades, sino de las «familias». Por ello pidió alejarse de los rituales para buscar a Jesús y abogó por una «sociedad más laica y responsable civilmente». «Tenemos que preocuparnos más por la igualdad y la solidaridad, unos valores que defiende el Papa Francisco y por eso me seduce tanto su mensaje», concluyó ayer este sacerdote, cuyas palabras no parecieron en ningún momento un sermón. Más bien una declaración de fe y de principios.