Diario Sur

El CAC Málaga cruza al otro lado del espejo de la mano de Mark Ryden

fotogalería

/ Salvador Salas

  • El centro despliega una ambiciosa exposición que repasa dos décadas de trabajo del popular creador norteamericano

Todo resulta extraño y, al mismo tiempo, familiar; delicado y perverso; hermoso y grotesco; como un recuerdo de algo que no hemos decidido si fue vivido o soñado; como la pequeña Alicia después de haber perseguido al Conejo Blanco, asomada al otro lado del espejo. Porque parece insalvable la referencia al País de la Maravillas de Lewis Carroll ante las imágenes de Mark Ryden. Pero junto a aquella novela surgen El Bosco, Magritte, Man Ray, por qué no Velázquez. Todo pasado por la túrmix de los medios de masas, de la publicidad y el cómic, de la industria del entretenimiento puro y duro. Y el resultado, lejos del mejunje, invita al paladeo tranquilo. Sin olvidar cierto temor, alguna inquietud y toda la fascinación que son capaces de despertar las obras de Mark Ryden.

El norteamericano es la nueva estrella invitada en la programación del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga), que vuelve por aquellos fueros de los hermanos Chapman (2004), Anish Kapoor (2006), Miquel Barceló (2008-2009), Tracey Emin (2008-2009), Gilbert & George (2010) y Marina Abramovic (2014). Figuras mediáticas, autores cuya obra viene precedida por su fama. En el caso de Ryden, sus personajes infantiles de ojos enormes, desvaídos y ausentes, delicados y siniestros, representan su particular marca de la casa.

Una casa convertida en marchamo, en objeto de deseo para miles de coleccionistas con piezas que van desde las cantidades millonarias desembolsadas por las estrellas de Hollywood que decoran sus mansiones con sus cuadros hasta las postales por un puñado de euros a la venta en Internet. Y justo ahí, en la recolección de las piezas, ha residido uno de los principales caballos de batalla de ‘Cámara de las maravillas’, la ambiciosa retrospectiva que el CAC Málaga le dedica a Ryden con 55 obras elaboradas durante las últimas dos décadas.

«El 90 por ciento de las obras expuestas procede de coleccionistas privados», destacaba ayer el director del CAC Málaga, Fernando Francés, durante la presentación del montaje que podrá visitarse hasta el 5 de marzo de 2017. Un proyecto anunciado por Francés sin ambages como «la mejor exposición que se ha montado nunca de la obra de Mark Ryden». Y eso que el propio Francés lanzó ayer la misma pregunta que, a estas alturas de la crónica, muchos se estarán haciendo: «¿Pero quién es Mark Ryden?».

Entre ‘celebrities’

Antes de pasar a las explicaciones artísticas y estéticas, algunas coordenadas populares. Ryden (Oregón, Estados Unidos, 1963) empezó a labrar su fama en el ámbito de la publicidad, desplegó las alas en portadas de discos como las que elaboró para Michael Jackson (‘Dangerous’, 1991, incluida en la muestra del CAC) y Red Hot Chili Peppers (‘One hot minute’, 1995) y sus personajes, en especial sus niñas-ninfas fantasmagóricas se han inspirado en ‘celebrities’ como la actriz Christina Ricci y la cantante Katy Perry.

Eso sí, la caja de resonancia de su popularidad llegó a una de sus cotas más altas hace seis años, cuando la diva del pop Lady Gaga apareció en la gala de los Premios MTV 2010 con un vestido a base de trozos de carne cruda. De esa guisa ya aparecían años atrás algunas de las protagonistas de las obras de Ryden. Chuletas, solomillos y muslos crudos de carne como los que brillan en ‘Wood Meat Dress’ (2016), la escultura de casi dos metros y medio de alto que Ryden ha elaborado para la muestra del CAC Málaga.

Eso del lado más prosaico, bajando a algunas de las honduras que promete la obra de Ryden, el director del CAC Málaga lo presentó ayer como «el padre de la transgresión de la pintura desde el surrealismo» y «el artista de las grandes metáforas». Así, Francés lanzó dos ideas básicas para acercarse a la obra de Ryden: el concepto de la belleza, plasmada en figuras infantiles planteadas como «representaciones espirituales» y la idea del amor. El amor romántico, pero también –y sobre todo– el amor a la Naturaleza.

La conciencia ecologista

Esa variante ecologista surge como una de las constantes en medio del bizarro universo de referencias de Ryden, siempre a caballo entre el siglo XIX y el XXI. Y en ese maremágnum, la pista de las abejas, metáfora de esas criaturas diminutas pero esenciales para el equilibrio planetario. Ahí las abejas en ‘Snow white’ (1997), en ‘The pumpkin president’ (1998), en ‘The magic circus’ (2001) y en otras muchas.

Abejas revoloteando a menudo alrededor de niñas de ambigua sexualidad, ninfas otras veces envueltas en fondos neutros herederos del ‘sfumato’ renacentista, escenas extrañas y subyugantes desde este lado del espejo. ¿O es el otro? Ahí donde espera el Gato de Cheshire para hablar con nosotros, igual que con Alicia en el País de las Maravillas:

–(...) Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.

–¿Cómo sabes que yo estoy loca?

–Tienes que estarlo, o no habrías venido hasta aquí.

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