El Pompidou de Málaga se vuelve más optimista

El Pompidou de Málaga se vuelve más optimista
/ Fernando González
  • La filial cambia de registro en su exposición bienal con un montaje sobre las utopías

El horror está a la vuelta de la esquina, asomando en cualquier pantalla, más cerca siempre de lo que pensamos. Para la tragedia ya está, demasiado a menudo, la realidad. “Es un mensaje optimista, espero que el nuevo recorrido dé un mensaje optimista. Tenemos necesidad de optimismo, pero también de un sentido crítico”, resumía hace unos minutos la directora adjunta del Museo de Arte Moderno Centro Georges Pompidou, Brigitte Leal, comisaria de nuevo de la exposición que durante los próximos dos años y medio ocupará la filial de la institución francesa en Málaga.

Porque el Centro Pompidou Málaga cambiará de registro de manera notable dentro de un año. Frente al tono general más bien duro, casi cruento en algunos episodios, de su actual montaje semipermanente en torno a la idea de la metamorfosis, la franquicia se inclina ahora por un proyecto sobre la utopía del que esta mañana se han conocido las primeras referencias. Y el aperitivo resulta esperanzador. Piezas más que notables de Robert Delaunay, Kandinsky, Miró, Saura y Picasso darán paso a propuestas de autores contemporáneos como Peter Doig, Pierre Huyghe y Boris Achour, entre otros.

Eso será a partir de diciembre de 2017 -un poco más tarde de lo previsto- y se mantendrá hasta 2019, cuando en principio expira el primer tramo del acuerdo entre la institución francesa y el Ayuntamiento de Málaga. A finales de 2014, ambas partes firmaron una alianza por cinco años, ampliables por el mismo periodo. El presidente del Centro Georges Pompidou, Serge Lasvignes, ha reiterado su satisfacción por el devenir del proyecto, pero se ha mantenido en su diplomática equidistancia a la hora de vislumbrar el futuro: “Quiero pensar que esta apuesta está teniendo éxito en Málaga. Aquí desde el principio me ciño a las reglas del juego que son seguimos trabajando y después de cinco años la ciudad de Málaga tiene total libertad para elegir su futuro”. ¿Quiere eso decir que habrá prórroga, que la decisión vendrá de la parte malagueña? Lasvignes se limitó a reiterar: “Estoy muy satisfecho de cómo se están desarrollando las cosas. El futuro lo dirá”.

El presidente del Centro Georges Pompidou repitió en varias ocasiones su satisfacción por cómo se está desenvolviendo la filial malagueña, ponderó el trabajo realizado por los equipos de la delegación y se felicitó por el equilibrio entre visitantes nacionales y extranjeros obtenidos por la sede española. En busca de ese público, del nuevo y del que ya conoce el Pompidou de Málaga, la filial brindará una nueva exposición bienal más “optimista”, al tiempo que abrirá su programa de exposiciones temporales en 2017 a dos “súper estrellas”, en palabras del propio Lasvignes: el diseñador Philippe Starck y el artista Daniel Buren, autor este último de la colorida instalación que decora el Cubo y que el año próximo realizará una nueva intervención… ¿Cómo será? Pocos detalles por ahora. Como en la relación entre la matriz y la filial, el tiempo lo dirá.

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