Diario Sur

Siempre nos quedará París

Maqueta de la reforma del centro urbano de Ivry-sur-Seine, a cargo de Renée Gailhoustet y Jean Renaudie. :: fernando gonzález
Maqueta de la reforma del centro urbano de Ivry-sur-Seine, a cargo de Renée Gailhoustet y Jean Renaudie. :: fernando gonzález
  • La nueva muestra de la filial ofrece una selección de reproducciones a escala de proyectos firmados por Koolhas, Piano y Gehry, entre otros

  • El Pompidou de Málaga repasa la evolución urbanística de la capital gala en una exposición con 40 maquetas de edificios

«Siempre nos quedará París». Se lo dice Rick a Ilsa -es decir, Humphrey Bogart a Ingrid Bergman- en una de las secuencias cruciales de 'Casablanca'. La frase ha quedado en la memoria colectiva cinéfila como sinónimo de una suerte de antídoto contra la melancolía. Frente al triste horizonte que se presenta, quedan los recuerdos de los buenos tiempos.

Y el consuelo de Rick a Ilsa viene a la memoria en la nueva exposición del Centro Pompidou Málaga. Por varios motivos. Dos, en resumen. Primero, porque el asunto del proyecto es la evolución arquitectónica y urbanística de la capital francesa durante los últimos 70 años a través de edificios emblemáticos firmados por arquitectos, a menudo, de relumbrón. Y segundo, porque la iniciativa deja cierto sabor agridulce, casi melancólico.

Después del dubitativo inicio de su programa de exposiciones temporales con una muestra sobre dibujos de Joan Miró, el Centro Pompidou Málaga parecía enderezar el rumbo con 'Son modernas, son fotógrafas' y 'Cine Dadá' para después remontar el vuelo con la más reciente muestra sobre el Nuevo Realismo. Ahora, la filial estrena 'De la ciudad al museo. Arquitecturas parisinas 1945-2015', una selección de 40 maquetas de edificios incluidas en las colecciones del Centro Georges Pompidou.

La propuesta se presenta con un envoltorio cuidado, exquisito por momentos, a cargo del estudio Frade Arquitectos, autor del diseño interior del Museo de Málaga y del Museo Arqueológico Nacional, entre otros espacios. La 'puesta en escena' resulta, por tanto, más que relevante. Y así lo ponderaron ayer los promotores del proyecto durante la presentación de la muestra que podrá visitarse hasta el próximo 5 de marzo.

La cantidad de información que suministra el montaje también es más que numerosa, con explicaciones de cada uno de los edificios proyectados en la capital francesa y sus aledaños por arquitectos como Rem Koolhas (Villa Dall' Ava, 1992), Frank Gehry (American Center, 1993), Jean Nouvel (Instituto del Mundo Árabe, 1981-1987, cuyo panel diafragma es uno de los momentos más felices de la muestra) y Renzo Piano (Fundación Jérôme Seydoux-Pathé, 2006-2014; Taller Brancusi, 1992-1997), por citar algunos de los nombres más populares.

Diversidad de la colección

El proyecto, en rigor, ofrece un notable poder didáctico; pero también una frialdad casi quirúrgica, cierto extrañamiento ante el despliegue relacionado con la metrópoli parisina sin vínculo aparente con la colonia malacitana. Lazos que sí estrecha la Colección del Museo Ruso, por ejemplo, con la inserción de propuestas locales en algunos de sus discursos (la actual muestra anual 'Las cuatro estaciones' es prueba de ello) o el Museo Picasso Málaga, con las cartas cruzadas entre Picasso y Torres-García incluidas en la estupenda retrospectiva sobre el artista uruguayo que ofrece estos días la pinacoteca.

«El Centro Pompidou Málaga tiene el deber de mostrar nuestras colecciones en toda su diversidad. Y es importante que la arquitectura sea objeto de esta exposición», defendía ayer mismo Bernard Blistene, director del Museo Nacional de Arte Moderno del Centro Georges Pompidou. Aquí esa diversidad queda circunscrita a las maquetas a escala de los edificios, acompañadas por algunos bocetos, fotografías y un par de audiovisuales a modo de contexto.

«La arquitectura forma parte de las Bellas Artes, es una expresión artística y el hecho de que el Centro Pompidou le tome la vez a nuestro colectivo es muy importante a nivel cultural», reivindicaba por su parte el arquitecto Patrick Berger, autor de la recién estrenada remodelación en Les Halles, la antigua zona dedicada al mercado de abastos en la capital francesa. Pero aquí no hay vasos comunicantes con esas otras Bellas Artes reunidas en las colecciones del centro galo.

«No vamos a reflexionar sólo sobre la arquitectura y el urbanismo de París, sino también (...) sobre la arquitectura y el urbanismo de Málaga. La exposición se tiene que seguir, no sólo que se vaya a visitar», adelantaba el director de la agencia municipal que gestiona el Pompidou, el Museo Ruso y la Casa Natal de Picasso, José María Luna.

Aludía Luna a las actividades que acompañarán a la muestra y que comenzaron ayer mismo con la conferencia a cargo de Patrick Berger. Ahí parece que sí se tenderán puentes entre la matriz y la filial. Y si no, siempre nos quedará París.